Messi y la caverna de Platón
¿Es Joel Campbell mejor que Messi? No, no se ría. ¿Es Campbell mejor que Neymar? ¿Es Costa Rica mejor que Argentina o Brasil?

Un problema, en el periodismo, es la necesidad de titular. Con los títulos suelen llegar los pronunciamientos audaces y/o superficiales.
La necesidad de señalar a un protagonista agrava el problema.
Así se llega a un titular como "la desilusión nacional amenaza a Messi", de Marca del 9 de julio. Vendedor y con protagonista, como quieren los jefes de redacción y los gerentes de distribución y venta.
Y el notorio marciano que nos visita se lleva la impresión de que Messi es responsable del mal momento de su seleccionado nacional.
Debajo de esa alfombra se barre la incompetencia del entrenador y los otros factores que determinan el funcionamiento de un equipo.
Vuelve Riquelme
Proponemos otro título con protagonista: "Vuelve, Riquelme, te perdonamos."
Seguramente a alguien se le debe haber ocurrido esto, porque uno de los problemas reales del fútbol argentino es la carencia de (o falta de olfato para detectar a) esos mediocampistas de creación, capaces de pensar, de hacer una pausa oportuna, que antes abundaban.
Dicho de otra forma, en vez de esperar que Messi resuelva los problemas, resolverlos para que Messi pueda jugar como le gusta.
La cobertura inicial de la Copa América se concentró en los "grandes fracasos" (Messi, Neymar, Argentina, Brasil), antes de entonarse con Falcao y Colombia, Campbell y Costa Rica, Alexis Sánchez y Chile...
Será interesante comprobar cómo evolucionan estas reputaciones en los próximos días, quién termina siendo "el mejor", quién "el peor".
La ira en el fútbol
Mientras no se aclare el panorama, seguiremos señalando culpables totalmente inocentes, atizando la indignación popular.
La ira, en el fútbol, puede darse cuando algo se desea sin esperanza.
La pasión de los aficionados por su deporte tiene que ver con la esperanza. Sin ella, el soñador se refugia en el pasado, en sombras que pueden ser tóxicas, especialmente si no se tiene un recuerdo personal de ese pasado.
La ira es uno de los mayores problemas actuales del fútbol argentino, como quedó de manifiesto en ocasión del descenso de River Plate.
Pero es muy cómodo ofrecer a Messi en sacrificio para aplacar la supuesta indignación de los aficionados argentinos (decimos "supuesta" porque no está en claro cuántos son los intolerantes).
Messi y Borges
El escritor español Juan Cruz, que quiere mucho a Argentina y los argentinos, publicó el otro día en AS un comentario titulado "Messi, los argentinos y El Aleph".
Sostiene que a Borges tampoco lo quisieron mucho en su país y compara el genio de Messi con el del escritor:
"En Argentina lo han mandado a inspeccionar gallinas, lo cuestionan porque no se sabe el himno y lo persiguen, porque, dicen, no cree en la camiseta que le han puesto. Los que reclaman patriotismo en los genios suelen ser mezquinos. Los genios son universales, no se saben las letras de los himnos; sus letras son de otro signo, y su corazón canta desde la calidad de sus propias intuiciones. A Messi lo están aburriendo. Un día hará como cuando se enfadó con Pepe, que lo atosigaba, y entonces se va a hacer apátrida, como Borges", escribió.
Borges, cuando supo que se estaba muriendo, se marchó a Ginebra. Cruz nos sugiere con esto que si Messi no es más respetado, podría quedarse en Barcelona y renunciar a su protagonismo en Argentina.
El genio reclama comparaciones elevadas, pero lo de Borges no nos convence, porque su caso tuvo claras connotaciones políticas.
Messi y la realidad
Lo de Messi es un espejismo, una fantasía que se toma por realidad.
Ya que estamos en esto, proponemos, para describir esta situación, la famosa alegoría de la caverna, que Platón incluyó en La República y ha servido de inspiración para innumerables relatos y comentarios.
En el relato original, un grupo de hombres está encadenado en una caverna, desde su nacimiento, y sólo puede ver una pared sobre la cual se reflejan las sombras de lo que ocurre detrás de ellos.
Como no conocen la verdadera realidad, para ellos el conocimiento es su percepción de esas sombras, de esas apariencias de la realidad.
El verdadero conocimiento
Saramago recogió la idea en su libro La caverna. También es posible detectarla en La invención de Morel, de Bioy Casares, y por supuesto en numerosas películas, entre ellas Matrix y el Show de Truman.
Todo gira alrededor del conocimiento. De lo que percibimos con nuestros sentidos y lo que entendemos mediante el razonamiento.
En deporte, el éxito y el fracaso son circunstancias efímeras, sombras reflejadas en la pared de la caverna.
Autor: Raúl Fain Binda


