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Los homosexuales y la inquisición en Valencia

Escrito por Maldito Insolente. Posted in Anti clerical

Una espeluznante historia. Textos contra sodomitas de la Inquisición de Valencia durante los siglos XVI y XVII.

Declaraciones de Bartolomé Juárez

Este joven relata minuciosamente sus pecados ante la Santa Inquisición de Valencia. Fue quemado el 24 de junio de 1574.

En la audiencia de la tarde de la Santa Inquisición de Valencia, nueve días del mes de Mayo de mil quinientos y setenta y tres años, estando en ella el señor inquisidor don Juan de Rojas, pareció mandado sacar de su cárcel un hombre del cual fue recibido juramento en forma, so cargo del cual prometió de decir verdad así en esta audiencia como en todas las demás que con él se tuvieren hasta la determinación de su causa, e que guardará secreto.

Preguntado, dijo que se llama Bartolomé Juárez, esclavo de Andrés Fernández, torcedor de seda, vecino de Valencia, que le servía de menear el torno, y dijo ser de edad de veintiún años y que le trajeron preso esta mañana a las diez horas, y después dijo que tenía veinte y cinco años.

Preguntado si sabe, presume, sospecha la causa de su prisión, dijo que él quiere pagar en esta vida y vivir y morir en la ley católica como buen cristiano, pidiendo que hayan misericordia de él porque él quiere decir la verdad, y es que estando éste esclavo de Pérez, hornero del portal nuevo, habrá tres años poco más o menos, un mozo, que se dice Jaime Inza, hijo de una que vende olivas en el mercado, de hasta veinte años, un poco cojo de una pierna, que al presente estaba en el horno de Bernat Forcadell a San Nicolás y al presente cree que está allí, que deprende flaquero, el cual cometió con éste el pecado contra natura de sodomía durmiendo los dos juntos en una cama, por tiempo y espacio de un mes, muchas veces, no se acuerda cuántas, y éste también cometió el dicho pecado de sodomía contra natura con el dicho Jaime Inza porque algunas veces éste era paciente y otras agente, y esto no lo entendió otra persona alguna porque ellos dos solos dormían en una cama en casa del dicho Forcadell.

Item, dijo que siendo éste esclavo del dicho Pérez, habrá siete años poco más o menos, estaba en servicio del dicho Pérez flaquero un mozo coquiller que se dice Pere, que es natural de Barcelona, muchacho de hasta doce años, éste cometió con el dicho Pere el pecado contra natura de sodomía siendo éste agente y el dicho Pere paciente y consintiente, el cual pecado contra natura consintió y consumó por tiempo de tres días dos o tres veces, y lo hacían de día en una botica de casa, y lo entendió un esclavo del dicho Pérez que se dice Antoni y ahora es esclavo del hornero de San Lorenzo, el cual se dice Cervera, y el dicho Antonio lo dijo al dicho Pérez su amo, el cual respondió que callasen todos y no dijesen nada, aunque el dicho Pérez riñó a éste y le lardó con una hacha de cera atado a una viga y luego trató de vender a éste y le vendió.

Item, dijo que estando éste en Alcalá de Henares habrá seis años, fugitivo, topó, y luego dijo que estando en Madrid que andaba fugitivo, estando una noche durmiendo encima de una mesa de la plaza en que venden las mercadurías, llegó a éste un clérigo de Alcalá de Henares que no sabe su nombre, salvo que vive junto a la puerta de la Vega, que es un clérigo bajo, redondo de cara, moreno, que aún no tenía treinta años al parecer déste, el cual clérigo dijo a éste que se fuese con él a Alcalá y le vestiría y éste no quiso, y después éste sol o se fue a Alcalá y le topó junto a Sant Yuste y le dijo el dicho clérigo que se fuese a su casa y así éste fue y el dicho clérigo cometió tres veces con éste el pecado contra natura de sodomía, y le dijo que le pagaría y después no le quiso dar sino ocho maravedís y éste le hurtó un manteo de raja y se fue de allí y le vendió en un lugarejo dos leguas de Alcalá que no le sabe el nombre.

Item, dijo que estando éste en el dicho lugar del Bonillo en servicio del dicho capellán Francisco de Villacorta, cura de allí, el cual tenía una mula de silla en su casa y éste tenía cuidado de curalla, y éste tuvo acceso cuatro veces con la dicha mula cometiendo y efectuando con ella el pecado de bestialidad contra natura, lo cual hizo e cometió en diversos tiempos habrá ocho años y que no entiende que nadie lo entendiese. Item, dijo que el dicho cura de Bonillo tenía en su casa a lo que se decía un hijo suyo que le servía de paje, que se dice Alonso de Villacorta, de edad de quince años, éste cometió con él el pecado contra natura de sodomía y el dicho Alonso de Villacorta con éste, siendo algunas veces éste agente y otras veces paciente, lo cual duró un mes en el cual tiempo cometieron el dicho pecado, y no se acuerda cuántas veces, salvo que serían cuatro o cinco veces o más, lo cual pasó en el dicho tiempo.

Item, dijo que estando por el dicho tiempo en el dicho lugar del Bonillo con el dicho cura, estando allí en su casa una ama gorda que no se acuerda de su nombre, la cual tenía un sobrino que se decía Francisco, de oficio cardador, de hasta diez y nueve años, bajo de cuerpo y pecoso de cara, el cual juntamente con éste y el dicho Alonso de Villacorta, se acostaban todos en una cama y el dicho Francisco cardador cometió algunas veces, que serían dos o tres veces en diversos días, el pecado de sodomía siendo éste paciente y no sabe si el dicho Alonso de Villacorta lo entendió, aunque estaba en la dicha cama.

Item, dijo que estando éste con el dicho Pérez Flaquero, el cual tenía una perra blanca para guardar la casa, y éste tuvo acceso a la dicha perra una sola vez, cometiendo el pecado bestial contra natura con ella, y también con la misma perra cometió el pecado bestial contra natura Joan Martín, que era cautivo entonces del dicho Pérez, y éste se lo dijo a Antón, criado y esclavo de quien tiene ya dicho, y el dicho Antón se lo dijo al dicho Pérez su amo y el dicho Pérez mandó que ahorcasen la perra y así la ahorcaron.

Item, dijo que estando en Cuenca habrá diez años, en casa de Valdivieso, peraile de Cuenca, éste cometió el pecado bestial contra natura con una perra que en la dicha casa había, bermeja, encima de una escaleta que está en la dicha casa, una vez.

Item, dijo que habrá dos años, estando éste en servicio de dicho Forcadell, vino allí a cocer pan un mozo que se dice Joan Cuervo, criado de Martín flaquero, que vive más allá de la Calderería, frontera de una taberna, que es un mozo flaco de cara y pocas barbas y trae un vestido de mezcla y será de hasta veinte años, Con el cual éste cometió e consumó el pecado contra natura de sodomía tres o cuatro veces en diversos días, siendo éste algunas veces paciente y otras veces agente, lo cual hicieron encima de un saco dentro del pastador, y ésta es la verdad so cargo de] juramento que tiene hecho, y no lo dice por odio, e firmólo, y luego dijo que se le ha olvidado el escribir, que no acertará, y encargado que piense en descargar de todo punto su conciencia, fue mandado volver a su cárcel.

Ante mí, Francisco Gutiérrez, escribano.

En la sala del secreto del Santo Oficio de la Inquisición de Valencia, en doce días del mes de Mayo de mil e quinientos y setenta y tres años, estando en la audiencia de la tarde el señor inquisidor licenciado don Juan de Rojas, mandó sacar a ella de las cárceles secretas donde está preso al dicho Bartolomé Juárez, al cual, como estuvo presente, le fue dicho que so cargo del juramento que tiene hecho diga qué es lo que quiere, porque el alcaide ha dicho que pide audiencia.

Dijo que es verdad que él ha pedido audiencia para decir lo que se le ha acordado de más de lo que tiene confesado, y es que habrá dos años, poco más ó menos, que siendo éste esclavo del dicho Bernat Forcadell, estaba en su casa y servicio un mancebo aragonés llamado Joan Agudo, hijo de Martín Agudo de Aragón, no sabe de qué lugar, que era aprendiz del oficio de flaquero, mozo de hasta quince años, moreno, flaco, las piernas tuertas, con el cual éste cometió y consumó el pecado contra natura de sodomía muchas veces, siendo éste que declara el agente y el dicho Juan Agudo el paciente, por espacio de tres meses unas veces en el alcabor del horno y otras veces bajo en el pastador y especialmente los dí.as de fiesta, el cual dicho Joan Agudo está al presente en la ciudad de Murcia en casa de uno que se dice Andrés, que solía servir de palero en la casa de Forcadell (...)

Item, dijo que por descargo de su conciencia asimismo dice y declara que habrá un año poco más o menos que estando éste en casa del dicho Bernat Forcadell, así mismo estaba en la dicha casa otro mozo que se llamaba Ramón o Ramonet, de nación francés, de edad de dieciséis años poco más o menos, el cual servía de ayudar a éste a pastar la masa ya llevar algunas tablas de pan a sus dueños, con el cual este declarante cometió el pecado de sodomía contra natura con todo efecto tres veces en diversas noches, siendo este declarante el acometedor y el agente y el dicho Ramón paciente en todas las dichas tres veces en el alcabor del horno y que al presente el dicho Ramón no vive con el dicho Bernat Forcadell, aunque él sabrá decir donde vive, y es un mozo flaco, moreno de rostro, que tiene unos zaragüelles pardos y un jubón de tela morisca, una cuera negra sobre él y un sombrero de fieltro y anda en cuerpo (...) Dijo que al tiempo que cometió el dicho delito ninguna persona lo vio ni lo entendió, pero después a cabo de un mes riñendo este declarante con el dicho Joan Agudo sobre el raer de la pastera en presencia del dicho Francés palero y de Esperanza, mujer de Bernat Forcadell y de otra mujer que era allí, vecina cuyo nombre no sabe, más de que al presente sirve a Maestre Antón tapicero que vive a los Tintes y hace los Pilños de la sala de Valencia, estando en la entrada de la casa del dicho Forcadell, el dicho Joan Agudo dijo amenazando a éste que él le acusaría en la Inquisición de bujarrón, que había cometido el dicho pecado con el dicho Ramón, por lo cual éste sospechó que el dicho Ramón le había dicho al dicho Joan Agudo, aunque él no lo declaró, y esto lo negó y que le acusase si quisiese, y el dicho Francés palero dijo a la dicha Esperanza que cómo consentía que se dijesen aquellas palabras en su casa, y la dicha Esperanza tomó un palo y. .fue con él para el dicho Joan Agudo y con esto cesó la riña y la plática (...) Preguntado si cuando dice que cometió el dicho delito con el dicho Ramón éste le hizo alguna fuerza, o el dicho Ramón lo contradijo o hizo alguna diligencia para se defender, dijo que ni éste le hizo alguna fuerza, ni él le resistió ni se defendió, antes fingía que dormía y nunca le habló palabra ninguna, si no fue la postrera vez, que dijo el dicho Ramón a éste que por qué él no hacía también como éste, y no se acuerda lo que le respondió, mas que luego se apartaron.

Item, dijo que habrá diez o once años poco más o menos, que viviendo este declarante en Cuenca con un Alonso Cerdán, que hace paños, éste se huyó de su poder y se fue a unas huertas de la ribera de Chúcar (sic) que son junto ala ciudad de Cuenca, y allí junto a la fuente que dicen del Rey encontró con un mozo que no sabe cuyo hijo es ni cómo se llama, más de. que servía aun hortelano que éste no conoce, ni sabe dónde está al presente el dicho mozo, y allí el dicho mozo dijo a éste que le daría de comer si hiciese con él lo que hace un hombre con una mujer, y éste fue contento y pusieron en ejecución el dicho delito debajo de una higuera y el dicho mozo efectuó con éste el dicho delito y después éste le efectuó con él y estuvieron juntos aquella noche y por la mañana se fueron a Cuenca y allí se partieron y nunca más se han visto...

Item, dijo que estando éste el tiempo que dicho tiene en el lugar de Bonillo con el dicho cura, uno que se llama Joan, criado de Rioli, clérigo que tañía allí los órganos y su madre del dicho Joan servía de ama al dicho organista, el cual Joan era un mozo espigado, delgado de cuerpo y de piernas, que le apuntaba la barba, de edad de hasta veinte años, o diez y ocho y llamaban ordinariamente al dicho Joan, Jametero, el cual Joan cometió con éste el crimen contra natura de sodomía seis o siete veces en diversos días, de noche en casa del dicho Villacorta adonde éste solía dormir, siendo éste paciente y el dicho Joan agente, y le solía decir el dicho Joan a éste que deseara más que cien ducados que éste fuera su mujer, y luego dijo que esto de los cien ducados y que quisiera fuera su mujer , no lo dijo, sino que se pusiera como mujer.

Item, dijo que estando éste en servicio del dicho Bernat Forcadell, flaquero, habrá un año, tenía y al presente tiene un esclavo en su casa que se dice Luis, moro de Granada, con el cual éste cometió el delito contra natura de sodomía una vez, durmiendo los dos juntos y consintiéndolo el dicho Luis, aunque parecía que se hacía dormido, y otro día intentó éste querer hacer lo mismo con el dicho Luis, el cual dijo que no quería hacerlo, que bastaba ya lo que se había hecho, y otro día el dicho Luis recogió un muchacho que pedía por amor de Dios en el alcabor, porque hacía frío, con el cual muchacho éste cometió el delito contra natura de sodomía, consintiéndolo el dicho muchacho, el cual era de hasta doce o trece años, y otro tanto tiempo debe de tener el dicho Luis captivo.

Item, dijo que habrá siete o ocho meses, poco más o menos, estando éste jugando a los bolos junto a la escaleta del horno del dicho Forcadell, a San Nicolás, estaban allí jugando dos mozos criados de maese Martín, sastre que vive junto al dicho horno, que el uno se dice Agustín Gordo, rehecho, de hasta diez y ocho años, y el otro se dice Pero. tet, o Pere, que es un mozo algo corcobado, bajo, morenet que al presente es criado del dicho maese Martín, de hasta diez y siete años, y riñendo el dicho Agustín y Pere, dijo el dicho Agustín al dicho Pere que era un bujarrón y que había tenido que hacer con el mosén Gil, escolano de San Nicolás, y que le había dado tres sueldos por que se fuese de esta ciudad, ya estas palabras el dicho Pere se demudó todo e puso como muerto diciendo que si le había dado tres sueldos el dicho mosén Gil, era para adobar unas... (mancha en el manuscrito). (...)

Item, dijo que se le acuerda que estando en Alcaraz, puede haber nueve o diez años, en la huerta de San Francisco de la dicha villa, este declarante cometió el pecado nefando de sodomía con un muchacho chico de cuatro o cinco años, que era de allí de Alcaraz y no sabe como se llamaba ni cuyo hijo era, más de que le conocía un fraile de allí que se llamaba fray Aguilera. (...)

Dijo que lo que se le ha acordado es que estando éste que declara con el dicho Pérez flaquero, cometió éste el pecado contra natura con un muchacho de hasta catorce años, criado de Onorat barretero, que vive a la Porta Nova donde estaba el salvado, éste tuvo dos veces acceso con él contra natura como tiene dicho, siendo éste agente y el dicho mozo paciente.

Preguntado si el dicho mozo prestó consentimiento, o éste le hizo alguna fuerza o violencia o le atrapó con palabras o promesas para que consintiese en el dicho pecado. Dijo que este confesante le dijo que si le abrazaba le daría pan y el dicho mozo le respondió que era contento (...).

Item, dijo que se le ha acordado que estando éste en Alcaraz, siendo éste captivo del dicho Fray Martín Suárez su amo, que era guardián del monasterio de San Francisco de la dicha ciudad de Alcaraz, habiéndose éste ido huyendo y ausentado del dicho su amo, habiéndole vuelto, le metió en la cocina del dicho convento para que sirviese y ayudase al cocinero, el cual por engaño metió a éste en la despensa que está junto al fregador y tuvo que hacer con éste y cometió el pecado contra natura una vez, y que no se acuerda cómo se llamaba el dicho fraile cocinero.

Archivo Histórico Nacional, Inq., libro 913, folio. 64 ro-75 ro - Fuente: Rafael Carrasco. Inquisición y represión sexual en Valencia. Ed. Laertes (1985)

Grupo de Tortosa, denunciado por Bias Serrat

En 1626 el peinero Bias Serrat confiesa la relación que mantuvo de muchacho con Luis Portugués, y denuncia al resto de sodomitas de la población.

Luis Portugués, escopetero, natural de Tortosa, vecino de Valencia, fue testificado por un testigo varón mayor llamado Bias Serrat, peinero, vecino de Tortosa, de que habría diez y seis años poco más o menos, él y el dicho Portugués se conocieron camalmente el uno al otro por detrás con actos consumados, cuatro o seis veces en diferentes tiempos por espacio de cuatro años que les duró la dicha amistad (...)

[Luis Portugués] respondió después de haber estado muy pensativo, que siendo el reo muchacho y estando en Tortosa habría veinte años, era vecino suyo un muchacho de oficio peinero llamado Bias Serrat, de quien había entendido que había perdido el juicio, y en el dicho tiempo, estando el reo vuelto de espaldas arrimado de cara a la pared de un aposento alto de la casa del dicho Serrat, dicho Serrat arrimó al reo el miembro genital armado al óculo trasero, y hurgándole allí sin entrar dentro le derramó su simiente en cada una de las dichas veces, y luego allí propio, estando de cara a la pared dicho Bias Serrat y arrimado a ella y sin gregüescos, como el reo, dicho reo arrimó el miembro genital armado al óculo trasero del dicho Bias Serrat y allí estuvo hurgando hasta que derramó su semen fuera del óculo sin entrar dentro (...)

[Bias Serrat declaró que] en el tiempo y cuando tenía declarado que trataba deshonestamente con dicho Portugués, se acordaba que él se había puesto en la boca el miembro genital del dicho Luis Portugués y no se acordaba bien si fueron dos o tres veces, y en dos dellas se corrompió y derramó su semen dicho Luis Portugués en la boca del dicho testigo que le estaba chupando, porque estaba acostumbrado a mamar el pecho de su madre siendo ya grande, en ocasión que la dicha su madre criaba otros hermanos y estaba cargado de leche el pecho, y que sería de edad de diecioocho años, lo cual sucedió junto a la muralla de la ciudad de Tortosa en una casilla que está por la parte de afuera cerca del hospital (...)

Luis Moret, labrador, natural y vecino de la ciudad de Tortosa, de edad de treinta y seis a treinta y siete años, fue testificado por el dicho Bias Serrat de que habría seis o ocho años, que teniendo mucha comunicación con el reo, con ocasión della, dicho reo había tratado de conocerle carnalmente por detrás y de que con todo efecto el reo le había conocido diez o doce veces con actos consumados estando los dos en diversas partes y en especial junto a la puerta de la dicha ciudad y en la balsa que llaman del Castillo (...) y también le testificó de que tenía muy grande amistad el reo con otro hombre de la dicha ciudad de Tortosa llamado Joan Tirbi y que muchas veces les veía al reo y al dicho Tirbi ir solos al campo y otras veces se iban de noche por fuera de la ciudad, de que sospechó, como quien conocía las faltas de los dos, que se debían de conocer carnalmente por detrás (...)

Joan Tirbi, hortelano, vecino y natural de la ciudad de Tortosa, de edad de más de sesenta años, fue testificado por dos testigos varones y mayores. El primero es el dicho Bias Serrat, el cual le testificó de que habría diez y seis años poco más o menos, habían tenido tocamientos deshonestos el reo y él hasta llegar a tener polución el uno y el otro y que el dicho reo le había enseñado las dichas cosas y que no se acordaba cuántas veces habían sido en el discurso del dicho tiempo, si habrían sido doce, o más, y que la última habría sido de seis meses a esta parte, y que dos o tres veces en diversas partes de la dicha ciudad se habían conocido camalmente por detrás alternativamente el uno al otro con actos consumados (...)

El otro testigo le testificó de que por tres veces en diversos tiempos había atentado de querer tener con él tocamientos deshonestos y que sólo la primera vez había echado mano de las vergüenzas del testigo y le había hecho venir en polución, y que la segunda le había el reo asido la mano al testigo y que se la quiso poner en la bragueta del reo para que le tocara sus vergüenzas y que lo quiso besar, y que la tercera vez había venido a la casa donde estaba el testigo, que era la del dicho Bias Serrat, y subiéndose el reo por la escalera, le llamaba para que se subiese tras él. Estando este testigo en casa del dicho Bias Serrat, vio que algunas, y muchas noches venía el reo en casa del dicho Serrat y se salían los dichos reo y Serrat juntos y solos fuera de la puente de dicha ciudad de Tortosa y cuando volvía dicho Serrat eran las once o las doce y la mujer de dicho Serrat reñía al dicho su marido porque siempre iba con el reo a aquella hora, y algunos días se iban los dos por la mañana y no volvían en todo el día y muchas veces, cuando el reo no venía a buscar al dicho Serrat, dicho Serrat iba a buscar al reo (...) Había oído decir a Pedro Justo, de oficio zapatero, que viniendo él de la feria de Morella, había visto que estaban en un pajar dicho Serrat y dicho reo cobijados con una capa y que había juzgado mal dellos (...)

Bias Serrat le testificó de nuevo de haber tenido tocamientos deshonestos el reo con otras personas, y examinados los dichos contestes, el uno dellos que es varón y mayor, le testificó de que habría ocho años poco más o menos que el reo había trabado conversación con dicho testigo, hablándole de cosas deshonestas y torpes, había tenido tocamientos deshonestos el reo consigo mismo hasta llegar a tener polución, y tocando las partes vergonzosas del testigo, le hacía también al testigo que tocase las del reo, y que de allí a poco tiempo, por otras dos veces, el reo había tenido conversación con el testigo, tratando de cosas deshonestas y tocándose en su presencia sus partes vergonzosas. En una de ellas se las enseñó al reo. El otro contes. te, varón y mayor, le testificó de que habría quince o diecisiés años que estando el testigo en el campo, el reo se había llegado a él, y poniéndole en razones le daba quejas de que su mujer no quería consentir que tuviese acceso con ella por tener como tenía su parte natural muy gruesa, y sin advertir que le podían ver de muchas partes, sacó el reo su miembro viril para que lo viese el testigo, de lo cual lo reprendió.

Archivo Histórico Nacional, Inq., libro 940, fol. 232 - Fuente: Rafael Carrasco. Inquisición y represión sexual en Valencia. Ed. Laertes (1985)

Modelo de acusación inquisitorial contra sodomitas

Esta guía para inquisidores revela lo minuciosos que eran en sus indagaciones.

El promotor fiscal de este santo oficio como procurador de la sede apostólica... acuso criminalmente a F., natural de T., vecino de T., de oficio T. y premisas las solemnidades del derecho digo que el susodicho, pospuesto el temor de Dios nuestro Señor ha cometido el delito y pecado nefando de sodomía contra natura con ciertos muchachos, conforme estuviere testificado.

Item digo que el dicho reo vivió y habitó en el dicho lugar, etc. (hase de poner el tiempo en que estuvo en el lugar adonde cometió el delito para verificar por su confesión que estaba allí cuando lo perpetró).

Item, que viviendo el dicho reo en dicho lugar de tal, un día que se contaba a tantos de tal mes y año, con ocasión que el testigo refiere (aquí se dice la ocasión que el testigo refiere hubo para cometer el delito sin nombrar al testigo ni cómplice) cometió el pecado nefando con un muchacho.

Item digo que teniendo el reo al dicho muchacho desai tacado por el dicho tiempo y en tal parte y teniéndole de tal manera (declarando cómo estaban el reo y el cómplice) y poniendo su miembro genital armado en el sieso y vaso trasero del dicho muchacho, hacía e hizo fuerza para meterle dentro, como en efecto el dicho reo metió su miembro genital dentro del dicho trasero del dicho muchacho y consumó el dicho acto de sodomía.

Si se cometió con uno mismo más de una vez el pecado, se dice como se sigue:

Item, que continuando el reo las dichas torpezas, habiendo pasado lo referido en el capítulo I antes de éste, con el dicho muchacho hizo, etc. (refiriéndose todo como el testigo lo dice y si fueren más veces en diferentes tiempos, se acusa por las que fueren por capítulos).

Y si el reo estuviere indiciado y testificado de haber cometido el pecado con diferentes, se le acusa por capítulos, comenzando:

Item digo que añadiendo delitos a delitos, el dicho reo, etc. (acusándole en la forma que el testigo dice y poniendo el día, mes y año y hora que sucedió y las circunstancias como los dijere el testigo, sin nombrar al testigo ni al cómplice por sus nombres) y ha de decir las pláticas que pasaron y si los actos fueron atentados próximos o remotos, o consumados y cuántas veces, según resultare de la testificación por la cual se ha de regir el fiscal acusando al reo.

Archivo Histórico Nacional, Inq., libro 1260, fol. 91-92 - Fuente: Rafael Carrasco. Inquisición y represión sexual en Valencia. Ed. Laertes (1985)

Causa de Francisco Roca

Varios testigos, entre otros su mujer y su criada, declaran contra este joven del que dudaban si era o no hermafrodita.

Francisco Roca, natural de Perpiñán, vecino de Valencia, de edad de 24 a 25 años, alto de cuerpo, rubio, lampiño de barba, ojos pequeños, fue testificado el año 1649 por cuatro testigos formales en parte, los tres mujeres menores, la primera lo es del reo, la segunda esclava de casa, la tercera, prima de la mujer, el cuarto, varón de 22 años, cochero del reo, que deponen.

Conviene a saber, las tres mujeres, ama, esclava y prima igual y formalmente que el reo dormía aparte con hombres amigos suyos que traía a su casa y los regalaba y nombraron dos de ellos el uno capitán, y el otro alférez, que estaban ya ausentes, y que el capitán, le vieron una noche boca abajo encima del reo, que estaba boca arriba en la cama ambos durmiendo, y la esclava añade que se besaban y dormían la siesta y los sentía resollar, y después de ido el capitán trujo el alférez y dormía con él y que se besaban el reo y los hombres que traía a casa, y al hombre con quien dormía después de haberse ido el capitán, le pedía celos el reo y él le llamaba "puta probaba, pícara, qué me pides celos", dando a entender que el reo tenía tanta natura como una mujer, y tan grande, y que por esto y no dormir con la suya, la testigo le tenía por mujer, y el cochero dice que su amo dormía con el alférez, y en este artículo y tratos carnales con hombres concluye la mujer del reo diciendo que habiendo tenido noticia de que su marido era hermofodrita (sic), le acechó catorce o quince veces cuando dormía con hombres y sentía que hacía acciones el marido como si estuvieran juntos hombre y mujer y por esto presumía que no era hermofodrita ni servía para hombre, sino que cometía con ellos el pecado nefando siendo paciente (...)

[Se recibe la deposición de un testigo de Madrid contra el acusado] sobre que siendo mujer andaba en hábito de hombre fingiendo serlo y que como mujer había tenido, y tenía, conversación carnal con unos mozos que nombró, estando amancebado con ellos, en que después a instancia nuestra se examinaron seis testigos (...) El segundo testigo, de edad de treinta y ocho años, dijo que el reo era casado en esta ciudad y que le conocía desde Nápoles camarada de un barbero, ya otros había oído decir en Nápoles que era mujer, y que después se habían vuelto a ver en Madrid el testigo y el reo y posaron juntos en la posada de Jusepe del Monte, lacayo del Rey, y este testigo le escribía las cartas para su mujer, y que de allí a cinco meses, habiéndose venido el reo a esta ciudad, volvió a Madrid en compañía de Mosén Josepe Rodríguez, clérigo de menores ordenes, y todos tres posaron juntos en dicha posada, durmiendo el reo en cama aparte y los dos en otra cerca della, en un aposento donde había venido el capitán Fonseca, mozo de veintidós años, a visitar al testigo, y que el reo, sin haberle visto otra vez, le agasajó y convidó a comer, y que des te convite había resultado convidarlo también a dormir todo el tiempo que estuviese en la corte, como lo hizo, durmiendo con él en su cama, haciéndole el gasto, y que cuando el reo se fue de Madrid, le había llevado consigo y pagado la mula, y que casi todas las noches que durmieron juntos, que habían sido más de veinte, oía que el reo le requebraba al capitán y le decía mi vida y mi alma y otros requiebros diferentes, y que después de haberse los dos ido de la corte, el testigo contó lo referido al barbero que le conocía de Nápoles ya el maestro donde estaba y su mujer, y todos tres habían convenido que era mujer, citando a otro que lo sabía, a quien el testigo había hablado sobre ello y le había dicho lo mismo y que él había sido su amigo y galán muchos meses y le habíá puesto el cuerno con otro hombre; y que en otra ocasión, habría un año, habiendo el reo vuelto a la corte, se había enamorado con otro mozo llamado don Francisco de Avila, de diez y ocho años, y comía y dormía con él y le hacía el gasto y daba dineros hasta que se fue a la campaña, pagándole la mula y socorriéndole para el camino; y que preguntándole al don Francisco de Avila que cómo le iba con el reo y si era mujer, le había respondido que sí, y que muchas veces había tenido con ella acceso camal y le mataba, porque era un fuego vivo; y que la justicia había venido a la posada a prender a don Francisco de Avila porque estaba amancebado con el reo, y que habiéndolo sabido y para que creyesen que era hombre y no mujer, estando en la posada había sacado su miembro viril delante del testigo y de los dueños de la casa, tan grande y deforme, que quedaron admirados de verle, y se quejó del testigo diciendo que él había sido quien había publicado que era mujer (...)

Don Francisco de Avila, testigo séptimo, de edad de veintidós años, alférez de infantería con suplemento de capitán, examinado en Valladolid, dijo habría un año que estando en Madríd posó con el reo y don Alfonso su camarada, y que entre todos los de la posada estaba tenido en opinión de mujer, y durmiendo juntos en una cama le había conocido carnalmente, y porque era fogoso y le cansaba, se pasó a otra cama, y que como a mujer le había tratado y la tenía por tal, y le pedía celos al testigo si hablaba con otra y por ellos había reñido con él muchas veces, y le hacía el gasto, dándole de comer y cenar y dineros para lo que se le ofrecía, hasta que el testigo se fue a Aragón, donde se volvieron a ver en el ejército de Cataluña, y añadió que el reo en una ocasión le había confesado que era mujer y le solicitó para que durmiese con él, como lo había hecho, pero que nunca le tentó las partes vergonzosas porque dormía con armilla cerrada, aunque le había parecido que los pechos le hacían bulto. y en otra declaración, después, de su voluntad, declaró que había oído decir que era ermoafodrita (sic), si bien no usaba de otro sexo que el de mujer (...)

En primero de Febrero se hizo por dos médicos y dos cirujanos del oficio la segunda inspección pedida por el fiscal, y todos cuatro unánimes y conformes dijeron que el reo tenía en miembro natural de hombre con los testes según el estado natural de los hombres perfectos y que no tenía cosa alguna de mujer, y en lo tocante al orificio posterior, lo tenía lo gordo de un dedo mas hacia adelante de lo natural y acostumbrado y los músculos que sirven para cerrar el intestino recto y las partes carnosas de que se componían estaban firmes, duras y en estado natural, como había constado por la vista e instrumento del speculum ani, con que se había hecho la prueba, y que aquella parte estaba muy cerrada y en nada dilatada.

Archivo Histórico Nacional, Inq., libro 941, fol. 350-358 - Fuente: Rafael Carrasco. Inquisición y represión sexual en Valencia. Ed. Laertes (1985)

Caso de Carlos Charmarinero

En 1651 trece testigos declaran contra este guarda de 28 años por sodomía activa, que entonces era considerada un pecado mucho más grave que la sodomía pasiva.

Carlos Charmarinero, perrero que ha sido desta ciudad y guarda de las carnicerías del mercado, natural de Salerna en el reino de Sicilia, de edad de 28 años, mediana estatura, entre castaño y rubio de barba, rehecho, ojos garzos, fue testificado en el mes de febrero del año 1651 sobre el delito de sodomía contra natura en diversas veces con diferentes personas, siendo agente y haberse jactado de ello (...)

En este delito le testificaron 13 testigos, los nueve varones, cuatro mayores y cinco menores, dos de ellos cómplices pacientes (. ..) El tercer cargo y delito contra este reo es el haber tenido los mismos tratos de sodomía siendo agente con otro mozo llamado vulgarmente Miconet, que su nombre propio y apellido es Vicente Martiniano alias Mico, o Miconet, natural de Valencia, de edad de 19 años, en el cual testifican el primer testigo mujer del verdugo por oídas del marido, que cada vez que quería se aprovechaba dél con un real valenciano que le daba, en que contestan el dicho su marido, testigo sexto, y el séptimo y trece, diciendo todos los tres igualmente que habrá un mes, o mes y medio poco más o menos tiempo, que estando juntos con el reo en el mercado, les mostró y dio a conocer un mozo que allí estaba de hasta diez y seis años llamado Miconet, diciendo el reo que aquel mozo le servía de mujer, o que era como su mujer y que siempre que quería se aprovechaba dél con un real valenciano que le daba, y el dicho testigo trece, hablando desto, dice que dijo el reo que aquel mozo le costaba muchos reales y que había gastado con él más de cincuenta libras y todos los días le daba un real por que fuese su amigo.

En 7 del dicho mes de Febrero, vino al tribunal el dicho Vicente Martiniano de su voluntad, de oficio ropero, natural de esta ciudad, alias Miconet, cómplice en el acto referido, de edad de 19 años, testigo doce, y dijo que habiéndose confesado en el convento del Puig le había parecido venir al Santo Oficio a manifestar que habría un año y medio, estando durmiendo una noche debajo de los cobertizos de las carnicerías del mercado, llegó allí el reo a la media noche y le des atacó y fornicó con su miembro armado por el óculo trasero y le fornicó como si fuera mujer, derramando semen dentro dél, y no queriendo el testigo venir en ello, le ofreció para una capa con la cual hizo su gusto, y que de allí a una semana volvió a dormir al mismo puesto de las carnicerías del mercado y acudió el reo y debajo de la misma oferta de la capa, le desatacó y fornicó otra vez como la primera, metiéndole su miembro por el óculo trasero y derramando semen, y de allí a cuatro o cinco noches, habiéndole primero solicitado para ello y dándole un real valenciano, le fornicó tercera vez en el aposento de dichas carnicerías donde encierran los carniceros, con consentimiento del testigo, y de allí a un mes, con la misma promesa de la capa, en su casa, que la tenía al lado del verdugo, le quiso fornicar, y no consintiéndolo el testigo por tener intención de confesarse de aquel pecado, se salió de allí y se fue a dormir a una casa derribada junto a la cruz del hospital, hasta donde el reo le fue siguiendo, y estando durmiendo, despertó y halló que le había cortado con un puñal la cinta de loS calzones, y diciéndole que no tuviera miedo y dándole la capa que le había mandado, consintió el testigo que le fornicase como en efecto lo había hecho, de la misma manera que las otras veces, consumando el acto y dejándole mojado, y habiendo acabado cogió la capa y se fue, quedándose allí el testigo y otra noche, estando durmiendo en la lonja del aceite, habría un año, le había buscado el reo en aquel puesto, y ofreciéndole un real de ocho, no le quiso tomar ni consentir más en aquel pecado, y que después le había solicitado para lo mismo muchas veces, dándole, aunque no todas, un real valenciano, ya veces menos, y no había querido condescender con su intento, y que le había contado muchas veces que había fomicado aun muchacho soldado del tercio de Valencia que fue a Tortosa, criado de un guantero desta ciudad, y también que estando en Tortosa había tenido amistad con otros muchachos y que no se habían hecho de rogar Como el testigo, y habiendo sabido ayer, 8 del mismo mes, que el Santo Oficio tenía preso al reo por bujarrón, temblando de oirlo fue a dar cuenta dello al padre Berenguer, de la Compañía de Jesús, y le había remitido a los inquisidores.

Por mandato del tribunal, les reconocieron las partes del óculo trasero un médico y dos cirujanos del oficio, que declararon haberle hallado sano sin dilatación ni relajación, sin señales que convenciesen que de reciente u de tiempo antiguo hubiese padecido violencia de haber entrado por allí miembro viril. Se le preguntó si tenía acordado alguna cosa en su negocio y respondió que habría seis o siete meses que habiendo cenado una noche en casa de Tomás el verdugo con él y otros que nombró, y entre ellos un muchacho llamado Antonet, y queriéndose ir el reo adormir a su casa le dijo el verdugo que se quedase a dormir allí, Como lo hizo, y después de acostado, de allí a media hora, vino el dicho Antonet adon de dormía y se acostó con él, y que como era el reo guarda de las carnicerías del mercado y dormían en aquellas cubiertas algunos muchachos y hacía malas noches y llovía, se los llevaba a su casa y los hacía acostar en la paja de que tenía en la caballeriza y les prestaba seis dineros y un diez y ocheno, en particular a uno que llamaban Cuchara, que andaba perdidillo por el mercado, que era zurdo y tenía madre, ya otro muchacho cojo, y que estos dos particularmente los acogía en su casa ya otro que se llamaba Ales, que vivía en la calle de Conejos y tenía un tío aceitero de la lonja ya otro muchachito que traía el cojo consigo, y porque la mujer del verdugo le decía que para qué traía tantos muchachos a su casa, le parecía que habría dicho alguna cosa contra él (...)

[El 28 de Marzo, el acusado] dijo y confesó que habría año y medio que halló en el cobertizo de la lonja del aceite al mozo llamado Miconet y se le llevó a su aposento que tenía alquilado al lado de la casa del verdugo y le acostó en su cama y por fuerza le fornicó aquella noche una vez, metiéndole el miembro armado por el óculo trasero consumando el acto y derramando semen dentro dél ya la mañana le preguntó si le había hecho mal y el mozo respondió que no y que le ofreció dineros cuando los hubiese menester, y de cuando en cuando se los pedía y le daba un diez y ocheno o un real, y que después desto le socilitó para la mismo y viendo que no hacía caso de él y que no cumplía la palabra que le daba de venir al puesto concertado, le amenazó que le mataría a palos en llegando la noche, y que de allí a quince días se volvieron a juntar en dichas carnicerías en el puesto donde guardan las cabezas de los carneros y el dicho Miconet le había dicho al reo que le to.case sus vergüenzas, y él la hizo y el Miconet le metió a él la lengua en la boca y se besaban y chupaban la lengua el uno al otro y derramó semen el dicho Miconet, y el reo le fornicó otra vez sobre la tabla (...) Venía el dicho Miconet a cenar con él a las carnicerías algunas noches cuando le parecía y el reo hacía el gasto, y en cenando le fornicaba por el óculo derramando dentro semen, y que una noche en la Cuaresma pasada, estando los dos y otro muchacho en el mercado en el puesto que guardan los barriles de sardinas y todos tres acostados, el Miconet fornicó al reo y e.l reo al Miconet de la mesma manera y se abrazaban. y que también es verdad el cargo que se le hacía de haber dormido una noche en casa del verdugo con el muchacho Antonet, y le fornicó sin metelle el miembro en el óculo, porque no pudo por ser muchacho, derramando semen por la parte de afuera y en el entretanto que aquello pasaba el Antonet se hacía la puñeta y se besaban los dos, y lo mismo había hecho otras seis o siete veces en el aposento del reo sin que en ninguna le hubiese podido meter el miembro por su poca edad. y que habría ocho meses que recogió en su aposento, porque no tenía donde dormir, a un soldado siciliano de diez y seis años que no le supo el nombre ni adonde estaba, y le fornicó seis o siete veces en diferentes días por el óculo derramando semen dentro. y lo mismo hizo con el dicho siciliano delante del reo otro hombre cojo llamado Antón, aguardándose el uno al otro para fornicarle uno tras otro (...) Y en Palermo fornicó a dos soldados y ellos al reo por la misma parte, y que estando en Cádiz habría seis años fornicó a otro muchacho llamado Bartolo de edad de quince años seis veces poco más o menos.

Archivo Histórico Nacional, Inq., libro 941, fol. 365 -371 - Fuente: Rafael Carrasco. Inquisición y represión sexual en Valencia. Ed. Laertes (1985)

Fuente de todo el texto: Archivo de identidades

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