El mundo está loco

El nuevo fascismo

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El mensaje ha tenido que dar un giro. Ya no se habla del Glorioso Alzamiento, de Franco o de la División Azul. Han cambiado los símbolos y su indumentaria. Unos lo intentan -sin demasiado éxito- por la vía política. Otros más jóvenes han elegido el Campus para actuar a través de asociaciones ultras. Un tercer grupo ha hecho del campo de fútbol su campo de batalla: son las peñas ultras que exhiben su parafernalia neonazi y emplean la violencia como lenguaje. Por último y en la calle, actúan los grupos de violencia skin -con o sin ideología- cuyas razones son simplemente las palizas y el asesinato. Sus víctimas: mendigos, prostitutas, ecologistas, inmigrantes… o alguien que les mire mal.

Los hechos y las víctimas están ahí. Las investigaciones y conexiones entre los distintos sectores también se encuentran al descubierto. A pesar de ello, en muchas ocasiones la policía niega o silencia lo ocurrido.

El 20 de noviembre de 1992, mientras unos celebran el Quinto Centenario del Descubrimiento de América, Lucrecia Pérez es elegida al azar en Aravaca (Madrid) para morir, sólo porque es dominicana. La Guardia Civil y el Delegado del Gobierno de la capital, atribuyeron desde el primer momento la autoría del crimen a grupos de extrema derecha, ligados a algunos elementos policiales, dado el arma y la munición empleada. A los autores del crimen de Aravaca les fue incautada una importante documentación y parafernalia de grupos neonazis. Desde entonces se han venido sucediendo una serie de actos violentos, algunos con resultado de muerte que no tienen nada que ver con la violencia de tribus urbanas -como responsables de Interior se han empeñado en demostrar-. Es algo que va más allá. "Desde aquel asesinato han pasado seis años de certidumbres bajo la cruz céltica -afirma el periodista Mariano Sánchez Soler-, de verdades negadas oficialmente y disfrazadas bajo maniobras incomprensibles. Jamás se ha visto este fenómeno como un todo -continúa-, como un rompecabezas que encaja cuando, de una manera quizás ecléctica, las piezas se relacionan entre sí". Este periodista lleva años estudiando e investigando sobre el terreno este "fenómeno social que crece envuelto en las múltiples banderas del racismo". Soler acaba de publicar "Descenso a los fascismos", un auténtico documento escrito que presenta hechos y acciones que invitan a reflexionar. "Nos encontramos ante un fenómeno al que no se le está haciendo caso, -continúa el periodista-. Desde instancias oficiales se niega su existencia y está claro que es un algo que va en aumento. Estamos hablando del movimiento de un nuevo fascismo que está captando a gente muy joven con nuevos métodos, nuevos símbolos, nuevos mensajes y por supuesto inmersos en un sentimiento racista y xenófobo. La calle es su nuevo campo de batalla, pero también operan en los estadios de fútbol, en la universidad, institutos, en el mundo del rock, en internet…" Después de Lucrecia, más de diez jóvenes perdieron la vida apuñalados o a golpes en Valencia, Madrid, Barcelona, Valladolid… Algunos eran pobres o marginados, otros estudiantes, uno se negó a cantar el "Cara al Sol", y los demás sólo eran jóvenes.

El Parlamento Europeo declara que existen 1.300 grupos racistas y neonazis en Europa que cometen más de 500 agresiones diarias. En España desgraciadamente no existen cifras reales, ni intención de mirar el problema de frente. El Movimiento contra la Intolerancia a través de su presidente Esteban Ibarra, denuncia que los datos facilitados por el Ministerio del Interior son inexactos, ya que sólo a través de su Oficina de Solidaridad con las Víctimas de la violencia, se detectan grupos skin o neonazis en todas las capitales de provincia, llegando -según esta organización- a unos 10.000 miembros repartidos en tramas skin, nacional-bakaladeros o ultras de fútbol "que constituyen el primer foco generador de violencia en España".

Veremos que los campos de actuación de estos grupos son muy variados y sus fórmulas de captación, también.

ULTRAS EN EL ESTADIO.

Las agresiones y muertes provocadas por parte de Peñas Ultras en los estadios de fútbol y aledaños, no ha cesado. La última con resultado de muerte es la del seguidor de la Real Sociedad, Aitor Zabaleta que muere a causa de una puñalada. ¿Qué ocurre en la zona alta de las gradas, allí donde no llegan las cámaras de televisión? Según la policía, cuando las gradas de los estadios son tomadas por las peñas más ultras de cada equipo, se convierten en el caldo de cultivo ideal para el crecimiento de este movimiento. El responsable del Grupo de Tribus Urbanas de la Policía declaraba a Cambio-16 (5-2-96) que en ocasiones varios policías se habían infiltrado en las gradas junto a estas peñas ultras y acto seguido, pudieron comprobar cómo los más pequeños imitaban a los rapados mayores. "Entre ellos, los más veteranos y violentos son los más admirados y allí mismo comercializan con fanzines y revistas de ideología nazi", declaraba el policía al tiempo que añadía otro dato más: todos los cabezas rapadas detenidos en Madrid se confiesan forofos de alguno de los dos grandes equipos de la capital. La propia Delegación del Gobierno de Madrid tuvo que reconocer que los estadios de fútbol eran una excelente cantera para las bandas skins y que sólo en garantizar la seguridad en los tres campos de fútbol madrileños se invertían cerca de mil millones de pesetas al año.

A pesar de ello, este fenómeno no es admitido por los presidentes de los clubs. La pregunta sería qué intereses hay en juego para mantener oculto lo que está viendo todo el mundo. Una respuesta podría ser que el fútbol ha dejado de ser deporte para muchos y se ha convertido en un negocio muy lucrativo que funciona atrapado por la competitividad y la ganancia, lo que hace que en muchas ocasiones un presidente mire hacia otro lado cuando lo que tiene delante le proporciona: hinchas, socios, votos, publicidad, temperatura en el campo de juego, etc. Dicho de otra forma, la permisibilidad hacia a estos grupos radicales, a sus lemas intolerantes y ultras, a sus iconografías neofascistas, su violencia e incluso las sanciones que en ocasiones acarrean al Club, sólo se pueden permitir… por interés. Y es que el fútbol es algo más que un deporte, mueve mucho dinero, proporciona poder y conecta misteriosamente con la política.

TAMBIEN EN LA UNIVERSIDAD.

¡GRACIAS, PINOCHET, POR 25 AÑOS DE JUSTICIA Y DE PAZ! Este texto aparecía en un cartel sin firma en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Allí se venía desarrollando desde hacía varias semanas una campaña contra la impunidad de Pinochet y a favor de su procesamiento en España. En medio de aquel ambiente, el citado cartel que además no llevaba firma, fue considerado como una provocación y por ello los organizadores de la campaña -Unión de Estudiantes Progresista-Estudiantes de Izquierdas (UEP-EI)- procedieron a retirarlo. No se enterarían de la envergadura de lo que acababan de hacer hasta que al día siguiente son sorprendidos por un grupo de unas veinte personas que se identifican como miembros de una de las asociaciones universitarias -en este caso de ultraderecha- y les empiezan a dar patadas y puñetazos. Los agredidos presentan sus protestas primero al Decano, luego a la Vicedecana, sin resultados. Acuden al Rector que les promete que tomará las medidas oportunas, incluso baraja la posibilidad de ilegalizar a esa asociación que ya ha tenido más problemillas en el Campus. Al final sólo un expediente informativo y la detención de tres jóvenes militantes en partidos de extrema derecha zanja el problema. Los estudiantes de UEP-EI no contentos con los resultados hacen público un comunicado donde piden explicaciones al equipo de gobierno de la Universidad. No entienden por qué esa asociación tiene un local en la Universidad y por qué es financiada con dinero de la Universidad. En definitiva por qué se permite la existencia legal de asociaciones fascistas dentro del Campus cuando todos conocen la conexión de estas asociaciones universitarias con organizaciones neonazis. Y es que el Campus siempre ha sido un territorio muy disputado ya que desde aquí se accede directamente a jóvenes y a todos los movimientos que desde la Universidad se generan. Lo lamentable es que este tipo de acciones violentas apenas tengan respuesta y una vez más quede patente la pasividad de las autoridades universitarias.

Siguiendo un poco la cronología de los actos violentos en las distintas Universidades -Madrid y Valencia a la cabeza-, habría que estudiar por qué las Facultades de Derecho han sido siempre las pioneras del activismo universitario de extrema derecha. El periodista Sánchez-Soler va más allá, "si está tan claro que existe este nido, ¿por qué no se toman medidas?".

¿HAY ALGUIEN MAS…? LOS IDEOLOGOS. LOS QUE NO DAN LA CARA.

A estas alturas -y aunque muchos se empeñen en negarlo- no se puede dudar que nos encontramos ante una violencia que está organizada. "La clave en general de los fascismos y de los movimientos totalitarios -afirma el historiador César Vidal- es la utilización de la violencia para crear unas condiciones de inestabilidad social que permitan la conquista del poder. De modo que esta sería una de las claves de la gente que lo dirige. Los dirigentes de estos grupos y no digamos ya los ideólogos, forman parte de sectores sociales generalmente ilustrados. Es gente con cierta educación y formación. Algunos de los materiales que publican están muy elaborados y pretenden ser análisis antidemocráticos. Estamos hablando de una fina capa que estaría a la cabeza de estos movimientos", concluye Vidal. El periodista Sánchez Soler añade más datos de esta clase dirigente que integra la cúpula. "Los nazis políticos, los que niegan todo el fenómeno del holocausto, los que escriben libros y revistas son los que organizan y desarrollan a estos otros grupos que son como una especie de células. Los jóvenes skins serían de alguna forma los escuadristas. No se trata de intelectuales, políticos o filósofos, son la fuerza de choque en la calle, explica Sánchez Soler en "Descenso a los fascismos". Unos jóvenes que según sus investigaciones primero son captados y luego cuando son mayores -aunque pasen por una criba- entran a formar parte de las filas de grupos neonazis.

(*) Los datos que aparecen a lo largo del reportaje sobre la violencia proferida por los grupos skinheads han sido recogidos de: Informes policiales, artículos publicados en prensa, documentación facilitada por el Movimiento contra la Intolerancia y del libro "Descenso a los fascismos" del periodista Mariano Sánchez Soler.

TEXTO: Mariló Hidalgo (extracto…)

Fuente: Revista Fusión

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