El mundo está loco

¿Estamos en la tercera guerra mundial?

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Este artículo ya tiene tiempo, estaba en Macanadas desde el año pasado, pero creo que es muy curioso que lo leáis hoy,, Esto demuestra que el 15M no es un movimiento expontáneo como pretenden hacernos creer los putos políticos y los periodistas vendidos estos,,

Decía Santi Benítez en "El arte de la guerra"

Ayer, en un comentario que me dejó perplejo, Doña Belijerez escribía "Terrorismo económico dice Griñan. Yo digo criminalidad financiera. Ha comenzado la guerra en Europa", a la par que, en su blog, se podía leer "Tampoco tenemos que tener miedo, por supuesto, y trabajar coherentemente para que esta tercera guerra mundial generada por el capitalismo salvaje acabe lo antes posible".

"¡Que exagerada!", pensé… pero claro, lo pensé antes de que, a las 19.40 (hora canaria), el programa de índices bursátiles que tengo en el ordenador de sobremesa hiciera pegar un salto a todo el edificio dando pitidos como si estuvieran matando a alguien. El Dow Jones se desplomó en vertical durante seis largos minutos (9’86%), ya lo del Nasdaq no tiene nombre.

A lo largo de la noche, si se leía a los sesudos imbéciles que se dedican al análisis de estas cosas – en España tenemos unos cuantos que, imagino, a lo largo del día de hoy nos apabullarán con su sapiencia-, echaban la culpa a lo que expresó Pimco – "Hemos visto como la crisis que arrancó en un país se ha convertido en un problema regional, con un impacto en toda la zona euro y que está a punto de convertirse en global"-, lo que es una idiotez porque, desde luego, no descubrían la polvora, aunque no se extrañen si alguno de esos sesudos patanes, también los habrá hispanos, dicen lo contrario tomándonos por gilipollas.

Ted Kaufman, senador demócrata, estuvo más rápido y certero, llamó a lo ocurrido "La batalla de los algoritmos", denunciando la capacidad de los especuladores para alterar el mercado y provocar el caos mediante ordenadores gigantes de alta capacidad – esto último es una chorrada, pero no va desencaminado el buen hombre-.

Me gustaría que reflexionaran sobre algo. El otro día veíamos como un rumor sin pies ni cabeza daba al traste, en menos de dos horas, con la recuperación de las bolsas europeas, ayer sucedía lo del Dow Jones, y Japón ha inyectado 17.846 millones de €uracos en el mercado nipón para darle liquidez – no creo que tenga que explicarles que si la bolsa japonesa se desploma, se desploma todo el mercado asiático, lo que nos retrotraería hasta 1987, con exactamente las mismas consecuencias que tuvo en aquella ocasión ya que no se ha tomado ni una sola medida para que aquello no vuelva a ocurrir. Es decir, si la bolsa japonesa cae, a la crisis que ahora mismo sufrimos habrá que sumar los mismos efectos que aquella de los noventa, ¿Se acuerdan?-.

Bien. Ahora me gustaría que se tomaran su tiempo y pensaran en qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué.

¿Qué ocurre? Lo que está ocurriendo es una verdadera operación de golpe de Estado encubierto a nivel global. No, no estoy loco. Sigan la reflexión conmigo.

¿Quién lo está haciendo? La respuesta es muy sencilla, usted la sabe, yo la sé, la sabemos todos. Billones de millones de €uros se han puesto en manos de unas pocas entidades financieras en todo el mundo, que están interconectadas y en manos de unas pocas personas, se supone que para evitar que quiebren – recordemos que la crisis está provocada por esas mismas entidades financieras-, vaciando las arcas de los diferentes Estados, dejando sin contenido su capacidad de respuesta frente a la crisis, a no ser exprimir a la ciudadanía, rebajar los derechos laborales de cara a empresas que, de una forma u otra – en base a préstamos mercantiles, financiación de deuda, etc, etc-, también pertenecen a esas pocas personas, y subiendo impuestos para hacer frente a la deuda que, por ende, también tienen contraida los diferentes Estados con esas mismas entidades financieras y, por lo tanto, con esas pocas personas.

¿Cómo lo están haciendo? Eso es obvio. Provocaron una crisis económica que se ha contagiado a nivel global – no hay mercado financiero o Estado que no se halla visto afectado-. La debilidad de los Estados, marcada por la puesta en marcha de sucesivas políticas neoliberales, la defenestración del Estado de Bienestar que ha supuesto la venta del propio Estado a trozos – servicios públicos en manos privadas y, por lo tanto, en manos de empresas que tienen préstamos mercantiles, financiación de deuda, etc, etc (antes expliqué qué significaba)-, marcan el punto de inflexión.

¿Cuándo? El momento exacto en el que los servicios públicos a nivel mundial están en manos privadas, en el que los Estados han sido reducidos a la mínima expresión, ha sido el momento en el que ha comenzado todo. Y sino me creen hagan memoria, echen mano de hemerotecas, usen el Google y recuerden que el Katrina fue el otro día.

¿Dónde se produce? Lo cierto es que ya habíamos visto el ensayo general, en 1987. Si reducimos causas y hacemos el paralelismo, tanto en 1987 como ahora las razones son las mismas, la debilidad del sistema financiero mundial, su falta de regulación y evidente volatilidad, sumémosle la incapacidad de los Estados para hacer frente a dicha debilidad, y tenemos que el sistema financiero mundial es la palanca que está moviendo este golpe de Estado encubierto. Para colmo de males, la lentitud de la que hacen gala los gobiernos para ponerse de acuerdo y solventar esa falta de regulación está consiguiendo que el cómo se haga realidad a una velocidad pasmosa.

Pero, ¿Por qué? Si el resto es obvio, es más obvio el por qué. Les salga bien, o no les salga del todo bien, es decir, pongamos que, por fin, los diferentes Estados llegan a un acuerdo y regulan el mercado financiero a nivel global, lo cierto es que, ahora mismo, el nivel de endeudamiento Estatal global se ha multiplicado por siete, o lo que es lo mismo, la capacidad de respueta estatal global ha sido reducida a menos siete. El endeudamiento de la población mundial ha subido en un tanto por ciento parecido, la presión fiscal recaudatoria, que servirá para pagar dicha deuda estatal, aumenta en la misma medida en la que se endeuda el ciudadano – Oh, sorpresa- con esas mismas entidades financieras interconectadas y en manos de unas pocas personas. Es decir, ellos, a través de ese endeudamiento tanto de los Estados como de la ciudadanía, marcan las políticas que se ponen en marcha, ponen y quitan gobiernos y obligan a la aprobación de leyes que protegen el pago de dicha deuda, o lo que es lo mismo, estamos jodidos.

Una vez, hace ya mucho tiempo, un profesor de sociales nos decía, en relación a la aparición del fascismo, y los diferentes ismos que marcaron el principio y mitad del siglo XX, que la segunda guerra mundial fue consecuencia directa de la crisis de 1929. No creo que nadie pueda decir lo contrario. ¿Saben quién ganó dinero antes, durante y después de la segunda guerra mundial? Los mismos que lo han hecho con la guerra de Iraq y con cualquier guerra que se ha producido en este planeta desde los años cuarenta hasta nuestros días.

Doña Belijerez no exagera, somos nosotros los que erramos. Los griegos están en pie de guerra, pero lo están contra su gobierno, y ese no es el enemigo. Si nos descuidamos, si nos dejamos embaucar, esta tercera guerra mundial se va a convertir en una guerra civil global, y mucho me temo que eso es lo que quieren los que están impulsando todo esto.

Y para terminar, que esto se está haciendo muy largo sólo para que piensen de mi que soy un paranoico peligroso – ya de perdidos al río-, ¿Han pensado en qué ocurriría si, en todo el mundo y durante un mes, los ciudadanos y las empresas vaciaran sus cuentas y sólo compraran, pagaran o cobraran mercancías y servicios en efectivo? ¿Se han parado a pensar en qué ocurriría en los mercados bursátiles, en el sistema financiero mundial? Échenle imaginación, y me cuentan.

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