Historia infame

El atentado contra Kennedy

Escrito por JAN VAN HELSIG el . Publicado en Historia infame

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Los motivos del atentado contra J. F. Kennedy han sido objeto de virulentas especulaciones desde noviembre de 1963. Sabemos que el joven presidente se preparaba para escoger su propia orientación en relación a cuestiones de gran importancia estratégica, lo que le colocaba en fuerte oposición con los poderosos intereses políticos y financieros del Establishment.

No era un buen “socio” y una de las causas de su asesinato fue que dio de baja, después de su toma de posesión en 1961, al todopoderoso jefe de la CIA Allen Dulles, que acababa de sufrir un revés en la operación de “Bahía de los Cochinos” (se trataba de exilados cubanos que no pudieron aterrizar en la “Bahía de los Cochinos”, en Cuba, en abril de 1961). Además tenía prevista la retirada de algunos consejeros americanos (Advisors) del Vietnam. En efecto, les ordenó retirarse en octubre de 1963. Y lo que más molestó a los Illuminati fue el hecho de que Kennedy quería claramente reducir las actividades militares de la CIA en el sudeste asiático. El 18 de julio de 1963 notificó al Congreso que intentaba aplicar toda una serie de disposiciones para acabar con el déficit de pagos de Estados Unidos. Quería reactivar la exportación de mercancías industriales y aumentar los impuestos sobre las posesiones de los ciudadanos americanos en el extranjero. Los impuestos impagados sobre el capital invertido en el extranjero serían aumentados hasta en un 15% anual. Eso representaba, evidentemente, una desventaja a más para los banqueros internacionales. Kennedy habría sido, ¡y hasta qué punto!, el hombre que se necesitaba para defender los derechos del pueblo.

Si queremos tener en cuenta otro motivo mucho más importante, dejemos de nuevo, aunque brevemente, el sector de la política. Tiene que ver con el hallazgo del platillo volante que se estrelló el 2 de julio de 1947 en Rosswell, Nuevo México. En este disco se descubrieron cuatro pequeños humanoides. Hubo 92 testigos, 35 de primera mano (pertenecientes al personal de la Fuerza Aérea). El 13 de febrero encontraron otra nave espacial en los alrededores de Azteca, en Nuevo México. La segunda caída de otro disco en la misma región tuvo lugar el 25 de marzo de 1948 en el Heart Canyon. El disco tenía 33m de diámetro y estaba fabricado con un metal que nunca se había visto antes; en él se encontrados 16 muertos que medían cerca de 1,20m. En 1949 encontraron otro disco en Rosswell, y uno de los pasajeros había sobrevivido. Un oficial de aviación recibió la orden de trasladarlo a Los Álamos donde en aquella época se encontraban las instalaciones más seguras del ejército estadounidense.

Describieron al pasajero como un humanoide reptiloide con ciertas características propias de los insectos. Lo denominaron simplemente EBE (Extraterrestrial Biological Entity). EBE relató que los de su raza visitaban la Tierra desde hacía 25.000 años, que venían de un sistema con estrella doble, que su planeta era desértico y su sol amenazaba desaparecer. Dijo también que disponían de bases subterráneas en diferentes países de la tierra. EBE enseñó al joven coronel que le había acompañado la existencia de la reencarnación y la supervivencia del alma, que corresponden a las leyes del Universo. Todo fue anotado y recopilado bajo el código Yellow Book. Se intentó contactar con la raza EBE, pero sin éxito. Ese proyecto tenía el nombre de SIGMA. A finales de 1951, EBE enfermó gravemente. Como las funciones biológicas de su cuerpo dependían del suministro de clorofila, llamaron a un botánico, el Dr. Guillermo Mendoza, para tratarlo. EBE permaneció en Los Álamos hasta su muerte, acaecida el 18 de junio de 1952, “por motivos desconocidos”. El coronel que se ocupaba de él lloró con su muerte. Lo había amado como a un hijo.

Más tarde, bajo el proyecto Robertson-Panel, llevaron el acontecimiento al cine. La película se títuló E.T.. Este film de ciencia ficción tenía por finalidad familiarizar al público con este tipo de realidad.

El 6 de diciembre de 1950, otro disco (de 30m de diámetro) cayó cerca de Laredo, en Texas. Entre los destrozos encontraron un pasajero calcinado de 1,30m con una cabeza extremadamente grande. Ese incidente suscitó una viva emoción cuando se divulgaron las fotos. En mayo de 1953, recuperaron otro disco en Kingman, Arizona, que medía solamente 10m de diámetro. En él había 4 muertos, que, como los otros, fueron enviados a la Wright Patterson Air Force Base (Hangar 18). (Como tan justamente dicen los americanos: Reality is sometimes stranger than fiction! - ¡La realidad supera a veces a la ficción!).

Desde la primera caída se crearon varias organizaciones secretas para ocuparse de todo lo relacionado con los Ovnis. La más importante fue la operación Majestic 12, fundada el 12 de septiembre de 1947 por el presidente Truman, y de la cual dependían todos los otros proyectos (Majesty es el nombre en clave para el presidente). Entre los miembros había el Dr. Vannevar Bush, consejero científico del presidente; el ministro de la Defensa Forestal y, más tarde, Nelson Rockefeller, Allen Dulles, jefe de la CIA y J. Edgar Hoover, jefe del FBI. Los otros formaban parte del CRF. Los doce eran también miembros del Jason Society o Jason- Scholars, la elite de la orden Skull & Bones. La sede del grupo, situada en Maryland, es accesible solamente por vía aérea y es conocida entre los círculos de los iniciados por el nombre de Country Club.

Los proyectos concebidos bajo la dirección del Majestic 12 eran, entre otros, los siguientes:

1. El proyecto MAJI (Majority Agency for Joint Intelligence): ese servicio reunió todas las informaciones concernientes a los servicios secretos. MAJIC significa controlado por MAJI. Todas las informaciones y desinformaciones a propósito de los OVNIs y de los extraterrestres son elaboradas por MAJI, en colaboración con la CIA, la NSA, el DIA (servicio de informaciones de la defensa del país) y el Naval Intelligence (servicio secreto de la marina);

2. El proyecto SIGN relativo al estudio de los fenómenos Ovni. Más tarde, ese proyecto tomó el nombre de:

3. proyecto GRUDGE (quizás debido a las numerosas partes de cuerpos humanos que fueron encontrados en dos de las naves);

4. El proyecto Blue Book: se refiere al rescate de objetos voladores caídos en tierra, y de acuerdo con el proyecto Robertson-Panel, tiene como objetivo desinformar intencionadamente al público;

5. El proyecto SIGMA: trata de la comunicación con la raza de EBE;

6. El proyecto Snowbird: se refiere a la tecnología de los objetos voladores extraterrestres para intentar pilotar uno de esos objetos;

7. El proyecto Aquarius: sirve de cobertura para coordinar los programas de investigación y de contacto con los extraterrestres;

8. El proyecto GARNET: estudia la influencia de los extraterrestres sobre la evolución humana;

9. El proyecto POUNCE: que trata de los despojos de las cosmonaves que cayeron y de los exámenes biológicos realizados en los cuerpos de los pasajeros;

10. El proyecto Redlight: decide los ensayos a realizar en vuelo con las naves espaciales que fueron encontradas o que fueron dejadas a la disposición por los extraterrestres. Ese proyecto se lleva a cabo actualmente en la zona del Área 51, Groom Lake, Nevada;

11. El proyecto Luna: nombre en clave para la base extraterrestre en la Luna, que fue observada y filmada por los astronautas del Apolo. Ahí explotan una mina y guardan las grandes astronaves en forma de cigarro;

12. Las Delta Forces: son unidades especialmente formadas para estos proyectos. Según la información de William Cooper y George Segal, la CIA habría sido creada especialmente para disimular la existencia de los extraterrestres. Según W. Cooper y G. Segal, el grupo de la elite secreta internacional Bilderberger, que estudiaremos más adelante en este libro, también fue creada para ocultar los contactos establecidos con los extraterrestres. Sólo trataré de los Bilderberger desde el punto de vista político.

¿Qué esperan pues de nosotros los extraterrestres?

¿Por qué no se dirigen a los dirigentes o al presidente de un país? ¡Ya lo hicieron! ¡Y fueron muchos los que lo hicieron!

No solamente fueron George Washington y Abraham Lincoln quiénes afirmaron haber sido contactados por extraterrestres. El presidente Roosevelt habría tenido, en 1934, con ocasión de un crucero en el Pensilvania por el Pacífico, un encuentro arreglado por Nicola Tesla con los pasajeros de un disco volador. También el presidente Truman habría mantenido una entrevista personal con extraterrestres el 4 de julio de 1945.

A principios de este siglo algunos de los hijos de los Rothschild dieron a entender que sus padres habrían encontrado a los pasajeros de un OVNI. Pero los informes de que disponemos proceden sólo de personas separadas que aceptaron contarlos y ponerlos por escrito.

Sin embargo existen pruebas concretas de los encuentros del presidente Dwight D. Eisenhower. Michael Hesemann escribió a este respecto:

"Según trasciende de los informes elaborados por las personas en contacto con los extraterrestres, estos últimos, desde su aparición masiva sobre Washington en verano de 1952, tuvieron contacto con el gobierno americano." [...] Además, encargaron a diferentes personas, entre ellas a George von Tassel, que enviasen mensajes al presidente. Tras las presidenciales de otoño de 1952, fue el general Dwight D. Eisenhower quién ocupó el cargo de presidente. Anteriormente, durante su carrera militar, ya se hallaba al corriente de las caídas de Ovnis en Rosewell, Azteca y Laredo, ocurridas entre 1947 y 1950. Después de su elección el 18 de noviembre de 1952, recibió un informe sobre la situación de la comisión gubernamental “Majestic 12”, que había sido encargada por su predecesor Truman para examinar los destrozos de los Ovnis recuperados. La comisión recomendó al presidente secreto absoluto por razones de “seguridad nacional”. [...]

El lugar escogido para que Eisenhower estableciese contacto fue la Base Edwards de la Fuerza Aérea (MUROC) en California. En aquel lugar se habían desarrollado ya demostraciones de Ovnis desde hacía meses y, como veremos, incluso años:

• el 8 de julio de 1947: cuatro diferentes objetos no identificados en forma de disco fueron vistos sobre MUROC AFB, y en el terreno de ensayos secretos de Rogers Dry Lake;

• el 31 de agosto de 1948: un gran objeto con una cola de llamas azules con una longitud de más de 1 Km., pasó sobre MUROC a 17.000m de altitud;

• el 14 de julio de 1950: un piloto de la marina y diferentes pilotos civiles observaron una astronave en forma de cigarro a 40 Km. al este de MUROC;

• el 10 de agosto de 1950: Robert E. Wykoff, físico de la marina, observó con su telescopio un gran objeto en forma de disco que maniobró cerca de Edwards;

• el 30 de septiembre de 1952: el fotógrafo especializado Dick Beemer y dos otros testigos observaron dos objetos en forma de bola ligeramente achatada, maniobrando por encima de Edwards. UFO - Die Kontakte (Ovnis - El “contacto”) P. 55 y siguientes.

El veinte de febrero de 1954 fue el "día D". Ese acontecimiento está confirmado por filmaciones y por diferentes testimonios, entre ellos el de Gerald Light, del poderoso grupo de medios de comunicación CBS; el conde de Clancerty, miembro de la Cámara Alta de los Lores en Inglaterra; William Cooper, ex agente secreto; Paul Salomón, miembro del personal del ejército del aire, y muchos otros que por aquel entonces estaban destinados en MUROC/Edwards.

Ese día todos los oficiales, incluso el comandante, corrieron a la torre de control para observar un gran disco de entre 60m a 100m de diámetro que planeaba encima de la pista de aterrizaje. Se quedaron observando durante horas hasta que todos en la base, del primero al último, estuvieron al corriente. El disco realizaba maniobras de vuelo que desafiaban todas las reglas de la física; se desplazaba de abajo hacia arriba, de uno a otro lado, en ángulo recto, etc.

Algo más tarde se congregó un total de cinco objetos voladores, tres en forma de disco y dos en forma de cigarro. Eisenhower llegó a la base en avión; en aquellos momentos estaba realizando un tratamiento cerca de Palm Springs. Tanto él como todo el personal de la base fueron testigos del descenso de un pequeño grupo de ocupantes, que se aproximaron a ellos. Tenían aspecto humanoide, con un tamaño similar al de los seres humanos, eran rubios y hablaban inglés. Ofrecieron su ayuda para el desarrollo espiritual de la humanidad con la condición, dijeron, de que aceptásemos destruir nuestras armas atómicas. No estaban dispuestos a poner su tecnología a nuestra disposición, ya que ni siquiera éramos capaces de utilizar la nuestra como humanos responsables.

Pensaban que cualquier nueva tecnología sólo serviría para matarnos mutuamente. Esa raza explicó que estábamos en una vía de autodestrucción, que debíamos parar de destruirnos, de contaminar la Tierra, de explotar las riquezas mineras. Que deberíamos vivir en armonía con la creación. Era vital para nosotros aprender a considerarnos como ciudadanos de una familia planetaria y que teníamos el deber de comportarnos como tales. Debíamos abandonar lo más rápido posible nuestra creencia de poder actuar como nos diera la gana. No podríamos entrar en contacto con ellos sino empezábamos a comportarnos como ciudadanos de un sistema planetario. También ellos formaban parte de esta familia planetaria, y así es como debíamos tratarlos, a ellos y a todos nuestros semejantes sobre la Tierra. Cuando hubiésemos aprendido a mantener relaciones de paz con todas las otras naciones, podríamos acceder a mantener relaciones interplanetarias.

Todos los presentes se mostraron de lo más escépticos frente a este lenguaje, principalmente en lo que se refería a la exigencia imperativa de desarme nuclear. Nadie imaginaba que el desarme pudiese ser uno de los intereses de Estados Unidos.

Todos temían encontrarse indefensos frente a los extraterrestres. ¡La oferta fue rechazada! Los extraterrestres declararon entonces que continuarían manteniendo contacto sólo con individuos separados en tanto los humanos no les aceptasen. Fue entonces cuando realizaron una demostración de sus posibilidades técnicas, que llenaron de respeto al presidente, que se mantenía allí paralizado, y a su círculo.

Mostraron sus cosmonaves al presidente y demostraron también su capacidad de volverse invisibles. ¡Eisenhower se puso malo! Nadie podía verlos, pero todos sabían que estaban allí. Acto seguido los extraterrestres entraron en sus naves y despegaron.

El astronauta americano Gordon Cooper confirmó el acontecimiento y contó que durante su servicio vio una filmación mostrando un aterrizaje de Ovnis en una base de la fuerza aérea en California, en los años 50. En los libros de Michael Hessemann UFOS - Die Beweise (Ovnis - Las pruebas) y UFOS - Die Kontakte (Ovnis - El contacto) encontraréis toda la historia en sus más mínimos detalles así como las respuestas a todos los cómos y los por qués. Se tomó el trabajo de hacer un resumen de más de 50 libros, especialmente de libros americanos, y de documentarlos con numerosas y excelentes fotos. UFOS – Die Beweise contiene los documentos secretos de la CIA que quedaron accesibles al público gracias al Freedom of Information Act después treinta años de secretismo. Hubo otros contactos gubernamentales, pero sería necesario tener conocimiento de todos esos contactos para tener una visión de la diversidad de temas referentes a los Ovnis. Existen también vídeos que contienen en particular el aterrizaje de una nave en 1964, en la base de la fuerza aérea Holloman. (Esos vídeos se mencionan en la literatura complementaria.)

Volvamos ahora a Kennedy. Tras haber sido elegido presidente y haber sido puesto al corriente en relación a los Ovnis recuperados y a los proyectos secretos que incluían el estudio de supervivientes, quiso hacer públicas las informaciones. Forestal, Ministro de Defensa y miembro del Majestic 12, ya lo había intentado antes; fue arrojado por la ventana del hospital con una sábana alrededor del cuello el 22 de mayo de 1949. Kennedy tuvo derecho a un trato similar. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas.

El primero tiro de fusil vino efectivamente del tejado del almacén, pero no fue mortal. El tiro mortal provino del conductor de su propio coche, el agente de la CIA William Greer, que apuntó a la cabeza de Kennedy con un arma reglamentaria de la CIA. Si visionamos el film original del atentado a cámara lenta y prestamos atención al conductor, se ve claramente cómo se vuelve con el arma en la mano, y es entonces cuando la parte posterior de la cabeza de Kennedy estalla.

En las películas proyectadas en la mayoría de países occidentales no aparece el conductor. El 21 de noviembre de 1993 durante una emisión de la ARD (primera cadena de televisión alemana), "Spigel TV", intentaba convencer a los telespectadores que el atentado no tenía nada que ver con la CIA; casi al mismo tiempo la RTL difundía una noticia contraria. Sin hablar de los comentarios, en las dos cadenas mostraron la filmación completa una sola vez. En las películas siguientes ya no estaba el chofer. Pero quién sabía donde fijar su atención podía reconocer al conductor en el film original disparando con su arma.

John Lear, hijo de Lear Aircraft (y hoy en día propietario) considerado como el mejor piloto de la fuerza aérea norteamericana (con 17 récords mundiales), encontró en Japón, entre otras, tres películas originales. Las hizo analizar por ordenador para comprobar su autenticidad. En la actualidad él mismo y William Cooper, ex miembro de la Naval Intelligence (servicio secreto de la marina), y autor de Behold a Pale Horse, dan conferencias en Estados Unidos, pudiendo conseguirse las películas originales a través suyo.

William Cooper perdió la pierna derecha a causa de esta película: En 1973 fue víctima de un atentado. La televisión japonesa emitió en diversas ocasiones las películas originales en los noticieros de las horas de mayor audiencia. El análisis por computadora permitió identificar el arma y la describió como de un calibre especial utilizado por la CIA. En cuanto a la bala, se trataba igualmente de un proyectil especialmente diseñado para la CIA, que explotó en el cerebro de Kennedy y provocando su desintegración.

En la preparación del atentado habrían participado los miembros de la CIA Orlando Bosch, E. Howard Hunt, Frank Sturgis y Jack Rubenstein (alias Jack Ruby). En agradecimiento, la CIA liquidó las enormes deudas de juego de Ruby.

Lee Harvey Oswald, que también había pertenecido a la CIA, en el momento del atentado trabajaba para Jack Ruby. Su muerte fue programada. Jack Ruby lo mató antes de que pudiese demostrar su inocencia. Habían encontrado al culpable y no podía probar lo contrario.

La CIA odiaba a Kennedy. Según la CIA, él era el responsable del mal cariz que tomaron los proyectos concernientes al Vietnam, a Cuba y a los Ovnis. Un colaborador de la CIA que había participado en la operación de “Bahía de Cochinos”, dijo que todas las personas que trabajaban en su sector se levantaron y aplaudieron en cuanto supieron la noticia de la muerte de Kennedy. En las audiencias ante el comité especial para atentados, quedaron revelados numerosos de esos hechos, pero según la Ley de Seguridad del Estado americano, los archivos están cerrados hasta 2029. Después de esas audiencias se prohibió a la CIA cualquier operación encubierta en el interior de Estados Unidos. (¿Alguien cree que lo ha cumplido?)

Todos los testigos de la conspiración fueron asesinados o murieron de un cáncer fulminante que se les habría provocado. Por ejemplo, el conductor que había disparado murió apenas tres semanas después del atentado.

Según el Informe de la Comisión Warren (Warren-Commission-Report), informe oficial del atentado contra Kennedy, Lee Harvey Oswald habría sido el único asesino. Fue lo que pudimos leer, nueve horas más tarde, en todos los diarios americanos.

La conspiración de la CIA y del “Comité de los 300” fue mantenida en silencio por una buena razón: los Illuminati habían sido muy eficaces en controlar a las agencias de prensa.

Este es un ejemplo, entre otros, que prueba que naciones enteras reciben durante décadas informaciones erróneas, hasta el día en que un investigador valeroso se toma la molestia de hacer averiguaciones.

Robert F. Kennedy, hermano de J. F. Kennedy, que también representaba un obstáculo para los Illuminati, murió el 5 de junio de 1968, justo antes de que ganase las elecciones presidenciales. En esta ocasión, el único asesino fue Sirhan Sirhan. Se hallaba bajo los efectos de una droga preparada por la CIA para esta circunstancia especial. Para asegurar que Sirhan Sirhan no errase su objetivo, el guarda espaldas de Howard Hughes disparó la “bala suplementaria” que más tarde fue encontrada en la cabeza de Robert Kennedy. Según palabras del juez de instrucción, apoyándose en las pruebas balísticas, la boca del arma debía hallarse entre 5 y 8 cm. de la cabeza de Kennedy; mientras que el arma de Sirhan estaba a más o menos a 30 cm. Eso también fue ocultado al público. Sin embargo, las publicaciones internas de la CFR y de la orden Skull & Bones contenían esas informaciones. Según el nº 12 de los Protocolos, es necesario eliminar a las personas que constituyen un obstáculo para el “plan”.

En el libro de William Cooper Behold a Pale Horse encontraréis la historia completa del atentado con nombres, datos y hechos concretos, así como las relaciones mantenidas por Estados Unidos con los extraterrestres.

JAN VAN HELSIG - Las Sociedades Secretas Y SU PODER EN EL SIGLO XX

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