La insolencia mejora tu aspecto!!

En Maldito Insolente tenemos un club de fans femenino que es la polla en verso, asà que para sacar provecho al tema, propusimos a nuestras más fieles seguidoras un cambio de imagen. Dicho y hecho nos pusimos manos a la obra y creerme que no fue nada sencillo, porque el cambio no solo debÃa ser fÃsico, sino de forma de ser y vivir. Algunas se mostraron un poco reticentes al principio, pero el Maldito Insolente que es muy persuasivo logró convencerlas (vamos... que le costó una pasta gansa), y aquà tenemos los resultados de nuestro experimento; impresionante lo bien que nos sirvieron de cobayas cual ratoncillas ávidos de nuevas experiencias para su tristes vidas. Cooperaron, disfrutaron como en sus putas vidas y no solo eso, ninguna ha vuelto a ser la que era ni ha vuelto a llevar la misma vida.
Pasamos a exponer nuestro experimento cientÃfico:

Juanita Lagartos
Juanita era una chica del montón, con un poco de cara de sapo, para que nos vamos a engañar. Desde jovencita tenÃa en mente dedicar su vida a la Iglesia (de ahà su obsesión por los turbantes negros), hizo las prácticas en una cartuja sirviendo a un montón de monjes de esos que tienen voto de silencio, pero alguno que otro, con la excusa del silencio se la intentó trincar silenciosamente; la pobre muchacha solo tenÃa dos opciones: salir por patas o abrirse de patas... optó por la primera porque para la segunda hacÃa falta estómago de feos que eran los monjes. Durante años ha ido dando tumbos, de acá para allá, sin oficio ni beneficio (se benefició a unos cuantos, pero sin cobrar un puto duro, no fueran a tacharla de puta). Le prepusimos transformar su imagen, soltarse la melena, probar vicios varios y oye si lo llevó a término, en la actualidad sabemos que pulula por centro Europa y ya le importa un carajo que la llamen puta, gana un dineral con su cuerpo y orgullosa de ello.

La dulce Sú
No hay más que ver el careto de sú; cuando la vimos por primera vez no supimos si hablarle o gruñirle, tenÃa más pelo en la jeta que Lobezno. La muchacha venÃa de una familia desestructurada, Cuando nació su padre dijo: si gruñe, es un oso!!. Anduvo por esos caminos del señor cometiendo pequeños hurtos (la pillaron en el atraco al Banco de España), y desde entonces ha estado a la sombra. El mes pasado la soltaron, y pensando que era una osezna la devolvieron a su habitat natural... la selva africana. Le propusimos encauzar su vida con este cambio, y aunque costó un montón de cientos de euros en cera depilatoria, conseguimos sacar partido de ella. Ahora se dedica a trabajos manuales... en una casa de esas de citas donde ella se sienta en una habitación y en la pared hay un agujero por donde los clientes meten la minga y ella, guante en mano, les practica una masturbación por 25 euros el cliente.... dicen que la cola da la vuelta a la manzana.

Marciana López
Si la dulce Sú nos costó una fortuna en cera depilatoria, con Marciana echamos el resto. TenÃa tanto pelo que una vez eliminado lo vendimos al peso a una empresa de esas que hacen pelucas con pelo natural, casi recuperamos lo invertido. El tema del acné ya fue otro cantar, pero también lo superamos. Ella se ganaba la vida de actriz secundarÃa: encarnaba el personaje de la bruja de Blancanieves pues no habÃa que caracterizarla, solo le ponÃan una túnica raÃda y punto... salÃa barata. Era tan fea que hasta habÃa intentado pagar para dejar de ser virgen y no lo consiguió, y eso que estaba dispuesta a pagar un pastón. Le propusimos el cambio y lo aceptó según ella porque "mi vida es una puta mierda". No podéis decir que el cambio no es espectacular, lo único que no hemos logrado eliminar es la verruga, pero le va muy bien con los fetichistas. A dÃa de hoy se dedica al cambio de moneda internacional: con una suavidad tremenda, pasa las carteras de los bolsillos de los turistas a la suya... todo un ejemplo.

Yokito Lacaca
Nada más ver la cara de estreñida que tenÃa Yokito entenderéis el por qué de proponerle el cambio. Nos dio tanta penita ese careto de amargada que caÃmos en la trampa de preguntarle el por qué.... la respuesta nos dejó helados: ¡odio a mi madre, odio a mi padre, odio a mis hermanos, odio a mis amigos, odio a las jirafas, odio el cocido madrileño... y asà un millar de odios uno tras otro... se quedó sin resuello. La enviamos al mejor psiquiatra del paÃs y cuando terminó la terapia el doctor fue internado en un psiquiátrico por esquizofrenia y manÃa persecutoria. Comenzamos el cambio y el primer paso fue mandarla a clases de TaichÃ, ella estaba encantada, su profesor no... Después le pagamos un gigoló de esos macizorro, nos costó 300 euros la sesión (todo incluido, claro). Al terminar tuvo que llevarse al muchacho una ambulancia: 3 costillas partidas, rotura de tibia, peroné y coxis. Buscamos entonces la alternativa del yoga, y por fin dio señales de ser persona. En la actualidad pertenece a la ONG Payasos con fronteras (pa no perderla de vista) y reconoce haber encontrado su verdadera vocación... más mona ella!!!

Marujita Ostiatedoy
Un caso muy similar al de Yokito: respira mala ostia por todos los poros de su cuerpo, aunque lo que más primaba en ella era el histerismo. Marujita estaba casada con un pobre hombre castrado a fuerza de gritos, cuando les propusimos el cambio, el nos pagó cien mil euros (bajo manga por supuesto) con tal de que nos la lleváramos muy lejos. Tuvimos que hacerle injertos de pelo, la muy cazurra se los habÃa arrancado a golpe de ataques de histeria. La habituamos a tomarse una tableta diaria de Diacepan pa los nervios y nuestro equipo de maquillaje hizo el resto. Se dedica a la compra-venta de guantes de boxeo. Se negó a volver con su marido por considerar que el hombre tenÃa mal genio...

Morrison Gruesis
Cuando Morris llegó a nuestro laboratorio suspiramos aliviados: por fÃn alguien medio guapa y normal!!... ja ja ja. Solo os podemos decir que con Morris tocamos fondo, estuvimos a punto de tirar la toalla. Era jugadora compulsiva, adicta a la bebida, al sexo, a los estupefacientes, a la gamegoy y a la jota aragonesa; cleptómana, lunatica y rumiante. Vivió sus escasos 20 años en la misma jungla que Mougli, pero lejos de hacerse amiga de la pantera, del oso y los monos... se los comió. Aceptó encantada el experimento a cambio de cinco kilos de alfalfa diarios. Con esta sà hicimos carrera.... espacial. La apuntamos a un curso en la NASA y mira tu por ande que la aceptaron (el Insolente se ha quedao sin presupuesto pal resto de sus dÃas). Dicen que en las noches estrelladas, cuando hay luna llena, y con un buen telescopio se la puede ver saltando detrás de unos seres extraños y gritando: ¡fóllame marcianito!!.

Socorro Tepido
Eh aquà un caso digno de estudio, Socorro. La rana Gustavo tenÃa los ojos menos saltones que ella, Espinete era más chato y Blancanieves tenÃa veinte veces mejor color. Pasaba por la vida sin pena ni gloria, no le hacÃa nadie ni puto caso, era tan blanca que a plena luz del dÃa ni se la veÃa. Presentaba un cuadro agudo de carencia de autoestima. La animamos a animarse, a quererse un poco, a ponerse un maquillaje autobronceante y todo esto causó efecto. Ahora tiene alucinaciones... cree que es la reina de las animadoras de los Chicago Bulls, cuando comienzan todos los partidos, se pasan media hora persiguiéndola por el campo de juego, se ha convertido ya en todo un icono, tanto es asà que no hay cojones a empezar el partido sin la carrera, el acoso y el derribo de Socorro. Ella es feliz asÃ.. nosotros nos abstenemos de opinar....

Amparito Jodidoestas
Alucinante: tiene más mala ostia que el diablo de Tasmania, cuando te la encuentras, en vez de darte los buenos dÃas, te mete una ostia, pero aun asà nos resultó simpática y creÃmos que merecÃa la pena que formara parte de nuestro estudio. Trabajaba de abridora en las cafeterÃas, le pasaban las botellas y las abrÃa con los dientes. Fue muy buena alumna, solo salieron lesionados un par de colaboradores del experimento. En la actualidad curra en un desgüace... es la encargada de prensar los coches para su venta al peso en hierro, evidentemente lo sigue haciendo con la piñata.

Felicidad Supina
Si de algo nos dimos cuenta nada más verla, fue que su nombre le venÃa como anillo al dedo. Al principio creÃmos que era su estado natural de nacimiento. Después nos enteramos de los pleitos con sus vecinos por robo en plantaciones privadas de marÃa. Andaba siempre más colocada que un maniquà en los escaparates del Corte Ingles. La desinsectamos, la desratizamos y la perfumamos. Pasamos a suministrarle la marÃa en infusión y a hacerle un no conseguido cambio de look. Ahora no solo fuma marÃa, sino cualquier matojo al que le echa el ojo. Podéis apreciar en la foto del después la falta de un piño.... se lo arrancó intentando comerse a uno de sus vecinos.

Keputa Kesuna
No se habÃa enterado de que la guerra del Vietnam habÃa terminado. Correteaba por la selva asiática en pelota picada, con el sombrerito redondo en la chola y buscando desesperadamente soldados americanos pa beneficiárselos. La llevamos a la ciudad, la vestimos, la dejamos asà de mona y la muy perra nos lo agradeció lanzándonos una granada, que si no llega a tener buenos reflejos el Insolente, estábamos ahora mismo criando malvas... no coment!!!.


