En la cueva de los leones

Daniel, encerrado dormido en la Cueva de los Leones de la Insula Barataria, representaba en su mente sucesos mientras dormía, viéndose como cosa ridícula o espantajo, mamarracho bajo las grandiosas murallas del palacio del rey "Tirabala", el único que veía las orejas al lobo, feudatario y pariente de los condes de Urgel de la Marca Hispánica, y descendiente de Tubalcaín, hijo del patriarca antediluviano Lansec.
Dejándose llevar de la imaginación creyendo lo que no es o viendo lo que no hay como en el credo o cierto baile licencioso del siglo XVIII, como los templarios u otras órdenes monásticas yéndose a tomar aires a Jerusalén, se veía recibiendo órdenes de profetas, bajeas, oidores, tesoreros, magistrados, jueces y todos los gobernadores de provincias, que le pedían descifrara el sueño éste o sería desahuciado.











