La reina de los zánganos y los piratas en la roca

Alto y abrupto promontorio de la costa meridional de España en cuya falda está fundada la ciudad de Gibraltar, formando como una península unida al continente por una lengua arenosa, es el mismo monte Calpe de los antiguos, y una de las dos llamadas "columnas de Hércules". Aquí la despreocupada religión pirata, generadora de alegres y desenfadados juegos, en los que el vencedor no recibe como premio más que su propia satisfacción, materializada por una corona de hojas verdes que luego será rumiada asnífluamente, por el éxtasis que conduce a la unión con la divinidad y que se produce por flor de piratería, ejercicio de robar, saquear, destruir, andando por el mar , quiere volver al Pacto del Zanjón, tratado ajustado por el general Martínez Campos en nombre del gobierno de la Metrópoli con los jefes insurrectos que puso fin en 1878 a la primera guerra de insurrección de la isla de Cuba.
Palabras y en barbas, pero no en auténticos conocimientos.
Cremona, reina de los zánganos embrutecidos por la pereza, ha quedado peonza, a pie, y no ha ido a comerse un pepinillo, pepino pequeño adobado en realeza.











