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Justo al lado, un colegio de ursulinas a las que desde la ventana de mi cuarto les soplaba de mis pajas y a su otro lado el templo de San Francisco el Grande donde celebraban sus bodorrios la nobleza y la alta cuartelada.
Detrás , en la explanada dos putas de a peseta se dejaban pasar por la piedra: Un día me invitó Pepe, mi cuñado que dios tiene en su gloria pues fue un amantísimo padre un putero de cuidado y ese día salté la tapia porque el poder de una Puta nos hace Eucaristía en el Amor dado y mi gallo montó su gallina después de pasarla más de cuatro y cuando de vuelta volví a saltar la tapia dejando a mi cuñado sin ton ni son al otro lado los curas me agarraron y por mi desobediencia y porque el gurriato, ¡vaya por dios¡ enseñaba su cabeza de trapo hecha del mismo pan con sabor a cuerno quemado me hicieron coger el colchón y me mandaron a casa caminando.
Yo me llevé la mano al gurriato y escribiendo con él en el aire un ¡viva¡ les grite: - Señor, tu me la has levantado Como nota que teje un cantar follando y no estos putos guarros.
Sí... y me fui del seminario.
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