Cleopatra, a bien o mal traer

el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

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Gerineldo besaba una postal de Cleopatra sobre la mesa en una posada y otro peregrino de Santiago le rogaba le admitiese entrar en besos, que a él también le gustaba. Gerineldo se excusó. El peregrino quería cogerle la postal y besarla y después dijo:

- Tan bien la has besado que yo puedo hacerlo como vos o mejor.

Dijo Gerineldo:

-Ni mucho menos. Y le habló sobre Cleopatra de esta manera:

"Cosa hermosa Cleopatra, eh. Célebre por su hermosura, tenía por costumbre ir de una Hermópolis a la otra, dos antiguas ciudades de Egipto llamadas respectivamente Hermópolis Magna situada en el Alto Egipto, hacia la Tebaida, y Hermópolis Parva, que se halla en el Bajo Egipto, en el Delta. Era hija de Ptolomeo, nombre de catorce reyes del linaje de Ptolomeo Sotero, llamado también Lago, que fue el primero de ellos y que comenzó por ser uno de los capitanes de Alejandro Magno. Casó con dos de sus hermanos Ptolomeo, siguiendo la tradición egipcia, el segundo con once años de edad, al que mandó asesinar, teniendo que huir a Siria perseguida por su esposo y por el romano Pompeyo. Tendiendo las redes de su hermosura, pescó a Cayo Julio César Octaviano, uno de los hombres más eminentes de que figuran en la historia, respetable y venerable por su majestad y excelencia, quien, por su amor la devolvió a Egipto, teniendo con él un hijo llamado Cesarión, y con quien, por sus grandes hazañas, entró triunfal en Roma, donde fue asesinado en las idus de Marzo por Marco Junio Bruto, hijo adoptivo y del frente tradicionalista. Sedujo al Triunviro Marco Antonio, quien sufría de vitiligio, enfermedad de la piel con presencia de manchas blanquecinas, durando el amor lo que le duró a Marco Antonio dura.

Levantado Egipto en armas, entró en guerra civil. Cleopatra, que pubesce, soñando en chueca, hueso redondo que encaja en el hueso de otro en cualquier coyuntura, llevando el amor deseado a la parte del hueso innominado que ocupa la parte inferior del vientre, tenía un chisme joyón, de joya, y jojoto, picado estropeado. Puesto en paz Egipto, Cleopatra, a topa tolondro, sin reflexión, reparo o advertencia, como planta cuyas cenizas dan sosa, comenzó a seducir a Octaviano Augusto, adoptado por Julio César. Augusto no la quiso porque Cleopatra tenía muchos problemas en sus pies: callos, juanetes, ojos de gallo. Ante el fracaso de sus propósitos y temiendo ser conducida a Roma para ser humillada por éste, puso fin a su vida haciéndose morder un seno por una áspide, especie de víbora".

A esto le respondo el peregrino:

" Pues yo he soñado que mi palo, como con el que choquea la barrilla, chufa en despacho de horchato cual tolete entrando en el estrobo, mi palo chupamirto, pájaro mosca, zumzúm, extraía con los labios del glande la substancia de la ubre en ese adorno chupativo, pezón suspirado, deseado con ansias, haciendo una mamola, poniendo la mano debajo de la teta, y en la uretra introduciendo el pezón, protuberancia del seno que da salida a la leche, abrazando el seno con el prepucio, la leche y el esperma derramados poco a poco soteando, ganando la chorrada"

En un descuido de Gerineldo, el peregrino le arrancó de sus manos la postal con Cleopatra, la besó y, al ir a quitársela Gerineldo, se partió en dos pedazos, quedándose cada uno con la mitad.

Un camarero que había observado y escuchado la conversación, les dijo:

-Teneos por pagados con el sonido de la postal rota.

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