El joven depredador y el amante de las setas

Escrito por Daniel de Culla el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

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Paseamos Carrión de los Condes, municipio en la comarca natural de Tierra de Campos, provincia de Palencia, donde Aldonza de Castilla y su esposo Garci Fernández follaban como cosacos. Hemos quedado a las puertas del convento benedictino de san Zoilo, mandado construir por el conde Gómez Díaz y su mujer Teresa Peláez, ya que ésta tuvo un sueño en el que se convertía en campana y, al despertar, vio que le colgaba el badajo que su esposo había construido para ella, que le hacía sonar músicas celestiales.

Recorrimos el puente sobre el río Carrión, y les pregunté a los compañeros a que no sabían quiénes eran estos condes a los que estaba dedicada la villa. Ninguno supo decirlo, pensando y diciendo que eran los famosos condes antedichos, indicándoles yo que no, que no eran estos, sino los condes de Castañeda, de Osorno y de Treviño, y que "el que quiera saber, que estudie".

Ibamos Carduón, pues se parecía a ese lagarto de gran tamaño. Era alto y fornido. Guapetón, tostado, pues mantenía a salario una recua de ganado en una finca cercana. Le encantaba cazar, como él mismo decía "todo lo que se menea". La caza conseguida la celebraba con los amigotes en una cantina en Baños, para, después, ir a brindar con ellos a un lupanar, mancebía.

Venía con nosotros un joven atlético, "el joven depredador". Majete él, con la cabeza rapada y la cresta en punta. Un botón morado colocado en el lóbulo de la oreja derecha y un aro chiquito en medio de la nariz. Otros le llamaban ·el Rifles", pues poseía un par de ellos de preciosa hechura. El mismo, cuando salía a cazar de noche, decía: "Bendita sea la luz del rifle que me pone a tiro el corzo o el jabalí".

Aunque le llamábamos familiarmente "Carpo", pues llevaba un llavero de cinco llaves, colgada cada una de ellas en cada hueso del carpo, que él decía ser de la mano que se articula en la muñeca del Cid Campeador, encontrado dentro de un Codex Calixtinus aparecido en el Hospital de la Herrada, hospital de peregrinos jacobeos.

Nosotros tres nos teníamos que encontrar en el puente con otros dos amigos. Les vimos acercarse alegres y dicharacheros

-¿Por qué tanta alegría?, preguntamos

Uno de ellos, "Careto", conocido así pues tenía, como las bestias, blanco el pelo de la cara y no el resto, dijo:

-No sabéis lo que nos ha pasado. Ibamos caminando por una calle, cuando, de repente, vemos cómo una señora sale de su casa para ir a tirar una bolsa de basura en un contenedor. Iba hablando sola, diciendo: Esta casa mía es un cajón de sastre" Por la falda de su estructura de mujerona castellana, iba tirando pedecillos, lo que nos hizo hacer un cuestionario de seguridad, preguntándonos:

-¿Estamos a salvo?

El "Amante de las Setas", que venía con él, no se pudo contener de risas, y comenzó a pedorrear como un borrico. Nosotros, a cada cuesco, le gritábamos. ¡Salud¡ ¡ Salud, Amigo¡, o "ay, va, qué pedazo, guárdanos un cacho".

Este es un amigo chaparrete, muy majo y solidario. Es amante de las setas, porque le privan. Siempre lleva de la mano una cesta heterodoxa donde trasportarlas, y, a la espalda, un retel, por si se tercia pescar el cangrejo.

El amigo que viene con nosotros, "Cayo" le llaman, pues siempre se queja de que le duele un callo, dijo:

-Esta sarta de bendiciones y conjuros están dentro de la ley canónica; por ello, la iglesia, a través de los curas, santifica el día y la noche con estos pedos castellanos y no latinos.

Quedamos con la boca abierta, él siguió, primero diciendo:

-En boca cerrada no entran moscas. ¿A que no sabéis que el pedo es cinco veces preceptivo en las religiones judeo cristiano musulmanas? Según una vieja tradición Adán, el primer pedorro de todos, fue quien inventó el pedo al alba. David pedía a mediodía; Salomón, junto al templo, a la tarde; Jacob al ponerse el sol, pero éste lo hacía cuatro veces, inclinándose; Jonás, por la noche; los apóstoles cuando Jesús subió al cielo, que por eso el ángel Gabriel bajó a la tierra a inflarles de hostias.

-Qué bien nos adoctrinas, exclamé yo. Pero yo me sé otra, seguí, también muy interesante.

-Dinos, exclamaron todos.

-Adán, el primer hombre, vivía un paraíso en el culo astral A la claridad, la luz, el amanecer les daba un carácter panteísta, siempre agarrado a su miembro monoteísta. El era feliz como un catalán en su no república. Se trajinaba y beneficiaba de los monos y orangutanas; de los elefantes y las leonas; de las hienas y los buitres. La misma serpiente del paraíso se enroscaba en su pene que parecía una navaja en versión albaceteña. El era un ser asexuado y benéfico que liberaba la mirada de un dios tántrico con sus manos en amable revoloteo en las panzas de las hembras; hasta que, aburrido, creo la hembra adana, sacada de una oreja de Adán, y no de una costilla, como decía el obispo de Astorga, santiguando su mal de ojo, echando agüeros por la cola, secando la rosa bien o mal como la culebrilla carnal.
El cantaba mejor que el arcipreste de Hita, decía:

"Iba caminico alante
Por la Sierpe, en la provincia de Salamanca
Cerca del cortijo "el Cura Rojo"
Con mi cosa que se mueve a manera de serpiente
Me encontré con una niña
Que de colorado viste, que de colorado calza
Y la dije como Esculapio "el Lobo":
"Si tú quieres, yo te daré un don sin din
Cojones en latín
Pa que te queme, pa que te abrase
Pa que te lleve a lo profundo del amar
Donde el animal y el cristiano
Se quieren y no hacen mal
Tocándose la polla con la mano".

-Ja, ja, ja, reímos todos.

Les hice callar, y exclamé:

-Como podéis observar, de aquí nace la corriente de pedófila clerecía.

-Ah, dijo Cayo. Pues yo me sé que los inquisidores de la santa Inquisición firmaban sus sentencias pedorreando, especialmente si los condenados eran moriscos y criptojudíos, así como magos y brujas. Algunos se libraron de las sierras de cortar sus huesos de forma circular y giratoria, sierra mecánica de varias hojas, sierra de mano, circular y de cinta, si hacían, como rio, un día y otro, Torquemada (Tomás de), primer inquisidor general de Castilla y de Aragón, "una mamada a su pez sierra".

Riendo y riendo, llegamos al monasterio cluniacense.

El joven depredador nos dijo disfrutando:

-Jo, el otro día en una batida del jabalí, al anochecer, preparado y dispuesto a disparar canté: "Bendito el jabalí, y el disparo que le da muerte". Y pum¡ cayó a la primera, el tiro le entró por la panza y le salió por el ano, besándole el bazo, ensalmando la rosa del monte , la seta, y el boleto, donde tiene el cuervo su nidal y nosotros comeremos los huevos duros que traemos sin sal por que ésta se me ha olvidado.

-Qué bueno tío, le dije. Yo, y ahora os canto la oración del peregrino:

"Al chiquito dale teta, al grande, dale pan
Y a la moza casadera, una polla
Y que se vaya a follar "

-Jajaja, ajajaja, gritábamos. Y nosotros a almorzar.

Nos metimos en el monasterio para ir al refectorio o comedor.

-Daniel de Cullá

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