Domingo el de las domingas

Escrito por Daniel de Culla el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

0
0
0
s2sdefault

Yo Creía que Domingo el de las Domingas era hijo de dos madres, o que había nacido el primer día de la semana, engendrado en domingo de Pasión, o de Adviento; pero, no. Como me informó mi amigo Chorrasebo, que, a su vez, es amigo de Caracartón, era hijo natural del obispo de Calahorra, que fue bautizado en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, que, ahora, es funcionario de un Ayuntamiento muy cerca de Silos, y que tiene dos pechotes como las tías buenas de santo Domingo, una de las grandes Antillas. A él le gustaba que le llamasen Domingo Pérez, funcionario. Era moreno.

Muy pronto fue domado como un potro por la Iglesia, metiéndole en un Seminario. Los días de Cuaresma, él soñaba con ser misionero en la "Isla Española", Haití, punto de partida de todos los descubrimientos y conquistas coloniales de los cafres españoles, bendecidos con la gracia de dios y del rey.

-Qué pecho dominguero, tienes, le decía Chorrasebo, que también era funcionario en el mismo Ayuntamiento, cuando se divertían haciéndose pajas el uno al otro sólo los domingos y días de fiesta.

Domingo tenía una lengua muy larga, como esa cinta pringosa que se cuelga en las lámparas de las cuadras para atraer las moscas. Cientos de sobres con impresos de tributos pegaba en un solo instante con la lengua. También, era como ese muñeco "Dominguillo", hecho de una materia ligera y con mucho peso en la base, por lo cual, aunque se le empuje y haga caer, vuelve siempre a enderezarse y ponerse de pie.

Caracartón, cuando se enfadaba con él le decía "Maricón", y él le respondía: "No, gay".

Yo, que le conocí, era, para mí, un travestido. Los compañeros, concejales y el Alcalde, le traían como un dominguillo, no le dejaban parar ni un momento, encargándole muchas y diversas cosas. Le hacían ir y venir por la calle de sus amarguras.

Era muy afectado en lenguaje y estilo eclesiástico. Era un espíritu celestial del cuarto coro, que causaba dolor y, al mismo tiempo, risa. Era igual que un doméstico que se cría en casa de curas a diferencia del que se cría en el campo, más borrego todavía. Era de una domestiquez exquisita, casi divina, con una mansedumbre natural o adquirida.

Podía haber sido patrimonio privado y particular de un Abad, como esclavo de un pastor valenciano.

Un día que me invitaron Chorrasebo y Caracartón a ir a la casa en que habita, yo le vi ante el espejo poniéndose femeninamente un sujetador, pareciéndome una Domicela, especie de papagayo, u Oscar Wilde en su retrato con Dorian Grey.

Estuvo un buen rato sobándose los dos pechos con una crema de aumento con la acción y efecto que tiene un soberano sobre un territorio, o algún país.

De entre los cuatro, Chorrasebo era el que destacaba. Él es la persona que quiere avasallar a otras y a la que no sufre oposición ni contradicciones, como Domingo. El y Domingo se quieren, lo sé, se ve, se siente en el ambiente. El modo de Chorrasebo de sujetar y comprimir a Domingo, pone a fondo el arte de hacer sexo.

Los cuatro amigos estamos piluchos, desnudos.

Chorrasebo sobresale en altura esa montaña carnal de Domingo, destacando sobre nosotros dos que, a cuatro patas, jugamos a su alrededor.

Dominante, cual Dómine, maestro o preceptor de gramática parda, Chorrasebo le atraviesa por detrás, engañosa y fraudulentamente, pues le había prometido correrse fuera con estilo dominical, señorial.

Mientras le penetraba, como luego nos dijera Domingo, con una especie de escariador o clavo de acero de aristas vivas, que sirve para agrandar agujeros en piezas de metal o carnal, Chorrasebo le gritaba con placer eyaculante:

-Este es el tributo de un vasallo feudatario al señor por razón de señorío.

Cayó la escarcha. El suelo quedó como cubierto de cristales de azúcar. Nos abrazamos los cuatro como bobos de baba, mientras la luz se reflejaba en la sombra de nuestros cuerpos brillantes al moverse.

En un instante, Domingo dejó el grupo, marchando a la cocina y volviendo con un bote abierto de tomate frito 80 Gr. "Orlando". Como un heroíno bíblico a nivel de la consternación global por la masacre del club gay de Orlando, Florida, USA, en el plano de una alegoría de su ingenio, vertió el tomate frito sobre nosotros, en recuerdo de los asesinados muertos, transformando la realidad en una obra de gran complejidad dramática y riqueza escénica, rezando en voz alta:

-Por los gays de Orlando, "la Ciudad Bella", de parte de un devoto de la Apología y la Lógica transexual.

-Daniel de Cullá

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

UK betting sites, view full information www.gbetting.co.uk bookamkers