Un beso a contrabeso

Escrito por Daniel de Culla el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

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Unas señoras daban un segundo beso cuando otras daban el primero.

Hablaban de capar a un malvado que había violado a una joven por la tierra morena que hace y sirve para el campo, junto a una aceña, donde florecen besicos de monja, planta llamada también farolillo. El tal era un gañan a quien ninguna joven quería porque tenía la cara llena de besos de puta, y no era del gusto del pueblo pues era indecoroso, y casi siempre llevaba la bragueta abierta. Sin embargo, a las viejas del pueblo encantaba el gañán éste, y de él decían: ¡Qué buen mozo¡ Nos gusta su olor a choto.

-Madre mía, decían las señoras, estas viejas que hambre tienen de churrito, pues dicen que no quieren subir al cielo sin que el señor cura les ponga de penitencia tirarse a un gañán. Y esta noche y la pasada han estado debajo del balcón del violador.

Música venía por la calle. Eran unos jóvenes, chicas y chicos, que venían alegres y mamados, llevando ronca la garganta: "Del huevo sale el polvo y del polvo los polletes", cantaban.

Las señoras sonreían con gozo. Una de ellas ls gritó:¡Vaya cogorza que lleváis¡".

-Es de oficio, señora, le respondió una joven que estaba recibiendo besazos de un joven, bastante desarreglado en sus carrillos.

Un ciclista nos pasó rozando sacudiendo bien los pedales.

El violador ha dormido en el cuartelillo, y le van a condenar bien por un surco mal hecho en los pechos de la joven.

Las jóvenes mujeres, al pasar por el cuartelillo, gritaron:

-¡Que le capen¡ Que va siendo hora de que les den su merecido a estos malnacidos.

-Daniel de Cullá

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