Jodes menos que un casado

Escrito por Daniel de Culla el . Publicado en Elogio del Rebuzno - Por Daniel de Culla

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-Jodes menos que un casado. ¡Qué verdad tan grande¡ dice mi amigo Felipón. Calla, traga saliva y sigue:

-De novios, aunque el amor por una mujer te cuesta un huevo y la yema del otro, todo son alegrías joderescas, llevando el callado del pastorillo amoroso al huertecillo de los dos carrillos nalgueros, y clavarle en el tronco de la encina en medio de un Carrascal cantado al patrón o la patrona de la Ermita, es el sueño.

Las únicas novias con las que he salido, todas han sido un verdadero tronco. Recitan un mismo verso: el de la Jumenta cuando a la husma le monta el Burro: Iiii, Aaaa. La que ahora tengo, que ya es de casar, ¡maldita la hora¡ es manca de erotismo , y escupe mi brazo de gitano, cuando se la hinco, porque se quiere conservar casta. Aunque, cuando la cojo prisionera en la guerra del Sexo, le meto leche en ascuas hirviendo; como un mono la sujeto o el Guerrero del Antifaz.

Ya me he casado y, ante la puerta de la catedral, mis amigos han colgado entre dos árboles un cartel de plástico que dice: "Felipón, te casaste, la cagaste"; que me ha hecho mucha gracia y que siempre recuerdo en esta prisión de amor que es el casamiento, donde nuestros sueños son acompañados con música ambiental de tira pedos.

Cuando mis ganas de joder se encienden, mi mujer echa a volar y marcha a rezar al humilladero para que todos los cristianos que quieran pasar por allí la vean. Y yo, que mi cuerpo serrano tiene más de treinta y tantos de abril cumplidos, me agarro del rabo y marcho a regar cañadas vulvales, montes venusianos y praderas anales de hermosas putas ateas, con las que me desahogo, pero que no me dan consuelo, porque cuando empiezo a picotearles su hermioo y a la vez feúcho Chocho, mi amor se enreda entre pelos y suelto un pedo de vanagloria, que suena donde están nevando copos cristalinos.

En dos metidas salgo de sus cuerpos. Me largo de ellas, pues mi mujer me estará preparando la comida, y tendré que conformar con verle sus pechos que son dos peras. ¡Quien se las comiera¡ Y pienso, luego éxisto, como dijo aquel filosofo tonto de capirote, y me digo a mí mismo: "Mal te casaste, Felipón, y peor la cagaste"; mientras me siento a la mesa y en la silla aplasto mi amor que cuelga y llega hasta el Ano; pues podría haber sido un gigolo o un puto de cine orgásmico.

-Daniel de Culla

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