El abandono del pensamiento crítico

Cuando el pensamiento crítico abandona la partida, dejando el campo libre a todas las extravagancias, y cuando la duda, sea metódica o estratégica, se ausenta, es el individuo el que renuncia a su condición de tal, se pierde en la muchedumbre y se convierte en elemento insignificante, ahogado y no reconocido.
El integrismo ideológico, de carácter religioso o político, o ambos a la vez, incluye en su funcionamiento el rechazo del diálogo. El Otro sólo existe en la medida en que entra en la ciudadela de las certidumbres y no se le ocurre salir de ellas y menos aun expresar un rechazo o denunciar un error. La sociedad es un bloque monolítico, cuyas salidas están cerradas ante el presentimiento de un peligro, de una amenaza venida del exterior y canalizada por elementos extraviados.











