Los aforismos de Friedrich Nietzsche - H

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HÁBITO

"Deus nudus est” decía Séneca. Yo temía que estuviese metido dentro de sus vestiduras. Y es más: los vestidos no sólo hacen a las personas, sino también a los dioses. Tratados filosóficos.

HIJOS

Un hombre que llevaba en sus brazos un niño recién nacido se acercó a un santo. "¿Qué haré del niño? -preguntó-; es pobre, mal conformado y no tiene bastante vida para morir." -"¡Mátale! -exclamó el santo con voz terrible-, mátale y guárdale durante tres días y tres noches en tus brazos para que te crees una memoria; así jamás engendrarás un hijo cuando llegue el momento." Cuando el hombre hubo oído esto, se marchó desilusionado; hubo muchos que censuraron al santo por haber aconsejado una crueldad, pues había aconsejado que matasen al niño. "¿Pero no era mucho más cruel dejarle vivir?" respondió el santo.
El eterno retorno.

Criticar la autoridad paterna era considerado como un vicio en otros tiempos; ahora los jóvenes idealistas "comienzan" por esto.
Aurora.

Los hijos son siempre los que educan a los padres, y, por cierto, los hijos de todas clases, incluso los espirituales. Sólo nuestras obras y nuestros discípulos son los que dan al navío de nuestra vida brújula y dirección.
Tratados filosóficos.

Las cualidades que adquirió el padre cuando ya era hombre, las conocemos, sólo cuando somos hombres.
Tratados filosóficos.

El permiso para tener hijos debería ser concedido como una distinción y a toda costa quitar al comercio sexual el carácter de un medio de multiplicación; de lo contrario cada vez aumentará el número de los hombres de bajas inclinaciones, pues los espíritus superiores no son demasiado celosos en los asuntos eróticos.
Tratados filosóficos.

Procedamos contra los criminales como contra los enfermos; es decir, impidámosles que se propaguen.

Este es el primer paso para mejorar las costumbres, el que yo deseo dar; el enfermo y el criminal no deben ser considerados como reproducibles.
Tratados filosóficos.

En muchos casos, el primer hijo de un matrimonio es una razón suficiente para no traer otros al mundo. Tratados filosóficos. Los padres, involuntariamente, hacen de sui hijos algo semejante
a ellos. A esto le llaman "educación".
Más allá del bien y del mal.

HIPOCRESÍA

Habría que suprimir la hipocresía si no fuera divertido contemplarla.
Filosofía general.

La hipocresía estaría abolida si no fuera un espectáculo contemplarla.
Ecce homo.

No hablar nada de sí mismo es una noble hipocresía.
Humano,demasiado humano.

HISTORIA

La vida tiene necesidad de los servicios de la historia: de esto es tan preciso convencerse como de esta otra proposición que habrá que demostrar más tarde, a saber: que el exceso de estudios históricos es nocivo a los que viven.
Consideraciones intempestivas.

El exceso de estudios históricos engendra la contradicción entre el ser íntimo y el mundo exterior, debilitando de este modo la personalidad. El exceso de estudios históricos da nacimiento, en una época, a la ilusión de que ella posee más que cualquier otra época esa virtud, la más rara de todas, que se llama justicia. El exceso de estudios históricos perturba los instintos populares e impide al individuo, así como a la totalidad, llegar a la madurez. El exceso de estudios históricos propaga la creencia, siempre nociva, de la caducidad de la especie humana, la idea de que todos somos seres retardados, epígonos. El exceso de estudios históricos desarrolla un estado de espíritu peligroso, el escepticismo, y otro estado de espíritu más peligroso todavía: el cinismo; y de este modo la época se orienta insistentemente hacia un practicismo receloso y egoísta, que termina por paralizar y destruir la fuerza vital. Consideraciones intempestivas. La historia no puede ser soportada más que por las grandes personalidades; a las personalidades débiles acaba por borrarlas.
Consideraciones intempestivas.

El conocimiento del pasado, en todos los tiempos, no es de desear sino cuando está al servicio del pasado y del presente, y no cuando debilita el presente, cuando desarraiga los gérmenes vivos del porvenir.
Consideraciones intempestivas.

Error fundamental de todos los historiadores: los hechos son todos mucho más pequeños de lo que se pudiera imaginar.
Filosofía general.

El historiador no tiene que ocuparse de los acontecimientos tales como han ocurrido en la realidad, sino simplemente tales como él los supone ocurridos. Todos los historiadores cuentan cosas que jamás han sucedido, a no ser en su imaginación. Aurora. La historia de Europa, desde el Imperio Romano, es una insurrección de esclavos.
Filosofía general.

HOMBRE BUENO

Todos los fines están destruidos. Las valoraciones se vuelven las unas contra las otras.

Se llama bueno a quien sigue los impulsos de su corazón pero también al que no obedece más que al deber.

Se llama bueno al hombre dulce, conciliador, pero también al hombre bravo, inflexible, severo.

Se llama bueno al que no ejerce ninguna coacción sobre sí mismo, pero también al héroe del dominio de sí mismo.

Se llama bueno al amigo absoluto de la verdad, pero también al hombre lleno de piedad que transfigura las cosas.

Se llama bueno al que se obedece a sí mismo, pero también al hombre piadoso.

Se llama bueno al hombre distinguido y noble, pero también al que no menosprecia ni mira orgullosamente.

Se llama bueno al hombre caritativo que evita la lucha, pero también al que siente avidez del combate y de la victoria.

Se llama bueno al que quiere ser siempre el primero, pero también al que no quiere sobresalir en detrimento de nadie.
Así habló Zaratustra.

HOMBRE

Todo el valor de una enciclopedia reside en lo que en ella está contenido, y no en lo que está escrito sobre la cubierta, en lo que constituye la envoltura, en la encuadernación.
Consideraciones intempestivas.

...estoy dispuesto a creer que las más altas cimas de todo lo que es bueno, ya sea el trabajo, la acción, el honor, la naturaleza, permanecen, para la mayor parte de los hombres, aun para los mejores, ocultas y veladas.
El eterno retorno.

Es dudoso que un viajero alrededor del mundo haya encontrado sitios más feos que el rostro humano. Humano, demasiado humano. En otro tiempo se preguntaba: ¿qué es lo que hace reír?, como si hubiese, fuera de nosotros mismos, cosas que tuvieran la propiedad de hacer reír.
Aurora.

Algunos desean hacerse interesantes por sus juicios, otros por sus simpatías y aversiones, otros por sus conocimientos, otros por su aislamiento; pero todos se equivocan. Pues el espectador piensa que él es el único espectáculo interesante.
Humano, demasiado humano.

¿Cómo? ¿El hombre será solamente un error de Dios? ¿0 Dios será solamente un error del hombre? El ocaso de los ídolos. Hubo un tiempo en que el espíritu fue Dios; luego se hizo hombre, y, por último, plebe.
Así habló Zaratustra.

El hombre sigue siendo el dios que se ha perdido a sí mismo.
Aurora.

El hombre es ante todo un animal que juzga.
Filosofía general.

El hombre es algo que debe ser superado; el hombre es un puente y no un fin.
Así habló Zaratustra.

El hombre más libre es el que tiene el mayor sentimiento de poder sobre sí, el mayor saber sobre sí, el mejor método en las luchas necesarias de sus energías, la mayor fuerza relativa en sí; es el más trágico y más rico en cambios, el que vive más tiempo, el que más desea, el que mejor se nutre, el que más se escinde dentro de sí mismo y el que más se renueva.
Tratados filosóficos.

La bestia en nosotros quiere ser engañada; la moral es una mentira necesaria, para no sentirnos interiormente desgarrados. Sin los errores que se ocultan en los datos de la moral, el hombre habría permanecido en la animalidad. Pero de esa manera se tiene por algo superior y se impone las leyes más severas. Por esto siente horror contra los estados más próximos a la animalidad; por eso es preciso explicar el antiguo menosprecio del esclavo como el ser que no es todavía hombre, sino cosa.
Humano, demasiado humano.

Contra el gran error de considerar al hombre actual (de Europa) como el tipo superior humano. Por el contrario: los hombres del Renacimiento eran superiores, y los griegos también; quizá nosotros estemos "demasiado bajos"; "comprender" no es un signo de superioridad, sino un "gran cansancio"; la moralización misma es una decadencia.
Filosofía general.

El hombre no es, desgraciadamente, bastante malo; los adversarios de Rousseau, que dicen "el hombre es una bestia de presa" no tienen razón, desgraciadamente. La maldición del hombre no es la corrupción, sino el reblandecimiento y el moralismo.
La voluntad de dominio.

Un hombre que se creyera absolutamente bueno sería espiritualmente un idiota.
Filosofía general.

Cuando el hombre no se considere ya malo, dejará de serlo.
Aurora.

Nosotros tenemos todos dentro de nosotros mismos plantaciones y jardines desconocidos; y, para servirme de otra imagen, todos somos volcanes que tendrán su hora de erupción; es verdad que nadie sabe si tal momento está próximo o lejano. Dios mismo lo ignora.
El eterno retorno.

Los fuertes aspiran a "separarse", como los débiles a "unirse".
Más allá del bien y del mal.

A los débiles no les es lícito conocer: los decadentes tienen necesidad de la mentira, ésta es una de las condiciones de su conservación.
Ecce homo.

Yo enseño: el rebaño trata de conservar un tipo y se defiende contra las dos tendencias contrarias, tanto la degenerativa, como la evolutiva. La tendencia del rebaño se dirige hacia la tranquilidad y la conservación, no hay nada creador en él.
La voluntad de dominio.

La trasformación del hombre necesita primero milenios para la formación del tipo; luego, generaciones; finalmente, un hombre durante su vida recorre "varios" individuos.
Tratados filosóficos.

Dentro de nosotros llevamos el germen de muchas personalidades.
Filosofía general.

Debemos guardarnos de juzgar del valor de un hombre por un solo hecho.
El ocaso de los ídolos.

Nos equivocamos al juzgar a un hombre por actos aislados: los actos aislados no admiten generalización. Filosofía general. La brevedad de la vida humana conduce a muchas afirmaciones erróneas sobre las cualidades del hombre.
Humano, demasiado humano.

El malo no es el que nos causa un perjuicio, sino el que es digno de desprecio.
Humano, demasiado humano.

El hombre hace meritoria una acción; pero ¿cómo podrá una acción hacer meritorio a un hombre.
Así habló Zaratustra.

No es la naturaleza la que nos engaña, sacrificándonos a sus fines, sino que los individuos miden todo lo existente según medidas individuales, es decir, falsas; queremos tener razón, y, naturalmente, la "naturaleza" pasa por engañadora. En realidad, no hay verdades individuales, sino puros errores individuales; el individuo mismo es un error.
Tratados filosóficos.

Casi ningún hombre aprende a conocerse, sino en razón de su fuerza de ataque y de defensa.
Aurora.

Así como los malos poetas, en la segunda parte del verso, buscan la idea por la rima, igualmente los hombres, más inquietos en la segunda parte de su vida, tienen la costumbre de buscar las acciones, las situaciones, las relaciones que cuadran con las de su vida anterior, de suerte que exteriormente todo esté de acuerdo; pero su vida no está ya dominada ni determinada siempre por una idea poderosa, sino reemplazada por la intención de buscar una rima.
Humano, demasiado humano.

El estudio del hombre medio, el estudio prolongado y minucioso con el disfraz, la victoria sobre sí mismo, la abnegación y las malas compañías que para ello son necesarias -todas las compañías son malas compañías, a menos que no se acerque uno a sus iguales-; ésta es una parte necesaria de la vida de todo filósofo, quizá la parte más desagradable, la más nauseabunda y la más fecunda en decepciones.
Más allá del bien y del mal.

Temo que los animales consideren al hombre como un ser de su especie que, con gran peligro para él, ha perdido su buen sentido animal; que le consideren como un animal absurdo, como el animal que ríe y que llora, como el animal nefasto. El eterno retorno. Lo que proporciona al hombre la victoria en su lucha con los animales ha acarreado también la difícil, peligrosa y enfermiza evolución del hombre. Este es todavía el animal no constituido definitivamente.
Filosofía general.

El hombre es, en un sentido relativo, el animal peor logrado, el más enfermizo, el más peligrosamente desviado de sus instintos aunque, ciertamente a pesar de todo esto, es el más interesante.
El ocaso de los ídolos.

Hay hombres que en cuanto abren los ojos manchan con la mirada.
Tratados filosóficos.

El hombre es un animal lleno de doblez, de mentira, de artificio, de disimulo, siniestro y terrorífico por su prudencia y astucia para los demás animales; en cuanto moraliza se muestra superficial.
Filosofía general.

El hombre, en cuanto no es figura, es asqueroso: y hace todo lo que puede para no pensar en esto.
Tratados filosóficos.

El hombre más dañino es quizá también el más útil desde el punto de vista de la conservación de la especie.
El eterno retorno.

Pocos hombres hay aquí; por esto se masculinizan las mujeres. Pues sólo el que sea bastante hombre podrá "redimir" a la mujer en la "mujer".
Así habló Zaratustra.

El hombre es un medio para la mujer; su fin es siempre el hijo. Pero ¿qué es la mujer para el hombre?
Así habló Zaratustra.

El verdadero hombre quiere dos cosas: el peligro y el juego. Por esto ama a la mujer: el más peligroso de los juegos.
Así habló Zaratustra.

Siempre hay un niño en el verdadero hombre. Mujeres: descubrid el niño que hay en todo hombre.

Sea la mujer un juguete puro y fino, igual a piedras preciosas, radiante de virtudes de un mundo que aún no existe. Así habló Zaratustra.

¿Por qué no hemos de saber hacer nosotros con el hombre lo que los chinos con el árbol? ¿Que por un lado dé rosas y por el otro peras? Sin temor y sin codicia, ¿qué sería del hombre?
Tratados filosóficos.

La ingenuidad de Platón y del cristianismo consiste en que creen saber lo que es el "bien". Interpretaron al hombre de rebaño, no al artista creador.
Filosofía general.

Se puede fatigar y debilitar de tal modo a un hombre por los enojos, las inquietudes, la acumulación de trabajo y de ideas, que deje de oponerse a una cosa que tiene aspecto complicado; esto lo saben las mujeres y los diplomáticos. Humano, demasiado humano. ¡Extraño destino el del hombre! Vive setenta años y piensa haber sido algo nuevo y nunca visto en su tiempo, y sin embargo, no es más que una onda en la que se continúa el pasado de los hombres, y trabaja siempre en una obra de enorme duración, por muy efímero que se sienta. Además, se siente libre y es sin embargo, un reloj al que se ha dado cuerda, sin fuerza siquiera para ver distintamente esta obra ni para cambiarla en una determinada dirección. Tratados filosóficos. El hombre que ha acumulado mucho veneno dentro de sí, es siempre de admirar cuando atraviesa tiempos de grandes emociones y no tiene una repugnancia sistemática por lo "grande". Tratados filosóficos. La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar lo serio de cuando se era niño. Más allá del bien y del mal. Algunos hombres nacen póstumos. Ecce homo....no dejarse llevar por el atractivo del carácter enigmático.
La voluntad de dominio.

HOMBRE (SUPER)

Mi doctrina reza así:
Vive de modo que desees volver a vivir; ¡tú vivirás otra vez! Quien desee el esfuerzo, que se esfuerce; quien desee el descanso, que descanse; quien desee el orden, la consecuencia, la obediencia, que obedezca. ¡Pero que tenga conciencia de su fin y no retroceda ante los medios! ¡Le va en ello la eternidad!
El eterno retorno.

Un pueblo es el rodeo que da la naturaleza para llegar a seis o siete grandes hombres. Sí, y luego, para dejarlos al borde del camino.
Más allá del bien y del mal.

Hoy día, cuando la bestia de rebaño llega sola a los honores y sola a la dispensa de honores, cuando la "igualdad de derechos" podría traducirse más bien por la igualdad en la injusticia, quiero decir en la guerra general contra todo lo que es raro, extraño, privilegiado, la guerra contra el hombre superior, contra el alma superior, contra el deber superior, contra la responsabilidad superior, contra la plenitud creadora y dominadora, hoy día ser noble, querer ser para sí, saber ser diferente, saber vivir solo y por su propia cuenta son posas que entran en el concepto "grandeza" y el filósofo revelará en cierta medida su propio ideal afirmando: "El más grande será el que sepa estar más solo, más oculto, más apartado; el hombre que viva más allá del bien y del mal; el dueño de sus virtudes; el que esté dotado de una voluntad exuberante; he aquí lo que debe ser llamado "grandeza"; es a la vez la diversidad y el todo, la extensión y la plenitud." Y nosotros le preguntamos una vez más: "Hoy día, ¿es posible la grandeza?"
Más allá del bien y del mal.

Una nobleza altanera y severa, el sentimiento de la propia responsabilidad, llegan casi a herir y provocan desconfianza.
Más allá del bien y del mal.

Cuando realmente el hombre es justo consigo mismo (justo y no solamente frío, mesurado, desdeñoso, indiferente; ser justo implica siempre una condición "positiva"); cuando, aun sintiéndose ofendido personalmente, insultado, hecho objeto de sospechas, conserva inalterable una alta objetividad, una objetividad clara, profunda y tierna a la vez, de mirada justa y que juzga, ¡pues bien!, entonces nos será forzoso reconocer algo como la perfección hecha carne, como la más alta señoría sobre la tierra, algo que, en todo caso, bueno será no esperarlo, no creer en ello a la ligera. Más allá del bien y del mal. Medios por los cuales se conserva una especie más fuerte:

Concederse un derecho a acciones excepcionales, como tentativa de superación de sí mismo y de libertad.

Colocarse en estados de ánimo en que no sea licito no ser bárbaros.

Crearse, con toda clase de ascetismos, una preeminencia y una seguridad en relación con la propia fuerza de voluntad.

No comunicarse; callar: usar de la prudencia frente a la gracia.

Aprender a obedecer, de modo que esto dé una prueba de la capacidad para conservarse a sí mismo. Llevar a su extrema sutileza la casuística del punto de honor.

No pensar nunca así: "Lo que es justo para uno, es conveniente para otro"; por. el contrario, razonar de la manera opuesta. Considerar corno un privilegio la represalia, la capacidad de restituir; concedérsela corno una distinción.

No ambicionar la virtud de los demás. El ocaso de los ídolos. El grande hombre, ¿es un hombre cuyos detalles deben ser olvidados en favor de la fuerza arrolladora, divinizadora de su conjunto?
Tratados filosóficos.

Aun por lo que se refiere al conocimiento, yo necesito de todos mis instintos, buenos y malos, y pronto fenecería si no quisiera ser hostil, desconfiado, cruel, hábil y vengativo, y aun propenso al disimulo con las cosas. Todos los grandes hombres lo han sido por la fortaleza de sus afectos.
Tratados filosóficos.

Hagamos lo que hagamos, los tontos y la apariencia están contra nosotros.
Más allá del bien y del mal.

Pero nosotros, que tenemos la sed de la razón, queremos examinar los acontecimientos de nuestra vida tan severamente como si hubieran sido experiencias científicas, hora por hora y día por día. Nosotros queremos ser nuestros sujetos de ensayo y de experimentación.
El eterno retorno.

Vivid como hombres superiores y realizad constantemente los fines superiores de la civilización; entonces todo lo que allí vive reconocerá vuestros deberes y el orden de la sociedad, cuya cima sois vosotros, estará garantido contra cualquier golpe.
Humano, demasiado humano.

Hay una negligencia, noble y peligrosa que proporciona una decisión y una visión profunda: la negligencia del alma, segura de sí misma y muy rica, que no se esforzó nunca por encontrar amigos, y que sólo conoce la hospitalidad, que sólo sabe ejercer siempre la hospitalidad; tiene el corazón y la casa abiertos al que quiera entrar, ya se trate de mendigos o lisiados o reyes. Esta es la verdadera afabilidad: el que la posee, posee cien "amigos” pero probablemente ni un amigo.
El ocaso de los ídolos.

En los hombres de ciencia anidan las virtudes del soldado y su serenidad especial: les falta la última responsabilidad. Son severos consigo mismos y con los demás y esperan alabanzas. Son varoniles y tienen amor al peligro; tienen que hacerse valientes y jugarse la vida por el conocimiento; odian las palabras gruesas y son inocentes y algo juguetones.

Yo sé cuán pobre os parece ese idealismo (que se echa a la espalda el materialismo y el escepticismo y camina cara al sol); pero yo voy con vosotros y me pongo a vuestro nivel; más aún; me hago malo.
Tratados filosóficos.

Muchos hombres están tan acostumbrados a estar solos consigo mismos, que no se comparan a los demás, sino que desarrollan el monólogo de su existencia en un estado de espíritu apacible y alegre, en agradables conversaciones consigo mismos y hasta en risas. Pero si se les obliga a compararse con otro, propenden a una sutil depreciación de sí mismos, hasta el punto que es preciso forzarles a aceptar de otro una buena y justa idea de sí mismos, y aun de esta idea adquirida querrían rebajar y corregir alguna cosa. Es preciso, pues, conceder a ciertos hombres su soledad y no ser lo bastante tonto, como se hace frecuentemente, para compadecerse de ellos.
Humano, demasiado humano.

Hay ciertas grandezas, así como ciertas bondades, que necesitan ser contempladas a cierta distancia, y, sobre todo, desde abajo, de ninguna manera desde arriba, y sólo así producen "efecto". Quizá conoces hombres a tu alrededor que no deben ser mirados sino a cierta distancia para encontrarlos soportables, seductores y vivificantes; hay que aconsejarles que no se conozcan a sí mismos.
El eterno retorno.

La intelectualidad superior e independiente, la voluntad de soledad, la gran razón, aparecen ya como peligros; todo lo que elevé al individuo por encima del rebaño, todo lo que mete miedo al prójimo se llama desde entonces "malo". El espíritu tolerante, modesto, sumiso, igualitario, que posee deseos "medidos y mediocres" se conquista un renombre y llegará a alcanzar honores morales.
Más allá del bien y del mal.

En el hombre como en todas las demás especies animales, hay un excedente de individuos fracasados, enfermos, degenerados, que sufren necesariamente. Los casos de éxito, son siempre excepciones raras, si se considera que él hombre es un animal "cuyas cualidades no están aún fijadas". Pero hay más aún. Cuanto mejor representa un hombre el tipo de la especie superior, tanto más disminuye el número de sus probabilidades de éxito. Más allá del bien y del mal. La humanidad es un medio, más bien que un fin... la humanidad es simplemente el material con el que se intenta llegar al tipo, es la enorme superabundancia de los fracasados: un campo de ruinas.
La voluntad de dominio.

Hay un defecto fundamental en el hombre: éste debe ser superado.
Filosofía general.

El hombre es algo que debe ser superado; el hombre es un puente y no un fin.
Así habló Zaratustra.

El fin no es la "humanidad" sino el superhombre.
El ocaso de los ídolos.

El hombre es un no-animal y un superanimal; el hombre superior es un no-hombre y superhombre. Estas son cosas conexas entre sí. Con todo crecimiento del hombre en grandeza y alteza, crece también su terribilidad y profundidad; no debe querer una cosa sin otra, o mejor: cuanto más profundamente se quiere una cosa, tanto más profundamente se alcanza precisamente la otra.
El ocaso de los ídolos.

Los hombres de más espíritu, suponiendo que sean los más valerosos, viven también, desde hace mucho tiempo, las tragedias más dolorosas; pero precisamente por esto honran la vida porque ésta se opone a ellos como gran adversaria.
El ocaso de los ídolos.

Aquel que, en la sociedad de los hombres, no ha recorrido todos los matices de la miseria, pasando respectivamente a la aversión y al hastío, a la compasión, a la tristeza y al aislamiento, ése no es ciertamente un hombre de gusto superior.
Más allá del bien y del mal.

Para toda especie de herida y de daño, el alma inferior y grosera está mejor constituida que el alma noble. Los peligros que corre ésta, son, pues, forzosamente más graves. La probabilidad de su fracaso y de su pérdida es también mucho más grande a causa de la diversidad de sus condiciones de existencia.
Más allá del bien y del mal.

Los hombres "superiores": la necesidad de la mal comprensión, su creencia de que pueden hablar de cada hombre. Respeto... La estúpida fama del genio, etc. El sentimiento de superioridad absoluta, la repugnancia ante la postración y la esclavitud. Qué es lo que se puede hacer con el hombre: esto es lo que le importa. La amplitud de su mirada.
Filosofía general.

Los hombres de pensar profundo, en sus relaciones con los demás hombres, sienten siempre la impresión de que son comediantes, porque se ven obligados, para ser comprendidos, a afectar superficialidad.
Humano demasiado humano.

Los profundos son hombres peligrosos.
Ecce homo.

La lucha contra los grandes está justificada por razones económicas. Los grandes hombres son peligrosos, son casos, excepciones, cataclismos bastante fuertes para poner en peligro lo que fue lentamente fundado y construido. Se debe no sólo descargar el explosivo de modo que no haga daño, sino, si es posible, prevenir que estalle, instinto fundamental de toda sociedad civilizada.
El ocaso de

Yo enseño que hay hombres superiores e inferiores, y que en ciertas circunstancias, un individuo solo, puede justificar la existencia de milenios enteros: me refiero a un hombre más completo, más rico, más entero en relación a innumerables hombres fragmentarios, incompletos.
El ocaso de los ídolos.

Hacerse insensible al elogio y a la censura. En cambio, fundar un círculo consciente de nuestros fines e ideales y cuyo elogio y censura tenga importancia para nosotros.
Tratados filosóficos.

El hombre noble posee el sentimiento íntimo de que tiene el derecho de determinar el valor, no tiene necesidad de ratificación. Decide que lo que le es perjudicial es malo en sí, sabe que si las cosas son honradas, es él quien les presta este honor, él es el "creador de valores". Todo lo que encuentra en su propia persona, todo lo honra.
Más allá del bien y del mal.

Signos de nobleza: no pensar nunca en rebajar nuestros deberes a deberes para todo el mundo; no querer renunciar a la propia responsabilidad, no querer compartirla; contar sus privilegios y su ejercicio en el número de nuestros "deberes"
Más allá del bien y del mal.

La sociedad no debe existir para la sociedad, sino solamente como una subestructura y un andamiaje, gracias al cual otro.-, seres elegidos podrán elevarse hacia una tarea más noble y llegar, en general, a una existencia superior.
Más allá del bien y del mal.

El concepto "mejoramiento" se basa en la suposición de hombres normales y fuertes, cuya acción individual debe ser compensada de algún modo para no perderlos para la comunidad, para no hacerlos enemigos de ésta.
El ocaso de los ídolos.

Es necesaria una declaración de guerra de los hombres superiores a la masa. Por todas partes, la mediocridad se coliga para hacerse el ama. Todo lo que reblandece, suaviza, valoriza al "pueblo" o a lo "femenino", obra a favor del sufragio universal, o sea del dominio de los hombres inferiores. Pero nosotros queremos ejercer represalias y sacar a luz y llevar ante el tribunal toda esta economía.
El ocaso de los ídolos.

¿Qué es lo que hiere más, qué es lo que separa más profundamente sino el dejar ver algo del rigor altivo con el cual se trata uno a sí mismo? Y, por el contrario, ¿cuánta benevolencia, cuánta afección nos demuestra todo el mundo desde el momento en que hacemos como todo el mundo y aplaudimos lo que hace todo el mundo?
Más allá del bien y del mal.

La planta "hombre" medra más lozana cuando los peligros son grandes y las circunstancias más difíciles; pero en verdad, en estas condiciones, la mayor parte sucumbe. Nuestra posición en el mundo del conocimiento es bastante ingenua: todo hombre superior se siente aventurero.
Filosofía general.

El deseo incesante de crear es vulgar y demuestra envidia, celos, ambición. Cuando se es algo, no hay realmente necesidad de hacer nada, y, sin embargo, se hace mucho. Por encima de los hombres productivos hay aún una especie superior.
Humano, demasiado humano.

Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes.
Más allá del bien y del mal.

Es completamente falso que los grandes espíritus hayan juzgado esencialmente del mismo modo sobre la existencia y los hombres; esta igualdad procede de la creencia de que los genios están más cerca de la esencia del mundo y en cierto modo saben decir más justamente lo que ésta es. Pero los genios han tenido opiniones individuales y las han trasportado a las cosas; por esto a menudo se contradicen y creen que deben refutar todas las demás.
Tratados filosóficos.

Los individuos más fuertes serán los que contradigan las leyes de la especie, y, sin embargo, no sucumban: los únicos. De ellos se forma la nueva nobleza; pero numerosos individuos sucumben al nacer. Porque pierden la ley de conservación y el ambiente habitual.
Tratados filosóficos.

"Los grandes hombres” tal como son venerados, son, después de todo, pequeñas invenciones maliciosas.
Ecce homo.

El hechizo de la metamorfosis es la condición previa de todo arte dramático.
El origen de la tragedia.

"El orgulloso que sufre" es, por el momento, el tipo humano superior.
Aurora.

Esto es para desesperar: la historia nos enseña que ninguno de los grandes hombres ha triunfado sin un gran orgullo y una buena dosis de injusticia.
Tratados filosóficos.

No he encontrado ningún hombre de gran calidad que no me haya dicho haber perdido el sentimiento del deber, o no haberlo poseído nunca.
Ecce homo.

El hecho de que la naturaleza del hombre es mala es mi consuelo: ¡esto garantiza su fuerza!
El ocaso de los ídolos.

Para que el hombre pueda tenerse respecto a sí mismo es necesario que sea capaz también de ser malo.
La voluntad de dominio.

¿Cómo hemos de dar gravedad a la vida interior sin hacernos malos y fanáticos respecto de los que no piensan como nosotros?
El eterno retorno.

El nuevo problema: saber si una parte de los hombres ha de ser educada a costa de los otros para constituir una raza superior.
Tratados filosóficos.

Los espíritus distinguidos se extravían fácilmente; la historia de sus pasiones, sus enfermedades, su indignación ante los descompuestos chillidos de virtud de todas sus morales de ganso, etc. Todo se conjura contra ellos; están amargados de no encontrarse a gusto en ninguna parte; peligro en las épocas democráticas; absoluto menosprecio de todas las medidas de seguridad.
Filosofía general.

¿Por qué la naturaleza ha sido tan parsimoniosa para con los hombres, que no les ha dejado lucir, al uno más, al otro menos, según la abundancia de sus luces? ¿Por qué los grandes hombres no tienen al elevarse y al declinar una tan bella visibilidad como la del sol? ¿Cuántos menos equívocos habría entre los hombres si así fuese?
El eterno retorno.

El que ha nacido maestro no toma las cosas en serio más que por sus discípulos, y por sí mismo.
Más allá del bien y del mal.

Tipo de mi discípulo: a los hombres por quienes me intereso les deseo sufrimientos, abandono, enfermedad, malos tratos, desprecio; yo deseo que no les sea desconocido el profundo desprecio de sí mismo, el martirio de la desconfianza de sí mismo, la miseria del vencido; no tengo compasión de ellos, porque deseo para ellos la única cosa que hoy puede revelar si un hombre tiene o no valor: ¡que aguante con firmeza!
El ocaso de los ídolos.

El hombre superior se hace al mismo tiempo más feliz y más desgraciado. Pero, al mismo tiempo, le acompaña asiduamente una ilusión: cree ser un espectador y un oyente del gran espectáculo y concierto de la vida; dice que su naturaleza es una naturaleza contemplativa, sin advertir que él mismo es el verdadero poeta y el creador de la vida, distinguiéndose, claro está, del actor de este drama, que se llama hombre de acción.
El eterno retorno.

Los grandes hombres son los que más sufren durante su vida pero tienen a la vez las más grandes compensaciones.
Filosofía general.

Es raro que una naturaleza superior conserve suficiente razón para comprender y para tratar a los hombres ordinarios en cuanto hombres ordinarios; generalmente tiene fe en su pasión, como si en todos la pasión permaneciese oculta, y justamente en esta idea siente plenitud de ardor y de elocuencia. Cuando tales hombres de excepción no se consideran ellos mismos como excepcionales, ¿cómo serían nunca capaces de comprender a los caracteres vulgares y evaluar la regla de una manera justa? Y así, hablan, ellos también, de locura, de impropiedad y del espíritu fantástico de la humanidad, asombrados ante el frenesí del mundo, que, no quiere reconocer lo que sería para él "lo único necesario". Esta es la eterna injusticia de los hombres nobles.
El eterno retorno.

Imaginar la "alegría" ajena y regocijarse con ella es el mayor privilegio de los animales superiores.
Humano, demasiado humano.

El grande hombre es necesariamente escéptico.
El ocaso de los ídolos.

Habla el desengañado. Yo buscaba grandes hombres y he encontrado solamente el cómico de su ideal.
El ocaso de los ídolos.

HONOR

El honor es para algunos el sentimiento más fuerte, porque la mayor parte de los hombres subordinan su propia estimación a la estimación de los demás y les piden su sanción.
Tratados filosóficos.

HOSTILIDAD

Mostrarme hostil con les pequeños me parece una sabiduría propia de erizos.
Así habló Zaratustra.

En verdad me he reído mucho del débil, que se cree bueno porque tiene la garra paralizada.
Así habló Zaratustra.

HUMANIDAD

Según la antigua leyenda, el rey Midas persiguió durante largo tiempo en el bosque in poder alcanzarlo, al viejo Sileno, compañero de Dionisio. Cuando al fin consiguió apoderarse de él, el rey le preguntó qué cosa debía el hombre preferir a toda otra y estimar por encima de todas. Inmóvil y obstinado, el demonio permanecía mudo, hasta que por fin, obligado por su vencedor, se echó a reír y pronunció estas palabras: -Raza efímera y miserable, hija del azar y del dolor, ¿por qué me fuerzas a revelarte lo que más te valiera no conocer? Lo que debes preferir a todo es, para ti, lo imposible: es no haber nacido, no "ser”, ser la "nada".. Pero después de esto lo que mejor puedes desear es... morir pronto.
El origen de la tragedia.

El fin no es la "humanidad" sino el superhombre. El ocaso de los ídolos.

¿Qué es lo que decrece?

Decrece la voluntad de responsabilidad personal, signo de la decadencia de la autonomía; la capacidad de defensa y de las armas, aun en el campo espiritual; la fuerza de mando; el sentido del respeto, de la subordinación, del saber callar; la gran pasión, el gran deber, la tragedia, la serenidad.
El ocaso de los ídolos.

Sólo los individuos se sienten "responsables". Las multitudes han sido creadas para hacer cosas para las cuales no tienen valor los individuos.
El ocaso de los ídolos.

En el rebaño no hay amor al prójimo, sino sentimientos del todo e indiferencia contra el prójimo. ¡Esta indiferencia es algo muy alto!
Tratados filosóficos.

El hombre hace meritoria una acción: pero ¿cómo podrá una acción hacer meritorio a un hombre?
Así habló Zaratustra.

La humanidad es un medio, más bien que un fin... la humanidad es simplemente el material con el que se intenta llegar al tipo, es la enorme superabundancia de los fracasados: un campo de ruinas. La voluntad del dominio. Procurarse las ventajas de un muerto: éstos no se preocupan de nosotros. Borrarse de la humanidad, olvidar las concupiscencias de toda especie: para emplear la exuberancia de fuerza en ser espectador. ¡Ser un espectador invisible!
Tratados filosóficos.

Práctica nueva: considerar a los hombres como una cosa, como un objeto de conocimiento, al que se debe hacer justicia; la rectitud prohibe desconocerle y aun tratarle con cualquier prejuicio imaginado o superficial. Hacer bien es lo mismo que poner una planta a la luz y verla mejor; también el hacer daño debe ser un medio necesario para que la naturaleza se revele. No tratar a cada hombre como hombre, sino como un hombre de tales o cuales condiciones: ¡primer punto de vista! Como algo que debe ser conocido antes de tratarle de tal o cual modo. La moral con sus preceptos absolutos ejerce una injusticia sobre cada individuo.
Tratados filosóficos.

Ser internacional, en el sentido que hoy lo exige la opinión pública, sería, para nosotros, hombres intelectuales, no sólo una falta de gusto, sino también una falta de honradez, un arbitrario embrutecimiento de nuestra mejor ciencia y conciencia.
Ecce homo.

¡Así vivimos todos! Arrebatamos las cosas con codicia y saciamos los ojos en ellas, luego tomamos de ellas con avidez lo que nos gusta y nos es útil en ellas, y, finalmente, abandonarnos el resto (todo lo que han dejado nuestro apetito y nuestros dientes) a los otros hombres y a la naturaleza, sobre todo aquello que devoramos sin poderlo asimilar: nuestros excrementos. En esto somos de una benevolencia inagotable y nada ambiciosos: estercolamos a la humanidad con estas materias no digeridas de nuestro espíritu y de nuestra experiencia.
Tratados filosóficos.

...Esto hace que mis relaciones con los hombres sean para mí una no pequeña muestra de paciencia; mi humanidad no consiste en simpatizar con los hombres, sino en el soportar la simpatía hacia ellos. Mi humanidad es una perpetua victoria sobre mí mismo.
Ecce homo.

HUMILDAD

El gusano pisado se retuerce. Esa es su sabiduría. Haciendo esto disminuyen las probabilidades de volver a ser pisado. En el idioma de la moral, esto se llama humildad.
El ocaso de los ídolos.

El orgullo de los débiles es tan sutil porque temen que no se crea en su energía y en su fuerza.
Filosofía general.

¿Arrastrarme yo? Nunca en mi vida me arrastré ante los poderosos, y si alguna vez mentí, mentí por amor.
Así habló Zaratustra.

Es inhumano bendecir cuando nos maldicen.
Más allá del bien y del mal.

HUMORISMO

El hombre intolerante y orgulloso no ama la gracia y le hace el efecto de un reproche vivo y visible con respecto a él, pues la gracia es la tolerancia del corazón en los gestos y en las actitudes.
Humano, demasiado humano.

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