La filosofía de Groucho Marx

Groucho Marx (2 de octubre de 1890 – 19 de agosto de 1977) fue un actor y comediante y escritor estadounidense. Nació como Julius Henry Marx en Nueva York, hijo de Minnie Schoemberg, inmigrante alemana cuyos padres regentaban una compañía de cómicos ambulantes, y de Sam Marx, de origen francés.
Marx debutó en el mundo del espectáculo a los 15 años como cantante solista. Pasado algún tiempo comenzó a actuar junto a sus hermanos en el vodevil, primero en tríos o cuartetos musicales y finalmente en revistas. La obra Los cuatro cocos, interpretada de 1925 a 1928, dio a los Marx su oportunidad en Broadway. A raíz de este exito, y tras olvidar su infructuoso rodaje de una primera y perdida película muda el año 1921 (Humor risk), firmaron también un acuerdo con la Paramount, con la que hicieron varias películas, como "Los cuatro cocos", "Plumas de caballo" y "Sopa de ganso", entre otras.
Tras salir de la Paramount, y gracias al joven genio Irving G. Thalberg, los hermanos Marx comenzaron a trabajar con la Metro Goldwyn Mayer, de donde salieron películas como "Una noche en la ópera" y "Un día en las carreras". En los 50 cada uno de los tres hermanos continuó trabajando independientemente en radio, televisión y cine, siendo Groucho el que más éxito cosechó, gracias a su faceta como escritor y sobre todo gracias a su famosísimo programa televisivo "Apueste su vida", con el que se hizo realmente famoso en los Estados Unidos entre una generación de personas que nunca le habían visto en el teatro y que apenas le conocían de alguna de sus viejas películas.
Marx falleció en Los Angeles a causa de una neumonía, dejando atrás tres ex-esposas, Ruth, Kay y Eden, tres hijos, Arthur, Miriam y Melinda, 18 películas, 14 de ellas junto a sus hermanos (una de ellas perdida), y millones de admiradores.

- La inteligencia militar es una contradicción en los términos.
- Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.
- No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual.
- ¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.
- Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.
- Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.
- Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.
- La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.
- Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer… Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz.
- ¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? – Amo a mi marido. – A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.
- Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…
- La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
- O usted se ha muerto o mi reloj se ha parado.
- Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamás.
- Partiendo de la nada alcance las más altas cimas de la miseria.
- Citadme diciendo que me han citado mal.
- El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
- La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados.
- ¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú.
- ¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.
- La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.
- El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho.
- Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.
- Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esta demasiado oscuro para leer.
- Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.
- Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho en mi favor.
- Señorita… envíe un ramo de rosas rojas y escriba “Te quiero” al dorso de la cuenta.
- El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima.
- Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto… ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia…
- ¿Me lavaría un par de calcetines? (…) Es mi forma de decirle que la amo, nada más.
- Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.
- No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!
- ¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas.
- “Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche. Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche. Chico: No puede ser. Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana. Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?. Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo.”
- Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?
- Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la única posibilidad de beber algo a media noche sin pisar al gato.
- Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa.
- En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.


