Objetivo: Fidel Castro

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A sus 65 años, Luis Báez lleva 42 especializado en cubrir, para la prensa cubana, todos los acontecimientos relacionados con la vida política del comandante. Así es como le gusta presentarse a sí mismo a este periodista habanero, autor de una docena de libros sobre la reciente historia de Cuba. En su último libro, ‘El mérito es vivir’ (editorial Bungaville de Barcelona), recopila decenas de atentados frustrados contra la vida de Fidel Castro e incluye curiosas entrevistas con seis agentes de la CIA y con un oficial de esta organización llamado John Mac.Meckples Spiritto.

—Usted ha investigado en los archivos desclasificados de la CIA en EE UU y en la Seguridad cubana más de 600 intentos de acabar con Fidel Castro.

—Sí, sale una media de un intento de atentar contra su vida al mes desde hace 43 años, pero de ellos ninguno estuvo tan cercano a su fin como el del batido de chocolate del 63.

—¿Qué ocurrió con ese batido?

—Fidel acostumbraba a visitar cada noche el hotel Hilton (hoy, Habana Libre) y tomarse un batido de chocolate. En marzo de 1963 la CIA hizo llegar al diplomático español acreditado en La Habana, Alejandro Vergara, unas cápsulas líquidas sin sabor que contenían un veneno mortal. Hacían efecto en el organismo entre las 12 y 24 horas después de haber sido ingeridas, además no dejaban huella alguna.Vergara le entregó dichas cápsulas a Leopoldina (Pola) Grau Alsina, jefe de una red de la CIA y ella las repartió entre sus agentes. Uno de ellos, llamado Santos de la Caridad —fíjese que nombre más poco adecuado a su traba-jo —,que se hacía pasar por dependiente de la cafetería de ese hotel,colocó las cápsulas en la nevera de los helados.Cuando llegó Fidel y pidió su batido, el empleado corrió a la nevera pero las cápsulas con veneno se habían quedado pegadas al frigo y al intentar extraerlas se reventaron.Fidel se tomó su batido de chocolate y se fue ajeno por completo de lo cerca que había estado de la muerte.

—¿Es cierto que en una ocasión quisieron rociar el estudio de radio donde iba a hablar el comandante con un líquido similar al LSD para que Fidel Castro pronunciase un discurso carente de sentido y así poder desacreditarlo ante el pueblo cubano?

—Sí, es cierto.En el periodo de marzo a agosto de 1960 —últimos meses de la presidencia de Eisenhower —la CIA estudió diversos planes para socavar la simpatía y el carisma de Fidel cuando se dispusiera a pronunciar alguno de sus discursos o hiciera alguna intervención en un estudio de televisión. En el informe del inspector general de la CIA, Lyman Kikpatrick desclasificado después de permanecer 37 años en el más estricto secreto, se revela que un funcionario de la División de Servicios Técnicos (TSD), discutió un plan para rociar el local donde hablaría Fidel con un agente químico que producía efectos similares al LSD. En esa época también la TSD impregnó una caja de tabacos con una sustancia que provocaba desorientación temporal,con la esperanza de que el líder cubano se fumara uno antes de pronunciar un discurso.

¡Ah! En relación con los tabacos hay otra anotación en los expedientes de la División de Operaciones de la oficina de servicios médicos de la CIA donde se revela que el 16 de agosto de 1960 se le entregó a un oficial de la Agencia una caja de tabacos,de los favoritos de Fidel,con instrucciones de darles un tratamiento con veneno letal. Los tabacos estaban impregnados con una toxina denominada ‘botolinum’, tan potente que Fidel moriría con solo ponerse uno de ellos en la boca.

—Chris Patten, también de la CIA, planeó espolvorear los zapatos de Fidel con sales de talio depilatorio que le harían caer la barba y lo pondrían en ridículo. ¿Llegó alguna vez a intentarse esta idea?

—En el informe Kikpatrick se hace referencia a lo que usted me pregunta. Consistía en un plan para destruir la imagen de Fidel como ‘el Barbudo’, espolvoreando sus zapatos con sales de talio. La TSD obtuvo la sustancia y la probó con éxito en animales. Pero todo quedó en un proyecto más.

—¿Qué me cuenta de la trama que concibió un agente de la CIA en relación con la supuesta inminencia del segundo advenimiento de Cristo y qué vínculo guardaba todo esto con el intento de derrocar a Castro?

—Dicho plan fue concebido por el Mayor General de la Fuerza Aérea Edward G. Lansdale que fue designado máximo responsable de la operación Mongoose (Mangosta), animal parecido al hurón y conocido por su ferocidad para matar cobras y otras serpientes venenosas. Lansdale tenía la tarea de coordinar las operaciones de la CIA, con las de los Departamentos de Estado y Defensa en su obsesión por liquidar la Revolución Cubana. Uno de los 32 planes elaborados por este militar consistía en divulgar que el segundo advenimiento de Cristo era inminente y que Cristo estaba en contra de Fidel que era, en realidad, un anticristo.Esperaban que al divulgar esto en Cuba, no importa en qué fecha, habría una manifestación en este sentido y que en esos momentos un submarino norteamericano emergería en el horizonte frente a las costas de Cuba y lanzaría luces de bengala. Ésta sería la manifestación del segundo advenimiento y entonces Fidel sería derrocado. Algunos denominaron esta operación como “eliminación por iluminación”.

—¿Cómo suele reaccionar Fidel ante un intento de atentado?

—Nada de todo esto le asombra.El peligro es parte de su vida. Nunca ha dejado de hacer nada por temor a un atentado,aunque,eso sí,escucha y respeta las opiniones de quie-nes se encargan de su protección.

—¿Cómo y dónde fue la primera vez que vio usted al Comandante?

—En los primeros días de enero de 1959 en la ciudad de Santa Clara, yo acudí a reportar para el diario Avance la llegada de la Caravana de la Libertad. Después seguí cubriendo sus actividades para el diario Revolución y lo he ido acompañando en función periodística en sus viajes al exterior.

—Los medios de comunicación americanos han trasmitido más de una vez la noticia de la muerte de Fidel. Hacia 1960 la United Press International (UPI) trasmitía mundialmente la noticia de la muerte de Castro. ¿Recuerda más casos?

—En diversas ocasiones las agencias internacionales se han hecho eco de rumores lanzados a correr por los enemigos de la Revolución Cubana sobre la desaparición del Presidente Cubano. El acontecimiento al que usted hace referencia ocurrió el 2 de diciembre de 1956 cuando Francis McCarthy, jefe de las oficinas de la UPI en La Habana, trasmitió al mundo la noticia de que Fidel había muerto al desembarcar en la provincia de Oriente.Más tarde, en un segundo despacho, “confirmó” la información y agregó haber visto el pasaporte y los documentos encontrados en el cadáver de Fidel. Nosotros en Cuba decimos que cuando se dice de alguien que ha muerto y no es cierto se provoca más salud en el afectado. Y eso parece estar ya demostrado. La prueba es Fidel.

—”El anticastrismo está en crisis y en proceso de desaparición”, afirma el periodista cubano en el exilio Luis Ortega, ex columnista del antiguo diario Prensa Libre. ¿Está usted de acuerdo con esta apreciación?

—Estoy plenamente de acuerdo con Ortega, quien, por cierto, es un veterano y brillante periodista que lleva más de 50 años en la Florida y conoce muy bien los entretelones de ese mundo. El anticastrismo, que se convirtió en un jugoso negocio para ciertos elementos en Miami,está en proceso de extinción.

No obstante, no conviene olvidar que la mafia anticubana aún desempeña un importante papel en las finanzas y la política del sur de la Florida. En un libro que publiqué recientemente, titulado ‘Miami: donde el tiempo se detuvo’, este tema está ampliamente analizado.

—’Los que se fueron’, ¿qué valor emocional tiene para usted este libro?

—En Cuba se hablaba mucho de esto pero nunca había sido llevado a la letra impresa. Resultó una experiencia muy interesante conversar con personajes que habían desempeñado en su momento un papel importante en el país. Considero una de las entrevistas más interesantes la de Goar Mestre, hombre de negocios que había sido el fundador de la televisión en Cuba y se le consideraba poseedor de una gran fortuna. Vivía en Buenos Aires. Le solicité entrevistarlo y estuvo de acuerdo. Se sorprendió cuando en el transcurso de la conversación le mencioné que conocía que había estado recientemente en Cuba en unión de varios familiares. Me dijo que lo hizo con la mayor discreción posible para que la mafia de Miami no se enterara. Él no ha sido la excepción. Pero desde el punto de vista humano la conversación con José Pardo Llada fue la que más me impresionó. Había sido un periodista y político importante en Cuba. Defendió vigorosamente la Revolución en sus dos primeros años y después desertó. Fue testigo de mi boda. Había sido mi amigo. Nos encontramos en Cali, Colombia. Hacía 27 años que no nos veíamos. Resultó emocionante volvernos a encontrar. Y resultó mucho más emotivo cuando pude contemplar en la pared de su casa retratos de él con Fidel. No olvidaré cuando me dijo: “Esas fotografías que ves ahí son una parte de mi vida de la que no estoy arrepentido. Fidel nos ganó. Decir otra cosa es negar una verdad histórica”.

—Se afirma que el comandante tiene un sucesor que está ya gobernando. No espero que me indique su nombre pero, al menos, ¿qué opinión le merece el canciller Felipe Pérez Roque?, ¿y el vicepresidente Carlos Lage?

—Antes de responderle déjeme recordarle que el que está al frente del Estado es Fidel. La sucesión no constituye ningún secreto. La persona escogida por las instituciones cubanas es el General de Ejército Raúl Castro, quien ha sido el segundo de Fidel desde antes de que triunfara la Revolución, y no por ser su hermano sino por su capacidad y méritos. Felipe y Lage, cada uno con sus características, son dos revolucionarios que se han ganado el afecto y respeto de la población por su capacidad, sencillez, abnegación en el trabajo y su lealtad a Fidel. Como ellos hay muchos otros.

—¿Cuál es su valoración del ‘Plan Varela’ de someter a referéndum el cambio del sistema económico y político? Creo recordar que contó con el apoyo de 11.000 firmas.

—Sus organizadores son personas que reciben habitualmente dinero del gobierno de Estados Unidos, por lo que su nivel de “independencia” está claro. Además, hace poco se celebró un referéndum en toda la nación en el que participaron 8 millones 198 mil 237 ciudadanos con derecho al voto y de estos el 97,7 % votó a favor de hacer irrevocable el actual sistema político y económico cubano.

—Por primera vez en la isla se habla abiertamente del futuro de Cuba cuando ya no esté “el magisterio de Fidel”. ¿El socialismo en Cuba regirá aún después de la muerte de los hermanos Castro?

—El socialismo llegó a Cuba para quedarse, por tanto mi respuesta es sí.

—Usted fue corresponsal de guerra en Playa Girón, ¿cuál es el mayor recuerdo que guarda de aquellos días?

—Déjeme revelarle algo. Pocas semanas antes de que se produjera el desembarco recorrí junto a Fidel los planes turísticos que se estaban edificando en dicha zona. No olvidaré que alrededor de la una de la madrugada nos encontrábamos en Girón. Repentinamente Fidel se puso a contemplar las estrellas y exclamó: “¡Van estos h…de p…y se lanzan por aquí…!”. Mandó instalar algunas armas pero con la rapidez con que ocurrieron los hechos no se llegaron a situar y una parte importante de los invasores consiguieron entrar en territorio nacional justo por el sitio que había previsto Fidel. Yo llegué hasta la Comandancia en las primeras horas de la mañana del 17 de abril manejando mi propio auto desde La Habana. Cuando el capitán José Ramón Fernández, más conocido por el “gallego”, divisó aquel Chevrolet del 58 levantando sendas columnas de polvo, se dirigió hacia mí y sin darme tiempo a decir una palabra me increpó: “¿Y tú qué haces aquí?”. Ya nos conocíamos. Le informé que venía a cubrir los sucesos en mi calidad de corresponsal del diario Revolución y la revista Bohemia. Me dijo que podía ir donde quisiera, pero con cuidado. Abrí así el camino al grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos que llegaron un poco más tarde. La noche del 19 las tropas invasoras estaban liquidadas. Los prisioneros caían en masa. En un momento determinado algunos combatientes cubanos no se pudieron contener y comenzaron a insultar a un grupo de detenidos. Los ánimos estaban exacerbados. La reacción de Fidel fue inmediata: se subió en una caja y desde allí escuchamos a toda voz: “…Cojones, no los insulten; que no se puede desmeritar la victoria”. Esa escena para mí es imborrable.

—Por cierto, usted ha asegurado en más de una ocasión que “si es necesario fusilar, se fusila”.

—Tampoco se debe olvidar que la Revolución cubana ha estado sometida a una verdadera guerra por parte del país más poderoso del mundo. Y me gustaría aclarar que no hay quien ame y respete más a la vida que un revolucionario cubano.

—Cuál es el gran mérito de Fidel Castro?

—Esa misma pregunta se la hicie-ron al propio comandante hace ahora siete años. Recuerdo que durante su comparecencia en la conmemoración de los 50 años de la creación de Naciones Unidas, en una reunión con importantes hombres de negocios norteamericanos éstos le formularon esa cuestión.

—¿Y qué respondió Fidel?

—”Estar vivo”.

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