Cimerios

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Cimerios: un pueblo antiguo de nómadas perdido en el tiempo.

El misterio cubre la verdadera faz de uno de los pueblos más importantes y desconocidos de la Historia antigua, desaparecido entre el Mar Negro y el Egeo.

¿Alguien ha oído hablar alguna vez de los cimerios? Seguramente muchos dirán que sí, sobre todo los aficionados a los cómics y sagas épicas de Conan, el popular bárbaro creado en 1932 por el escritor estadounidense Robert E. Howard, nacido, según su autor, en las sombrías tierras montañosas de Cimmeria.

Pero la verdad histórica es muy distinta a la de ese reino de ficción de Conan "el Cimmerio", puesto que existió realmente un pueblo cimerio en la Antigüedad. Robert E. Howard, escritor de prolífica imaginación, que gustaba de introducir en sus relatos nombres y topónimos extraídos de las fuentes clásicas, para dotarlos de un trasfondo histórico que les añadiera verosimilitud, se limitó justamente a eso: a reutilizar un nombre preexistente para sus propios fines literarios. Incluso alteró ligeramente el topónimo, al añadirse una m (Cimmeria, en lugar de Cimeria).

Los cimerios históricos

Como suele ocurrir a la hora de rastrear las huellas de sociedades antiguas que carecían de escritura u organización estatal, el pueblo cimerio aparece descrito por primera vez por historiadores de otros lugares "más civilizados".

En este caso, la primera mención conocida en la Historia sobre los cimerios viene de los asirios, quienes, hacia el 714 a.C., registran en sus anales la existencia de los Gimirri -término asirio llamativamente similar con "cimerio"-, pueblo bárbaro de jinetes nómadas, extendido por las estepas del Cáucaso (seguramente Azerbaiyán y Norte de Irán), que fueron enrolados como mercenarios por el rey asirio Sargón II en su lucha contra el reino rival de Urartu.

El rey de Urartu, Rusa I, falleció en combate en el 713 a.C., tras lo cual, al parecer, Sargón se desinteresó de los cimerios. Entonces, según R. Ghirsman, se vieron obligados a emigrar, dividiéndose en dos grupos: uno, el más pequeño, se dirigió a los Zagros, en donde desapareció sin dejar huella; el otro, más nutrido, emigró a Occidente, empujado por el acoso desde su retaguardia de otros belicosos pueblos nómadas orientales, los escitas, llegando así a la Península de Anatolia (Turquía) y el Mar Negro.

A los cimerios, que vivían normalmente del pastoreo y la caza, se les atribuye el honor de ser probablemente los primeros hombres en domesticar el caballo. Además, numerosos datos apuntan a que los escitas, también famosos jinetes, en realidad aprendieron el arte ecuestre de sus antecesores cimerios.

Cimerios, un pueblo indefinible

Los cimerios, pueblo de origen confuso, ambiguo, pues se le atribuyen raíces culturales y lingüísticas tanto uralo-altaicas como indoeuropeas e iranias -lo que no hace sino acrecentar la problemática de su identificación histórica-, una vez en Anatolia, se asentaron temporalmente en la desembocadura del Halys, desde donde se dedicaron a devastar Frigia y Lidia.

Pero allí entraron en conflicto con los intereses de algún poderoso rey asirio (Assahardón o Assurbanipal II), el cual les infringió una severa derrota de la que nunca más se recuperarían, aniquilados masivamente en algún lugar ignoto de Capadocia. A partir de entonces (siglo VII a.C.), los cimerios desaparecen de la Historia sin dejar rastro.

Cabe suponer que hubiera supervivientes, pero éstos se dispersarían o, a la postre, terminarían fusionándose con otros pueblos de la región (griegos, hititas, o los mismos escitas y asirios). Efectivamente, se pueden rastrear notables huellas de su influencia en la cultura escita y la Tracia helénica (Bulgaria), dado que, al fin y al cabo, los escitas acabarían llegando también a Tracia, tras bordear el litoral del Mar Negro.

Si hasta aquí parece difícil determinar claramente quiénes eran esas escurridizas tribus, la cosa se complica aún más cuando se trata de estudiarlas a la luz de otras fuentes, la de los historiadores clásicos griegos, como Homero (s. VIII a.C.) y Heródoto (s. V a.C.), quienes dieron sus propias descripciones sobre Cimeria.

¿Dónde estaba Cimeria?

La determinación de una tierra concreta para pueblos nómadas como este es, per se, cosa imposible, pues Cimeria estaría siempre allá donde se encontraran establecidos, en cada momento, los cimerios -digamos,"viajando con ellos"-, algo lógico dada su economía pastoril, cazadora y saqueadora, y la citada presión de otros pueblos migratorios.

Pese a todo, dichos autores grecolatinos establecieron una localización para Cimeria, región que correspondería, según Homero (Odisea, libro XI), a la entrada del Hades (Infierno), "en los confines del Océano", tierra inhóspita "nunca acariciada por el sol". Homero identifica Cimeria con esa vasta región comprendida entre los ríos Tanais (Don) y Tyras (Dniéster), entre el Sureste de Ucrania y Moldavia; y añade que Odisseo (el Ulises romano) visitó ??µa???a ("Kymeria") inmediatamente tras escapar de los encantos de Circe, bruja de Eea.

Eea ha sido identificada frecuentemente con una islita de la costa occidental de Italia, en donde la toponimia menciona también ??µa? ("País de Kymai"), palabra semejante a Cumas, localidad situada al Oeste de Nápoles. Las similitudes entre ambos topónimos, Kymairia y Kymai, son sumamente interesantes, pero aumentan considerablemente la confusión sobre el emplazamiento de Cimeria, pues al relacionarse con el primer dato de Homero se establecen vínculos entre zonas demasiado alejadas entre sí (Ucrania---Italia), como presuntas tierras cimerias. O bien hay una contradicción, o tampoco Homero tenía muy claro de qué estaba hablando.

Cimeria en la Península de Crimea

Una de las teorías consideradas -relativamente- como más "ortodoxas" es la de Heródoto (siglo V a.C.), quien situaría Cimeria en las costas septentrionales del Mar Negro, exactamente en la Península de Crimea (Ucrania meridional), región que los cimerios compartieron con otros pueblos invasores, como los escitas, eternos rivales, aunque con numerosos rasgos culturales en común (metalurgia del oro, nomadismo, caballos,...). La tesis de Heródoto, al menos, concuerda con Homero en que los cimerios fueron forzados a emigrar a Occidente por el acoso escita, y que en algún momento, tan nebuloso país se encontró en las estepas ucranianas y el Mar Negro.

Sea como sea, otras hipótesis científicas apuntan que, desde el Mar Negro, un grupo cimerio siguió emigrando hasta asentarse en Tracia (hoy Bulgaria), colonizada entonces por los griegos, con quienes entrarían en conflicto al intentar descender hacia la rica Grecia meridional del Egeo. La asimilación por entonces entre escitas y cimerios parece ser, por otra parte, un hecho bien constatado según numerosos arqueólogos.

Sin embargo, tal asimilación o fusión cultural se hizo a costa de una especie de "disipación" del substrato cimerio en la civilización escita, considerada en cierta manera como "superior" o, cuando menos, la que perduró más tiempo en Tracia, desde donde luego se expandiría por Europa, estableciendo peculiares vínculos con culturas célticas como Hallstatt.

Fuente: Suite 101

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