Queros

Escrito por Mado Martínez el . Publicado en Muy interesante

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Los hijos del sol. Descendientes directos de los incas, su cultura, tradiciones y profecías permanecen envueltas por un halo de misterio.

Cuentan que los queros son la última estirpe que sobrevivió a la caída del imperio inca y que buscaron refugio en las casi inaccesibles cimas de los andes peruanos, huyendo así del azote de los conquistadores españoles. Algunas leyendas aseguran que estuvieron protegidos por una cúpula que les hizo invisibles durante más de quinientos años, esperando la llegada del momento adecuado para revelarse ante el mundo exterior.

En los recónditos valles de Paucartambo (Perú), allá donde las nubes besan la tierra y el cielo se mira en los lagos glaciares, habitan los queros, un grupo étnico compuesto por unos cuantos cientos de almas repartidas en anexos de altura variables, pudiendo alcanzar los 4.000 metros o más. Hay pocos lugares en el mundo tan poderosamente embriagadores, guardando en sus entrañas la fuerza del rayo, la tradición inca, el sentido de la comunidad y el pacto inquebrantable con los espíritus de la montaña. La belleza del entorno que pueblan estas gentes es tan inmensa como agreste. Los queros han estado durante siglos observando la vida con vistas a la selva amazónica. Mientras tanto, el mundo exterior ignoraba a quienes se llegó a bautizar como «Hijos del Sol», descendientes directos de los incas; aquellos que a base de permanecer casi suspendidos en el tiempo y sin que nadie supiera de ellos, lograron perilarse como los guardianes indiscutibles de una sabiduría ancestral prendada de valiosas enseñanzas y profecías.

TIEMPOS DE ESCLAVITUD

El primero en revelar la existencia de los queros fue Luis Yábar Palacio, y lo hizo en el año 1922, en un artículo publicado por la revista universitaria de la UNSAAC, titulado El ayllu de Queros (Paucartambo). El apellido del autor, Yábar, le traicionaba, porque dejaba clara cuál era la procedencia de este intelectual cuzqueño relacionado con el movimiento indigenista: la famosa hacienda Yábar, que no solamente se apropió de toda la región quero, sino de los nativos que la ocupaban, a quienes los hacendados explotaron como esclavos durante años, ante la indiferencia de los que ni tan sólo conocían su existencia.

En su artículo, Yábar ofrecía indicaciones precisas sobre cómo acceder a la región, al tiempo que nos proporcionaba una pista acerca de las razones por las que este grupo poblacional jamás intentó ir más allá de los barrancos, permaneciendo aislado durante tantos siglos: «Granizo, nevada, lluvia, niebla, viento, se turnan ahí durante el día para mortiicar al exótico visitante. El indio poco los toma en cuenta, porque le son familiares; pero, siempre sufre, sufre su rigor sin exhalar una queja, preiere la tiranía de la naturaleza a la del blanco, y aquí la razón por la que desdeña toda comodidad, todo paraíso prometido a cambio de su cabaña andina. Conforme se avanza descendiendo hacia la montaña, el frío, como es natural, disminuye, pero en cambio aumentan la niebla y la lluvia; y más abajo aún, la selva extiende la plenitud de sus dominios defendidos por el ramaje en que se ocultan las víboras, los pumas, los osos; y, sobre todo, los barrancos que jamás los queros han intentado franquear».

En pocas palabras, lo que Yábar estaba sugiriendo era los queros conocían bien la crueldad del hombre blanco, temían los peligros de las tierras bajas e intuían que más allá del refugio que le brindaban las alturas, sólo reinaba el caos.

ORIGEN INCIERTO

La información que Yábar arrojó en su artículo no tuvo mucha repercusión, al contrario de lo que ocurrió unos años más tarde, cuando el antropólogo Óscar Núñez del Prado realizó una expedición a Queros inanciada por el periódico La Prensa. La hazaña, ocurrida en 1995, desembocó en unas publicaciones que el tabloide peruano vendió a sus lectores bajo títulos de corte romántico, tales como «un museo viviente del incanato», «etnólogos resuelven el misterio de los quipus en Quero», «se ha encontrado el último ayllu inca», etcétera.

Fue a partir de ese año cuando los queros empezaron a ser ampliamente conocidos por el gran público. Era la época del auge indigenista, los años en los que los cuzqueños anhelaban recuperar su identidad originaria a base de dibujar los colores de la bandera del Tahuantinsuyo, la reinvención del Valle Sagrado de los Incas, etc. Los queros no podían haber llegado en mejor momento a ojos de la sociedad occidental, cargada de preguntas y expectativas místicas.

¿Qué secretos guardaban aquellas mujeres, hombres y niños? En la actualidad, los queros siguen siendo esos grandes desconocidos con un halo de misterio por desvelar.

Uno de los mayores enigmas que envuelven a esta comunidad es el de su origen, que a día de hoy sigue siendo incierto. Algunas voces autorizadas, como la de Efraín Morote Best, compañero de expedición de Óscar Núñez del Prado, defendían la hipótesis de que podría tratarse de descendientes de los supervivientes de la misión de Tupac Inca Yupanqui rumbo al Kosnipata, que fracasó en su intento de conquistar las selvas del lanco andino del Amazonas. El soberano les habría ordenado quedarse allí para vigilar la frontera del Tahuantinsuyu. Sin embargo, otros expertos apuntan la posibilidad de que sean descendientes de pueblos amazónicos o, incluso, de los mitimaes, indígenas represaliados por no someterse al Incanato.

EXTINCIÓN CULTURAL

Sea como fuere, varias personas han asumido el reto de ascender a Queros para adentrarse en las sendas del mito. Antoine George lleva más de quince años haciendo expediciones a la región. Es, probablemente, una de las personas que mejor conoce a los queros y, sin duda alguna, uno de los mayores expertos mundiales en la materia. Fue él quien nos guió en esta ruta de conocimiento plagada de interrogantes. Cuando le preguntamos cómo era posible que estas misteriosas gentes de los Andes hubieran podido permanecer tantos siglos aislados del mundo exterior, nos explicó: «Viven en un territorio muy alejado, pues habitan el lanco amazónico de los Andes y sólo existen tres accesos a su región. Además, es enormemente difícil encontrar dichos caminos en el laberinto de quebradas y trochas».

Pero, ¿hasta qué punto era cierto que habían estado completamente aislados? «Es cierto a medias –nos explicaba George–. Ellos conocían a los hacendados que se habían apropiado de Quero y, por lo tanto, de sus habitantes. A veces, los hacendados incluso se alquilaban a los queros entre sí, una mano de obra ‘esclava’, porque los queros no obtenían ningún rendimiento económico por su trabajo. Tenían que prestar servicios a la hacienda y en la casa. Eran siervos. Esto duró hasta 1968, año en que gracias a las gestiones de Óscar Núñez del Prado, recuperaron su territorio indemnizando al hacendando con una cuantiosa cantidad de dinero. Es interesante, porque los queros se libraron antes que el resto de la sociedad peruana de su hacendado, antes de la reforma agraria de los ’70 iniciada durante la dictadura de Velasco. Aunque todavía tienen algún conlicto de territorio con algunas entidades que ponen obstáculos. Al haber estado durante 150 años bajo el yugo del hacendado, acusan cierta inluencia del catolicismo andino. Hay que tener en cuenta que el hacendado puso una iglesia sumaria en el poblado principal de Hatun Queros. Ellos se llaman a sí mismos católicos, pero no porque lo sean, sino para diferenciarse de los evangelistas. Te dicen: ‘Yo soy católico: venero a los apus, a la Madre Tierra, hago despachos’».

Al hilo de las explicaciones que iba proporcionándonos Antoine George, nuestra siguiente pregunta era inevitable. Si habían sufrido tantos años de abuso por parte de los hacendados, seguramente guardaban muchísimo odio y resentimiento hacia los blancos como nosotros, ¿era así? «Yo conozco señores mayores de Hatun Queros como el tío Matías –comenzó a responder nuestro guía e interlocutor– que padecieron esa época cuando eran niños o adolescentes, y son capaces de rememorar y contarte los maltratos que sufrían por parte del hacendado. Sin embargo, los jóvenes ya no tienen resentimiento hacia la comunidad colonizadora. Es una historia del pasado, ya no guardan memoria de todas estas cosas. Ellos sólo quieren olvidar el pasado arcaico de sus padres. Desean otras cosas. Conducir una moto, escuchar música en un mp3… Viven entre la ciudad y su hogar quero, pero su sueño es establecerse permanentemente en la ciudad, salir de Queros. El éxodo rural es muy grave en ciertos anexos de altura, donde dentro de diez años ya no quedará nadie».

El impacto que los llamados Hijos del Sol sufrieron desde su apertura al mundo occidental, se releja en la profunda transformación cultural que está sufriendo este grupo étnico que durante tantos siglos logró sobrevivir y conservar sus tradiciones. Fueron descubiertos prácticamente ayer y ya se enfrentan a su extinción cultural.

EXPEDICIÓN A QUERO

El camino hacia Queros es escarpado y lento, porque el corazón se desboca en esas altitudes a las que sólo los que están acostumbrados a vivir entre las nubes pueden enfrentarse sin perder el aliento. La preparación física necesaria para adaptarse a estos entornos incluye ascender progresiva y pausadamente, permitiendo al cuerpo acostumbrarse a la altitud durante varios días, mascar hoja de coca y caminar en silencio. Hay pocos lugares tan alejados de la civilización en el mundo. Si algo nos sucediera allí arriba, estaríamos a merced del destino: sin cobertura, sin médicos, sin carreteras, sin transporte, sin medios para tratar una emergencia salvo los que puedan propiciarnos nuestros compañeros.

La conianza en el «otro» se vuelve decisiva y crucial, mientras que la ausencia de lazos es sinónimo de muerte. De este modo se entiende mejor uno de los aspectos que más llama la atención a nuestro guía expedicionario en relación a los queros: «Sin caer en el mito del buen salvaje, ni querer idealizar, lo que más me marca de la cultura quero es su permanente búsqueda del consenso, la unión y armonía de la gente, y que todo esto es algo que depende del esfuerzo de cada uno y no de una autoridad exterior (lo que Krishnamurti llamaba la ‘revolución interior’). Ellos piensan que hay una relación entre el orden de las cosas visibles en la tierra, y el orden de las cosas invisibles, y esa relación debe ser ordenada y equilibrada, porque si hay un desequilibrio con los apus, es cuando sobrevienen la enfermedad, la hambruna, las malas cosechas, la muerte de los animales y un montón de desgracias, que en deinitiva vendrían a señalarnos que los apus están enfadados. Antes de que eso suceda, y con más motivo cuando sucede, hay que restablecer el equilibrio. Esto se hace mediante una ofrenda que ellos llaman ‘despacho’, que no es otra cosa que el ceremonial del conocido ‘pago a la tierra’, acto central en esta cultura de relación entre lo visible y lo invisible. Intentan buscar siempre el consenso –continúa diciendo Antoine–, que es algo que forma parte de la cultura andina tradicional. En el Ausangate, por ejemplo, donde encontramos una cultura muy parecida a la de los queros, cuando juzgan a un ladrón de alpacas de otra comunidad, se reúnen los hombres y mujeres de ambas comunidades en círculo, pudiendo llegar a hablar durante un día entero. Los jóvenes están situados justo detrás, con los látigos, manteniendo el orden. Y así permanecen hasta que llegan a un consenso: que todo el mundo se calle y decidan la forma de castigar al ladrón. Eso lo vi yo con mis propios ojos, y cuando parecía que había llegado la hora de castigar al ladrón, es decir, de ‘darle su baño’, como ellos dicen, que consiste en tirarlo al río y lapidarlo, se levantó la que debía ser su esposa, muy alterada, y estalló una granizada terrible, que impidió que le ‘dieran su baño’. Cuando no hay consenso, se deja el asunto en reposo, y al año siguiente se vuelven a reunir. En el caso de este ladrón, pasaron tres años y al inal decidieron derivarlo a la justicia de Urcos. En Queros suelen llegar antes al consenso y en un par de semanas el asunto queda resuelto».

CASTIGOS TERRIBLES

El último castigo que Antoine George había visto en esta remota región andina había consistido en atar a un hombre a un poste, para seguidamente apuñalarle en los genitales. Sobrevivió, aunque pasó cinco meses sin poder moverse. Aun así, nuestro amigo expedicionario aseguraba que este era el menor de los castigos, y que en el pasado eran mucho peores. ¿No eran un poco brutales y desproporcionados? «Sí, los castigos eran brutales, pero la proporcionalidad es relativa, porque antaño no tenían recursos del exterior. Necesitaban mantener una comunidad unida y cuyos miembros respetaran las reglas. Porque las normas sociales que favorecen la cooperación –como techar una casa todos juntos, por ejemplo–, eran las que garantizaban la supervivencia. De lo contrario, se haría imposible sobrevivir en un entorno tan agreste y hostil. El que incumple pone en peligro toda la supervivencia de la comunidad. Por eso sufrían castigos terribles». En cualquier caso, las experiencias de Antoine George con los queros son generalmente positivas, y las que no, destilan más ingenuidad que afán vengativo.

LA INEVITABLE INFLUENCIA EXTERIOR

Quizá uno de los maestros del misticismo andino más conocidos a nivel popular sea don Benito Qoriwaman, un hombre de aspecto afable y bonachón, y uno de los máximos representantes del chamanismo quero de la era actual. Antoine recordaba uno de sus encuentros con él: «Me encontré a mi amigo Benito, que es una bellísima persona. Me dijo que habían agarrado a un ladrón. Le pregunté qué le habían hecho. Y me contestó, con absoluta normalidad, y con ese timbre de dulzura en su voz, tan normal como siempre: ‘Nada, sólo le hemos cortado su huevito’. Es terrible, pero no es nada comparado con lo que les hacían antes, porque ahora ya hay más recursos del exterior»

Hoy abundan los portales que ofrecen una versión mística de la sabiduría quero que no tiene nada que ver con ellos: «Hay que tomar estos discursos con mucha prudencia –me advertía Antoine George–, porque desde su descubrimiento por parte del mundo occidental, no han dejado de recibir visitas. Mucha gente ha ido a Quero, les han relatado cosas, les han abrumado con sus expectativas derivadas de los movimientos al estilo New Age, el neomisticismo andino, el neochamanismo, el budismo…

Han tenido mucho contacto con esta gente e incluso han trabajado con ellos realizando pagos a la tierra, talleres, conferencias, retiros espirituales, de forma que, al inal, los queros han acabado adoptando este discurso que han aprendido, pero que no es el suyo; y han empezado a hablar de energías, de chacras, de términos cientíicos…». Hablar y conversar mucho con los queros es la base para ahondar en su cosmovisión, cada vez más deformada por el contacto con el exterior, pero en la que todavía podemos reconocer algunos rasgos característicos…

EL MITO DE INKARRI Y LAS PROFECÍAS DEL CAMBIO

Quizá uno de sus mayores tesoros tenga que ver con la llamada «profecía de los queros», también conocida como el mito de Inkarri, un personaje legendario que tenía un hermano llamado Collari. Según este relato, cierto día los hermanos se pelearon en la raya que separaba Cuzco de Puno, y el vencedor fue Inkarri, así que Collari se tuvo que quedar con las tierras del sur, mucho menos fértiles.

La cuestión es que Inkarri también fue desmembrado y degollado y la profecía dice que el día que su cuerpo vuelva a unirse con su cabeza, renacerá el Tahuantinsuyu.

En realidad, esta profecía parece referirse especíicamente a Tupac Amaru II, quien a inales del siglo XVIII organizó una revolución para sublevarse contra el poder colonial. Finalmente lo arrestaron y le condenaron a ser descuartizado por cuatro caballos. Los queros creen en el retorno de los tiempos, la transformación del mundo que ocurre periódicamente, y en la promesa de la restauración del equilibrio. Tienen motivos para pensar que esta época está muy próxima, y creen que el hecho de que al in pudieran librarse de los hacendados, es una señal inequívoca de que los tiempos ya están cambiando.

Esta creencia está relacionada con la llamada «profecía del águila y el cóndor», y con Pachacuti, que fue el noveno soberano inca y el constructor de Machu Pichu, y cuyo nombre signiica «inca del cambio del rumbo de la tierra». Con él vino el auge y la destrucción, precedida por la llegada de los conquistadores españoles.

Las profecías incas también nos hablan del regreso de Pachacuti, que traerá un nuevo tiempo de esplendor, la reunificación de «las gentes de las cuatro direcciones», el tiempo en el que el gran águila y el gran cóndor vuelen juntos de nuevo. En deinitiva, los queros creen que ya estamos en esa época de cambio y transformación.

A pesar de que no existe ninguna «religión quero» propiamente dicha, los nativos de esta comunidad quechua practican cierta forma de animismo, materializada en su veneración por la Madre Tierra (la Pachamama) y los espíritus de las montañas, como los que habitan los montes Ausangate y Salkantay.

En el mismo sentido, los queros practican «despachos» o «pagos a la tierra», mediante los cuales mantienen estable el frágil equilibrio con el mundo invisible que les rodea.

ANEXOS

AISLAMIENTO VOLUNTARIO

En pleno siglo XXI, todavía hay grupos de personas que viven completamente alejadas del mundo «moderno» o en un estado de «aislamiento voluntario», manteniendo el mismo estilo de vida que llevaban antes de la llegada de los conquistadores españoles. Se calcula que en el continente americano existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento que no mantienen o nunca han mantenido contactos regulares con la población fuera de su comunidad.

De hecho, la mejor manera de garantizar su supervivencia es no establecer ningún tipo de contacto con ellos, no sólo por el riesgo de la contaminación cultural, sino porque muchos de estos nativos no son inmunes a ciertas enfermedades frecuentes en las poblaciones urbanas cercanas a su entorno. Con el fin de evitar estas situaciones, algunos países como Brasil, Ecuador y Perú han desarrollado áreas protegidas para preservar la supervivencia y el estilo de vida de los pueblos indígenas en aislamiento, zonas en las que básicamente está prohibido el acceso a toda persona ajena al grupo, cosa que raramente respetan madereros y otros intrusos.

¿SABIAS QUE...?

Según numerosas corrientes místicas, los Andes se han convertido en el centro espiritual que propiciará el «despertar de la Tierra». En este sentido, dicha cordillera ha heredado el legado energético proveniente de los Himalayas, perdido desde la ocupación del Tíbet por la China materialista.

ELEGIDOS POR EL RAYO

El chamán quero o Alto Mesayok es el que ha recibido el impacto de un rayo bajo la tormenta… y ha sobrevivido para contarlo. En la actualidad, están prácticamente extinguidos y sólo quedan dos o tres en todo el mundo. Estos elegidos reciben una iniciación muy especial y son capaces de hablar con los apus. Precisamente, el rayo es el mensajero de los apus y, al impactar sobre el elegido, convierte a éste en receptor de la fuerza y los mensajes de los apus. El antropólogo y profesor de la Universidad de California Douglas Sharon, autor de El chamán de los cuatro vientos, describe este proceso de la siguiente manera: «Se cree que la primera descarga lo mata, la segunda reduce su cuerpo a trizas, y la tercera vuelve a armar su cuerpo. Éste es un ejemplo clásico de ‘muerte y resurrección’, rituales implicados en la elección chamánica, especialmente entre los pueblos del centro de Asia y en Siberia, donde el rayo es uno de los medios de elección utilizados por los seres sobrenaturales.

En tiempos de los incas, algunos curanderos y sacerdotes del templo eran elegidos por el relámpago». Precisamente, tanto los elegidos como el resto de nativos y caminantes que han percibido muy de cerca estas descargas, coinciden en comparar el ruido de las mismas con un enjambre de abejas furiosas. El guía Antoine George también fue testigo de este curioso fenómeno: «Yo he oído a las ‘abejas’. Mi bastón de metal crepitaba con la electricidad que se concentraba antes de que cayera el rayo. Sentí una vibración en la cabeza. El caballo estaba muy nervioso. Pero al ponerme la mano en la cabeza, cesó de repente. Eso es lo que pasa antes de que te caiga el rayo, pero sólo resultas elegido si en ese momento te encuentras a solas».

Mado Martínez - Año Cero

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