La putada de ser mujer
¡Maldita estética!

De todos es sabido que nuestros queridos papás jamás se molestan en consultar con nosotros, sus amadísimos hijos, absolutamente nada; de hecho, cuando nos engendran, no tienen ni la puñetera delicadeza de preguntarnos si queremos ser nenes o nenas, hasta ahí llega su desfachatez y el pasotismo a la hora de consultarnos algo tan sumamente determinante en nuestras vidas!!.
Un día (o supongo por la época una noche), mis papás pasaron un rato divertidillo y de ese ratito salí yo..... (hay que joderse que tenga que aceptar que soy fruto de un polvete silencioso y trasnochado!). Por arte de magia salí nena, pero bien podía haber salido machito, marimachito, machito afeminadito o fémina machorra; vete tú a saber en que milésima de segundo se decidió y quien decidió que en el futuro tuviera un par de tetas como dos carretas, toneladas de progesterona, un chichi como la copa de un pino y el gastazo de miles de euros en compresas y tampones, por no mencionar la ruina en cleenex cada vez que mis hormonas deciden subir o bajar como si de la bolsa de Wall Street se tratara.









