Livio de Marchi. Escultor en madera

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Livio de Marchi nace en Venecia. Todavía niño, trabaja en escultura ornamental en un taller artesano y, simultáneamente estudia arte en la Academia. Ya en el comienzo de su actividad revela una sorprendente habilidad para plasmar en la materia con una irónica sensibilidad que le lleva a esculpir, con la perfección en el detalle, conservando la espontáneidad en lo esencial.

En su evolución artística pasa del mármol al bronce, para llegar finalmente a la madera que será desde este momento su material de expresión preferido. Esta le confiere una vitalidad que los otros materiales no le transmiten.

Después de abrir su propio estudio deja correr su fantasía mostrando su mundo interior, su modo de ser. Después de una profunda evolución su capacidad tan irónica de ver la vida se supera, para llegar a un modo tan original de hacer escultura.

Su obra ha estado expuesta en varias ciudades, desde Milán hasta Dusseldorf, de Zurich a Nueva York, Tokio, etc, y ha sido publicada en diversas revistas como Interior Design, Jardín de Modes, Capital, Casa Vogue, Madame Figaro, etc, y su trabajo ha suscitado el interés de las cadenas de televisión desde Suiza hasta Australia.

Siempre continuando con su actividad de escultor, en 1985 Livio De Marchi rompe la tradición participando en la Regata Histórica con una escultura gigante en forma de barquito de papel; en 1986 realizóun gigantesco zapato de mujer con 16 niños a bordo vestidos de gondoleros que viajaban alegremente; en 1987 esculpe, siguiendo la tradición oriental japonesa, una paloma de la paz; en 1988 realizó, esculpido con diversas especies de madera un automóvil de época: el Jaguar de 1937, y en 1989 esculpió igualmente un Fiat Topolino, del primer modelo. Ahora está inmerso en el trabajo más grande y atrevido hasta hoy. Se trata de la Casa del libro, una casa habitable, y enteramente construida con libros gigantes. Se encuentra en Tambre d.Alpago en Belluno.

Erase una vez – la vida de Livio de Marchi.

Yo debería haber nacido bajo un maizal, o sobre alguna raiz de roble, o bajo un sombrero de seta, en el corazón de un viejo bosque centenario de intensos colores, donde todo huele a madera y a musgo, donde el silencio es inmemorial y perpetuo y donde las horas del reloj toman un camino diferente.

Ha habido quien me ha ayudado de joven y me ha hecho trabajar como artesano. Después, he descubierto la fascinación de la transgresión y de la fantasía.

Alcancé la madurez técnica a los 25 años de edad.

Trabajé con mármol, piedra y bronce. Después de terminar los estudios en la Academia de Bellas Artes en Venecia, me he dedicado principalmente a la escultura en madera donde puede llegarse a que la realidad sea la imitación de la fantasía.

No puedo ahora, después de tanto trabajo, dejar de recordar alguna de mis obras más significativas, a las que me encuentro más apegado: el zapato gigante, la barquita de papel, los dos coches, Fiat Topolino y Jaguar 1937 flotando en la laguna. Mi vida es un constante apuesta conmigo mismo para realizarlas ideas que tengo en la cabeza. Ahora estoy construyendo una casa-libro en Tambre d.Alpago donde pasé mis vacaciones de verano durante años cuando era joven. Es una casa fantasmagórica, alegre, en la cual la chimenea es una pluma estilográfica, la puerta de entrada es una par de gafas, donde los adultos se convertirán en jóvenes otra vez como en un cuento de hadas -.erase una vez, la infancia de Livio De Marchi -.

Quisiera que el amor que siento por la naturaleza, porque los árboles son parte de mi mismo, fuese comprendido por todos, porque no amar el bosque es no amarnos a nosotros mismos. Cuando trabajo humildemente la madera, advierto el misterio único y verdadero que nos une a la tierra, a la vida, porque encuentro algo secular, eterno, puro y no contaminado. La madera vive como nosotros, respira, es dócil y no se le puede traicionar porque tiene su propio orgullo que es su edad y su madurez; las vetas son los mensajes de épocas pasadas, su color, su perfume diferente según las especies y la calidad, su dureza y su diferente aptitud a los usos,; su diferente elasticidad y la resistencia a la humedad.

Conocerla significa comprenderla, entenderla, amarla, llegar a ser parte de ella y ella de nosotros.

Sin embargo nací en una ciudad diferente de las otras ciudades, donde la madera está siempre presente: pilotes de madera soportando las casas y palacios, las vigas que atan los muros, las cerchas para sostener el peso de la cubierta, las mismas balizas para el amarre de las barcas, y la infinidad de barcas y de góndolas, vitales y necesarias en la vida de la ciudad.

Amo, debo decir, el olor a madera, el aroma especial que queda en las manos y en la ropa, acre, único, que caracteriza como un perfume las carpinterías, y serrerías, y el tronco recién abatido, y el mismo sabor que emana del bosque es un conjunto

http://www.liviodemarchi.com/

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