China y la basura

ADVIERTEN EN CHINA DE CRISIS POR BASURA
Prevén que genere en 2020 el total mundial de 1997. Faltan programas para la recolección de desechos sanitarios, indica estudio ambiental
El crecimiento acelerado de las grandes metrópolis chinas provocará que para 2020 generen un volumen de basura equivalente al que se produjo en la totalidad del planeta en el año 1997, que fue aproximadamente de 400 millones de toneladas, según un estudio ambiental dado a conocer esta semana en la capital china.
El estudio subrayó su extrema preocupación por el hecho de que los servicios sanitarios y de recolección chinos no serán capaces de recoger, almacenar, procesar, destruir o reciclar los desperdicios del paÃs mas poblado del planeta.
De acuerdo con el Consejo Chino de Cooperación Internacional para el Desarrollo, un organismo del Estado encargado de proyectos de protección al medio ambiente, la acumulación inmanejable de basura podrÃa provocar explosiones de gas metano, la liberación de gases tóxicos eventualmente letales, y la contaminación de rÃos y mantos acuÃferos.
El organismo indicó que un programa inadecuado de tratamiento de desperdicios y los bajos niveles de material reciclable de la basura que generan las grandes ciudades chinas, han puesto desde ahora al sistema de recolección nacional en riesgo de un colapso mayor.
"Las autoridades municipales de las principales ciudades chinas están buscando espacio para construir mega tiraderos de basura en sitios seguros en términos ambientales, pero el crecimiento de la mancha urbana hace muy difÃcil la búsqueda, y además los nuevos tiraderos se están llenando más rápido de lo previsto", indicó Wan Ling, jefe del departamento de investigaciones del organismo ambiental.
Uno de los mayores basureros del paÃs, localizado en la próspera ciudad de Chonqing, en el sureste, tendrá completamente llena sus 35 hectáreas de construcción antes de los próximos 15 años.
Otras ciudades han apostado por la edificación de plantas de tratamiento de desperdicios, entre ellas Guangzhou (Cantón) que ha invertido cerca de 250 millones de dólares en la construcción de siete tiraderos que estarán terminados para el 2010, incluyendo uno al norte de la capital de la provincia de Guandong (sur) que será el más grande del mundo.
El reporte apareció luego de que esta misma semana la máxima autoridad ambiental de China, la Administración Estatal de Protección al Medio Ambiente (SEPA) reconoció que el problema ambiental del paÃs sufre una escalada sin precedentes, por lo cual en 2006 se recibieron 600 mil quejas de comunidades chinas que enfrentar problemas severos de contaminación del aire, asà como el registro de 161 accidentes ambientales en el paÃs considerados de algo riesgo.
La SEPA indicó que en la mayorÃa de los casos el daño ambiental es provocado por compañÃas y autoridades locales que se niegan a acatar las regulaciones del Gobierno central.

Turbio porvenir Las perspectivas sobre el manejo de los desperdicios en la nación asiática no son halagadoras.
• El promedio de generación de basura por habitante en las grandes urbes chinas es de 440 kilos de desperdicios al año. • Entre el 70 y el 90 por ciento de los desperdicios es incinerado o enterrado en fosas. • La mayorÃa de los grandes tiraderos rebasarán sus lÃmites en los próximos 15 años.
(Reuters)
Como en la mayorÃa de las ciudades chinas, en Shanghai tampoco hay un programa oficial de reciclaje de residuos. La recogida selectiva es espontánea, y se repite en cada esquina. Papeleras y contenedores, donde los hay, son desvalijados varias veces al dÃa por un ejército de personas.
Miles de intermediarios anónimos que engrasan la cadena del reciclaje, pero que el Estado no tiene capacidad para institucionalizar a dÃa de hoy. Informales, sÃ, pero también indispensables para mitigar la 'crisis de basuras' que amenaza al paÃs.
Porque además de riqueza y bienestar, el desarrollo económico ha disparado el volumen de desperdicios que se generan en China. Ambos fenómenos convergen en las grandes megaurbes, donde el manejo de la basura resulta insostenible bajo el modelo actual. Al borde del colapso
Un comité municipal de la capital avisaba la semana pasada que PekÃn se encuentra al borde del colapso: sus 17 millones de habitantes generan 18.000 toneladas diarias de desperdicios, 7.000 más de las que pueden digerir los 13 vertederos municipales. Dos de ellos han superado ya su lÃmite de capacidad y el resto se llenarán en cuatro o cinco años teniendo en cuenta que los pekineses generan cada año un 8% más de basuras.
El problema es común en las grandes ciudades de este vasto paÃs, pero no exclusivo de China. Es una 'migraña global', un reto en la gestión de viveros humanos de gran tamaño. Como Shanghai, que con sus 19 millones de habitantes generó en 2007 un volumen de residuos capaz de llenar cinco veces la torre Jinmao, el tercer edificio más alto del mundo.
A su principal vertedero, Changshengqiao, le quedan 15 años de vida, dos menos de los previstos cuando se planificó. Porque en China, el 90% de los residuos va a parar a este tipo de lugares. El resto se incinera, y sólo una pequeña fracción recibe otros tratamientos.
A corto plazo, la solución pasa por abrir nuevas instalaciones, pero las autoridades se han topado con un nuevo obstáculo: una ciudadanÃa cada vez más contestataria que no quiere vertederos o plantas incineradoras en la puerta de su casa. En marzo, el Gobierno canceló la construcción de una planta de biotratamiento de residuos en las afueras de PekÃn por la oposición de los residentes, que temÃan ver contaminados los acuÃferos locales.
"Aunque estamos dispuestos a pagar precios altos, tenemos grandes problemas para encontrar tierras", admitÃa al 'Global Times' un funcionario del gobierno municipal.
"Los métodos alternativos más sostenibles, hoy por hoy, resultan demasiado caros", explica a elmundo.es un experto de la Universidad de Tongji que no quiere ver publicado su nombre porque asesora al gobierno en la materia. "De momento, la orden es diversificar e introducir más plantas de incinerado y tratamiento de basuras".
Pero desde ahora, señala, China debe introducir programas de reciclaje y aprobar normativas para penalizar o gravar la generación de basura. Según las autoridades, la prohibición de las bolsas de plástico gratuitas, por ejemplo, ha contribuido ya a reducir un 65% los deshechos de polietileno en apenas un año de vigencia.
Fuente: Reuters




































